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Periodismo

30 años de Periodismo en Sevilla: la vocación contra la crisis

“Con la aniquilación de los medios locales y de la información local es muy difícil vivir del periodismo fuera de Madrid o Barcelona».

La Escuela Oficial de Periodismo (EOP), fundada en 1941, era el centro de referencia para los que querían ser periodistas en la dictadura franquista. También el Instituto de Periodismo de la Universidad de Navarra, establecido en 1958, estuvo autorizado para impartir periodismo durante el mandato de Franco. Hubo que esperar hasta 1970, cuando fue aprobada la Ley General Básica de Educación, para que las Ciencias de la Información se estudiaran en las facultades. De esta forma, las primeras en ofrecer dicha licenciatura fueron la Universidad Complutense de Madrid y la Universidad Autónoma de Barcelona, en 1972. En Sevilla, hubo que esperar hasta 1989. El mismo año en el que los estudios de periodismo se iniciaron en la Universidad de Salamanca.

Madrid era el lugar más próximo para los estudiantes andaluces que soñaban con estudiar Periodismo. Por esta razón, la introducción del grado en Sevilla fue un hecho enormemente satisfactorio. “Muchas familias no podían enviar a sus hijos a Madrid. La llegada de esta carrera facilitó que la gente que quisiera pudiera estudiarlo. Si no hubiese habido un grado en Sevilla, yo no habría podido estudiar Periodismo”, resalta Carmen Torres, licenciada en Periodismo por la Universidad de Sevilla (US) y responsable de la información del PSOE en El Independiente.

Álvaro Sánchez, licenciado en Periodismo por la misma universidad y corresponsal de El País en Bruselas, apunta algo parecido: “Tanto para los estudiantes sevillanos, como para los de ciudades que están cerca, el hecho de tener facultad en Sevilla ha hecho que muchos periodistas no hayan elegido otra carrera”.

Las plazas disponibles para estudiar Periodismo en Sevilla abundan. Cada año, la Universidad de Sevilla ofrece 300 (280 en Periodismo y 20 en el doble grado con Comunicación Audiovisual). Un número excesivo para la capacidad de contratación de los medios en la ciudad. Así lo cree Javier Caraballo, ex redactor jefe de El Mundo Andalucía, columnista de El Confidencial y licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense. En su opinión, el problema no es la carrera, sino las pocas opciones de colocación que hay actualmente en Andalucía por la crisis de la prensa que existe. En este sentido, Álvaro Sánchez afirma que “la realidad es que la capacidad de los medios para absorber a tantos estudiantes es muy limitada con la crisis”. Coincide María Jesús Azor, Secretaria General de la Asociación de la Prensa Sevillana, Jefa de Nacional en Canal Sur y licenciada en Periodismo en la primera promoción de la Universidad de Sevilla.“Es exagerado. Son épocas de moda. Nuestra carrera es muy vocacional. Muchos se salen porque no les gusta o porque no hay opciones de encontrar empleo. El mercado no puede con tantos licenciados».

El grado en Periodismo es fundamentalmente teórico, sobre todo en los primeros cursos. Es un error a corregir la falta de práctica durante la carrera, no sólo en la US, sino en el resto de universidades españolas. Caraballo, el único que no estudió en la US, cree que “la carrera es muy deficiente con respecto a lo que se le puede exigir a un periodista. Enfocaría la carrera a una mayor formación de los periodistas, algo que no están haciendo las universidades. Para que puedan desarrollar otra tarea, si al final no trabajan de periodistas”.

“La realidad es que el periodismo se aprende practicándolo. Entonces creo que hay un exceso de teoría. El problema no es tanto de la US, sino del planteamiento de los estudios de Periodismo en todas las facultades. Cuando empiezas el máster, lo que tienen de diferente respecto a la carrera es que son eminentemente prácticos”, resalta Sánchez.

Torres comenta que “desde primero hay que estar haciendo prácticas. Se llega a la facultad con la idea del instituto de que hace falta una buena nota para entrar en Periodismo, pero una vez que entras lo académico queda en segundo plano. Las prácticas son la única manera de meter la cabeza en los sitios. Las redacciones son las grandes escuelas. Pero cada vez quedan menos, sobre todo fuera de Madrid”. Azor manifiesta una opinión semejante al afirmar que las prácticas deberían comenzarse antes. «Porque lo que se necesita no son créditos, sino tablas que se cogen trabajando».

