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Giro de Italia

‘Supermán’ López se lleva las primeras heridas y Battaglin la victoria

Una caída del colombiano le hace perder 43 segundos, mientras que el corredor del Lotto NL Jumbo certifica su tercer triunfo en el Giro.

Nunca hay un día fácil en una carrera de ciclismo porque el peligro se esconde en cada curva o en cada esquina. En una etapa de cierta tranquilidad y espesura para los corredores, dos caídas en los kilómetros finales provocaron desasosiego, miedo y heridas. El más perjudicado fue Miguel Ángel López (Astana), que se hizo un recto a menos de diez kilómetros para la meta y no fue capaz de reintegrarse en un grupo bastante reducido que tuvo en Enrico Battaglin (Lotto NL Jumbo) al vencedor de esta quinta etapa con meta en Santa Ninfa (Sicilia).

También sufrieron sendos sustos dos ilustres como Domenico Pozzovivo (Bahrein Merida) y Maximilian Schachmann (Quick Step). Cortados por una caída anterior, tuvieron que remar hacia delante con fuego, para reintegrarse en el pelotón y no ver perjudicadas sus opciones en la general. Lo lograron haciendo gala de un gran estado de forma y gracias a unos equipos que poco tardaron en parar a algunos de los suyos. Ellos pudieron salvar los muebles, mientras López veía como se le escapaban 43 segundos, pese al extraordinario trabajo del incombustible Luis León Sánchez.


Comienzo anodino de carrera


No está siendo, hasta la fecha, el Giro más espectacular del mundo, más bien lo contrario. Por las autovías de largas rectas en Israel costó mantener los ojos abiertos y en Sicilia, con carreteras estrechas, reviradas y exigentes, los corredores se lo están tomando con calma, tal vez demasiada. Tanto ayer como hoy han acumulado minutos de retraso, dejando el espectáculo para los kilómetros finales, cuando la meta se acerca de manera inevitable.

La resolución de la etapa de este miércoles dejó sensaciones parecidas a las de Castelgirone. Lotto lanzó a Wellens y Bahrein hizo lo propio con Visconti y Pozzovivo, pero al final, el mejor fue Battaglin —tercero ayer—. En el repecho de un kilómetro que seleccionó definitivamente la carrera volvió a pasar apuros Froome, que tendrá un gran test en el Etna, y mostraron galones Dumoulin y Simon Yates (Michelton); Dennis superó un día más de rosa.

Hasta el momento final, cuando las alarmas se encienden a la vez, la jornada tuvo poco de especial. La fuga no tardó en hacerse y pronto Ryan Mullen y Laurent Didier (Trek), Eugert Zhupa (Wilier Triestina) y Andrea Verdame (Androni), el que más aguantó, se convirtieron en protagonistas. Recibieron flashes y aplausos, pero como viene siendo habitual, la victoria nunca peligró para los del pelotón. Mientras el helicóptero mostraba preciosas instantáneas de la costa siciliana, Lotto trabajó a destajo para tener a tiro a los escapados, ofreciendo a Wellens un segundo día de gloria que no se produjo.


Final de etapa nervioso


El pelotón circuló tranquilo hasta que faltaron cuarenta kilómetros a meta, los más complicados del día. A partir de ahí cada equipo quiso estar delante con sus líderes y eso generó velocidad y tensión a partes iguales. La fuga, sabiéndose cogida, conforme se acercó la meta encontró más enemistad que otra cosa y entre ataque, contraataque, miradas y pesadumbre, no pudieron pleitear con el pelotón, que se echó encima de ellos cuando restaban apenas unos diez kilómetros.

Entre Agrigento y Santa Ninfa, corredores y espectadores disfrutaron de las maravillas que ofrece Sicilia, de esos rincones poco conocidos pero que hacen las delicias de los miles de turistas que se dejan caer por sus calles cada año. Atravesaron tres puertos de montaña, de cuarta categoría, que valieron para poner las piernas a tono para ese desenfrenado final en el Valle del Belice, ya siempre en el corazón del italiano Enrico Battaglin, que selló en la meta su tercer triunfo de etapa en el Giro tras los conseguidos en Serra San Bruno en 2013 y en Oropa en 2014.

Terminadas las balas de fogueo, al Volcán Etna llegarán mañana los corredores en la primera de las grandes etapas de la carrera. Se espera que allí, como si de la montaña se tratara, despierte definitivamente el Giro, después de dos jornadas que han dado más pistas que certezas. Falta hace que llegue el primer revolcón a la general, aunque las rampas del Etna siempre ofrecen la opción de ir cómodo a rueda. Sea como fuere, las cartas se pondrán boca arriba y, aunque no servirá para saber quién ganará el Giro, si se podrá descubrir quién no lo ganará.

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