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Opinión

En defensa de Zidane y de su equipo

Lo que le ocurre al Real Madrid, ese desfondamiento mental antes que físico, es consecuencia directa de sus victorias de la pasada temporada.

El Real Madrid ha ganado tres de las últimas diez ligas sin que el dato haya afectado a la sensación de época gloriosa, tres Champions en una década. La Liga nunca ha funcionado como un objetivo prioritario. Durante mucho tiempo tuvo utilidad como vía de acceso a la Copa de Europa, pero ahora es un Plan B que se celebra con un entusiasmo sobreactuado.

Si comienzo con semejante obviedad es para poner en perspectiva la situación del Real Madrid en la Liga. Y, de paso, la situación de Zidane en el Real Madrid. El entrenador sufre estos días lo que podríamos denominar un reproche acumulado. Se le acusa del decaimiento del equipo, de sublevarse a la política deportiva del club (nótese la doble exageración) y de lo que siempre se le acusó: no es diligente en las sustituciones y no aporta soluciones tácticas a problemas imprevistos. Además, y el pecado no es menor, sonríe a los periodistas (o sonreía).

No se puede negar que es un fracaso entregar la Liga cuando no se ha cumplido la primera vuelta. Pero es un fracaso concreto —con posibilidad de corrección en Europa— que exige alejarse dos pasos para observar mejor. Lo que le ocurre al Real Madrid, ese desfondamiento mental antes que físico, es consecuencia directa de sus victorias de la pasada temporada. A cualquier éxito extraordinario le sucede un desvanecimiento que siempre nos parece inexplicable y que, sin embargo, es tan natural como un empacho de ostras o como el sueño que sobreviene después de una cópula y hasta de una interjección. Tanto el cuerpo como la mente necesitan treguas.

Que el Real Madrid haya transitado ese camino ganando los títulos en juego (Supercopa y Mundialito) demuestra que la hibernación no es completa. Que la falta de puntería sea el primer problema es otro síntoma esperanzador porque los goles van y vienen, y en los delanteros buenos vienen más que van. Fijado el entorno, empatar en Balaídos no es un fiasco, sino un traspié razonable.

Lo normal, y lo dicta la experiencia, es que el Real Madrid remonte progresivamente el vuelo, estimulado, en gran medida, por las críticas actuales. Nada motiva tanto a un futbolista como el deseo de venganza. No duden de que habrá goles dedicados a la tribuna de prensa. Con esa revancha en salmuera y el odio bien entrenado se afrontará al duelo contra el PSG en la mejor posición posible: la de presunta víctima. Veremos entonces.

Sólo entiendo la tensión que se ha generado estos días en torno al Real Madrid, y concretamente alrededor de Zidane, si los indignados se guiñan el ojo cuando recogen las armas. Sólo comprendo el drama en el fútbol como una representación teatral purificante. En un juego de pasiones, la exageración es un recurso literario. Lo que me preocupa es el número creciente de actores que se han dejado engullir por su papel, como ese Johnny Weismuller que, anciano ya, gritaba como Tarzán por los pasillos del geriátrico. Hablo, en este caso, de periodistas y aficionados, aunque no pierdo de vista a los presidentes.

La imagen que muestra al Real Madrid a 16 puntos del Barcelona es una foto rasgada. En el otro pedazo aparecen una Liga, una Champions, dos Supercopas y un Mundial de Clubes. Junto a los títulos hay un equipo que se ha ganado el derecho a fallar y un entrenador que ha dignificado a la institución con títulos y señorío. Olvidarlo no nos convierte en un patético Tarzán en pijama, peor aún: nos transforma en el pez sin memoria de las películas de Nemo.

Hay que saber distinguir entre un valle y un pozo. Hay que meditar a dónde nos conduce el cambio antes de reclamarlo. Lo único que podría aportar un entrenador que no fuera Zidane es pelo. Piensen si eso les mejora la sopa.

Periodista, ciclista en sueños, cronista de variedades y cinéfilo (sector La La Land). Capitán del equipo para que le dejen jugar. Después de tantos años, sigue pensando que lo contrario del buenismo es el malismo. Fue subdirector del diario AS y colabora con El Transistor de Onda Cero. Ahora se lanza a esta aventura de 'A la Contra' porque cree que hay que hacer cosas. Y esta tiene buena pinta y le apetece mucho.

3 Comments

3 Comments

  1. david

    10/01/2018 at 09:36

    LAS ESTADISTICAS DEBERIAN DE DEJAR DE SER EL OBJETIVO DE ZIDANE, ÉL MEJOR QUE OTRO SABE QUE LO QUE PERDURARÁ ES EL ESTILO, EL DE GUARDIOLA, EL DE CRUYFF, EL DE LOS BRASILEÑOS POR QUE NO HACER PROPIO UN ESTILO EN VEZ DE LUCHAR CONTRA LOS RIVALES, HACEER UN ESTILO , NO MIRAR SI JUEGA DELANTE EL BARSA O EL CELTA … DEJAR DE DEFENDER A ESTRELLAS CUANDO SE SALTEN EL GUION QUE TENGA EN MENTE.

  2. Santiago Pérez

    10/01/2018 at 14:26

    Tengo 50 años y soy madridista desde los 5, estos 45 años con sus 45 ligas me susurran al odio que tras coronar grandes cimas hay que bajarlas y esperar a vislumbrar en el horizonte otra gesta que acometer (no sé los metros de altitud que tiene el PSG pero me da que el escudo blanco ondeará en todo lo alto a finales de Febrero).Relajemonos, dejemos que Zidane y su grupo se sacudan el polvo despues de caer del caballo,comprueben el cargador de sus revolveres y que empiece de nuevo la fiesta.
    Todo lo anterior es solo una excusa para decirte, Juanma, la inmensa alegria que me supone verte iniciar esta nueva aventura periodistica (me gusta el estilo, y me gusta la miscelanea de temas). Era muy raro no girar la portada de aquel periodico y no disfrutar de tu «proesia» ironica, informada, divertida y lucida.
    Un abrazo. On the road again.

  3. Dalmacio del Campo

    10/01/2018 at 17:54

    Hola Juanma! Gracias por volver a poner cordura en un periódico deportivo. Sobre la situación actual del Real Madrid, solo añadir que, si después del año realizado, no somos capaces de entender y aceptar que los cuerpos y las mentes se relajan tras conseguir grandes éxitos, y no tenemos la capacidad de aceptar la derrota cómo algo natural, sin pedir la cabeza de quienes tanto nos alegraron, no merecemos llamarnos aficionados, seguidores o lo que queramos decir de este gran equipo. Una más, espero que un día quieras decirnos porque dejaron en aquel periódico a los impresentables que quedan y han llegado, y a ti te defenestró el personaje que lo dirige.

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