La tasa de desempleo es alta en los graduados en Periodismo. En 2017, el paro en este oficio era un 27’5%. A pesar de ello, siguen siendo muchos los estudiantes que deciden cursar este grado. Aunque estudiarlo solo, sin combinarlo con otra titulación (doble grado), es algo descabellado en la actualidad por el poco empleo existente. “Hacer el grado de Periodismo es insuficiente porque las posibilidades de encontrar un hueco en el mercado laboral son muy limitadas. Hay que intentar combinarlo con algo. El camino de hacerlo solo te puede llevar a la frustración”, afirma Caraballo.

Torres, en cambio, vuelve a realizar hincapié en las prácticas al resaltar que “todo es más fácil si antes de salir de la universidad ya estás dentro de los medios. Pero sólo se puede llegar hasta allí a través de las prácticas porque esto es un oficio”. Sánchez defiende la idea de reconvertirse en el caso de no encontrar hueco en algún medio; hay empresas, agencias, gabinetes de comunicación. Y que las herramientas del periodismo sirven también para otras cosas.

Las delegaciones sevillanas eran numerosas hasta 2008, cuando comenzaron a reducirse hasta el actual ostracismo. La crisis económica y la digitalización se unieron y provocaron un terremoto de dimensiones incalculables. Aunque Caraballo discrepa con esa teoría, ya que no achaca a internet la precarización del periodismo en Sevilla: “Confluyeron en el caso de la prensa escrita dos crisis: la económica y la del papel, por evolución. Aquí (Andalucía) nunca ha habido un empresariado que apoye los medios de comunicación. Vocaciones de tener un periódico independiente como la de Katharine Graham no ha habido nunca. En Andalucía, siempre se ha leído muy poco. Y los medios siempre han sido muy débiles. Esa tormenta ha afectado a todos los medios, pero no es lo mismo que coja a The Washington Post que a El Correo de Andalucía. Con esa tormenta ha ocurrido como en los países subdesarrollados: se ha llevado por delante cabañas, no ocurre así con un piso de cemento. La unión de estas dos crisis ha arrasado en Andalucía a muchísimos medios”.

“La cuestión económica es lo que ha provocado esa reducción de las oficinas locales de los medios. Los medios han tenido que hacer EREs y despedir a gente. Y se han plegado al centralismo madrileño, que es lo que al final mando. Cuando ha habido despidos en El Mundo o El País, era más fácil hacerlo en las delegaciones, porque era gente a lo que no veías, que hacerlo en Madrid con gente con la que te sientas todos los días”, apunta Torres.

La restauración de las delegaciones se antoja imprevisible y eso conlleva que la información local siga estando infravalorada en los medios. Ya no se realiza desde la ciudad, sino desde Madrid. “Con la salida extraordinaria de la Esperanza de Triana estaba toda la ciudad movilizada. En las redes sociales, había tenido 200.000 impactos. Esto demuestra que la información de Sevilla sí es importante. Cuando toda la ciudad se moviliza, cuando se dan esos impactos en redes sociales, que hoy en día no tiene ni siquiera un debate electoral, te das cuenta de que tiene importancia. Además, pienso que el periodismo local es la mejor escuela porque cuando estás en local cubres un suceso, un concierto, un pleno del ayuntamiento… Entonces te da una formación periodística integral. Creo que se mezcló la crisis con esa visión centralista del periodismo. Es una pena que la crisis se llevara por delante el periodismo local porque es el que más le interesa a la gente. En mi época en El Mundo, llegamos a sacar al día 20 páginas de información local”, enuncia Torres.

Dependerá de la oferta y la demanda. Así lo cree Caraballo al afirmar que “si hay una demanda de un periodismo andaluz o local, existirán medios. A medida que la sociedad andaluza vaya progresando, es el momento de que ésta solicite medios más rigurosos. Ten en cuenta que todo lo que pasa en Sevilla sí es de relevancia en Madrid. Y te diría que en toda España”.

Azor piensa que “en internet se puede hacer buena información de Andalucía, pero que los medios no han apostado por eso; ponen la información de Andalucía desde Madrid. Internet ha provocado cercanía a la hora de informarse, pero estas informaciones no suelen ser rigurosas ni contrastadas”. Por su parte, Sánchez afirma que es el periodismo el que puede cambiar cosas. Porque cuando ese periodismo denuncia algo, el alcalde trata de cambiarlo».

La formación es otro aspecto importante en toda la facultad. Es necesario saber si la universidad logra que tu aprendizaje se complete al menos en un mínimo de competencias. En la de Sevilla, “los conocimientos básicos se adquieren. Valoro muy bien la formación recibida. De hecho, no soy el único periodista que ha pasado por Bruselas y que ha estudiado allí. Los tres últimos corresponsales de nuestro periódico eran procedentes de la US”, resalta Sánchez. Asimismo, el periodista de El País coincide con Torres en que debería haber más profesores que hayan estado en redacciones, que traigan el oficio a la universidad, que enseñen en función de la experiencia y no sólo a través de la teoría.

La sede de la Facultad de Comunicación de Sevilla se trasladó a La Cartuja en 2003 y su coste fue de 19 millones de euros. Fue construida sobre el terreno en el que estuvo el pabellón de Estados Unidos en la Expo 92’. Actualmente, cuenta con instalaciones como estudios de radio y de televisión, lugares a los que Azor, cuya pertenencia a la primera promoción, pudo acceder menos: “Echamos de menos el plató, ya que sólo lo vimos en los últimos años. Allí nos inculcaron valores de ética: ser honesto con lo que haces”.

ABC publica diariamente dos ediciones, la de Madrid y la de Sevilla. Asimismo, Diario de Sevilla también se ocupa de la información local. Pese a la importancia que le atribuyen los diarios del grupo Vocento y Joly, las posibilidades de vivir del periodismo en Sevilla son muy limitadas. Más allá de Madrid y Barcelona se antoja complicada la vida del periodista en estos momentos. “Con la aniquilación de los medios locales y de la información local es muy difícil vivir del periodismo fuera de Madrid o Barcelona. Llevo dos años trabajando en Madrid y creo que hay muchas más oportunidades”, afirma Torres. Sánchez piensa que “la red de medios locales en Andalucía es buena, pero que las plazas son muy limitadas. Fuera de Madrid o Bruselas no me planteo trabajar porque las oportunidades son escasas”.

Las últimas oportunidades que llegaron al periodismo de Sevilla fueron la apertura de la televisión autonómica, Canal Sur, y del Diario de Sevilla. La cadena andaluza cumple también 30 años este 2019, mientras que el periódico local hace dos décadas. Estos dos medios ampliaron la oferta periodística andaluza y sirven de salvavidas para muchos profesionales. Así lo cree Torres: “Canal Sur ha sido un refugio a la hora de buscar una seguridad en el empleo. Era saber que ibas a tener un puesto fijo y que no ibas a estar sometido a los vaivenes, a los Eres…”. Otros periódicos intentaron hacer frente al ABC en la ciudad, pero fracasaron. Pese a esas decepciones, Diario de Sevilla decidió intentarlo: “Fue una apuesta muy seria para luchar por el liderazgo de la prensa en la ciudad en la que todavía están”, afirma Caraballo. Asimismo, opina que Canal Sur necesita una reconversión que elimine burocracia y que introduzca más periodistas. Azor, que trabaja en Canal Sur, lamenta que la empresa lleve 12 años sin contratar a nadie.

La Asociación de la Prensa Sevillana cuenta actualmente con más de 1.000 periodistas inscritos. Las principales funciones que desempeñan es ofrecer a los desempleados cursos de formación, sobre todo a través de las nuevas tecnologías, ayudar a los que estén bajos de recursos con un fondo… También actúan como intermediarios en caso de conflicto entre los trabajadores y los directivos en algún medio local, tal y como ocurrió con El Correo: “Estuvimos cerca de poder salvar al decano de la prensa andaluza. Fue una pena”, afirma Azor.

Puede que haya habido mejores momentos en estas tres décadas, pero el panorama actual no invita al optimismo. Esta es la realidad. Dijo Javier Caraballo en su columna cuando se confirmó el cierre de El Correo de Andalucía que escribir en Andalucía es llorar. Y viendo lo que cuentan, se podría decir que más que bombero o policía, la profesión de alto riesgo en Sevilla es periodista. No sólo por la situación, sino por la ausencia de soluciones y de una fecha que acabe con esta precariedad.

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