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El Tottenham con suspense destroza el sueño del Ajax

Con todo a favor del Ajax, el Tottenham fue capaz de remontar un 2-0 en el Cruyff Arena. La semifinal de las sorpresas, las mantuvo hasta el final. Final británica.

El fútbol es maravilloso y cruel a partes iguales. No entiende de merecimientos, no respeta estatus ni tampoco toma partido por las historias románticas. Solo atiende al acierto, si acaso al deseo. A las remontadas homéricas y a aquellos atrevidos que pese a todas las dificultades inician el viaje a Ítaca desalojando de su diccionario la palabra imposible. Ayuda también que las musas te acompañen en ese viaje y nadie estuvo más tocado por ellas que el brasileño Lucas Moura. Ya tienen los spurs protagonista para la primera estatua con la que dar la bienvenida a su flamante estadio. El hat-trick del delantero brasileño, con el tercer gol en el último suspiro fue el epílogo cruel del viaje del Ajax. Las lágrimas se confudieron con las sonrisas, pero serán los del norte de Londres los que viajen a Madrid para disputar una final inédita que solo hablará inglés.

Qué lejos parecen ahora los primeros minutos del partido. Aquellos en los que el vértigo no atenazaba al Ajax. Es lo que se hace a los 19 años, cuando uno no repara en las consecuencias, ni en las posibles caídas. Así que no hubo miedo en ese vuelo sin motor con el que De Ligt abrió el marcador a los cinco minutos. El niño, además de ser un defensa pegajoso y contundente tiene un maravilloso juego aéreo. Ya lo demostró en Turín, y su gol parecía allanar aún más el camino hacia Madrid.

Los focos y las esperanzas estaban puestas en Heung Min Son, que se había perdido la ida y que estrelló su primer disparo en el palo ante la mirada de asombro de Onana. El rechace tampoco sonrió a los de Londres. El peligro llegó en forma en varios disparos desde la frontal que esta vez pillaron a Onana bien colocado.

La entrada de Dolberg, un punta más referente por el tocado Neres, llevó a los costados a Ziyech y Tadic. Se echó de menos al joven brasileño por más que con ese dibujo empezara la temporada el Ajax hasta que Ten Hag se inventó al serbio de falso 9. En esa vuelta a los orígenes las alas no se cansaron de mediapuntear, es decir, de abandonar los flancos para buscar el centro del ataque, siempre por sorpresa y con la movilidad y desparpajo de la que este Ajax ha hecho bandera. En una de esas avisaron los holandeses de que querían acabar por la vía rápida con el partido y la eliminatoria. Tadic, sin embargo cruzó en exceso después de dejar por los suelos a Alderweireld.

A la siguiente no perdonaron. Corría el minuto 35 y el Tottenham buscaba un hueco en la defensa ajacied que no encontraba. En un robo de Van de Beek se inició la sentencia. Ese mediocentro indescifrable para las defensas rivales que es el 6 del Ajax condujo lo suficiente para que las alas volaran. Fue entonces cuando encontró a Tadic y este, con un pase atrás que recordó a esa conexión tantas veces vista con camisetas azulgrana, encontró el golpeo mesiánico de Ziyech. Madrid emergía ya como el viaje de Fin de Carrera para esos aplicados  estudiantes de Ten Hag, aunque los suspensos estaban por llegar.

A la vuelta de los vestuarios el Johan Cruyff Arena ya saboreaba una nueva final de Champions 24 años después. Por los altavoces atronaba el Everything’s gonna be alright de Bob Marley, un clásico que ya es parte de la banda sonora de Ámsterdam y del estadio. Y adelantar las fiestas siempre es un mal augurio. A ella quiso sumarse Llorente, que salió tras el descanso. El Tottenham se hacía más británico, más kick and rush que nunca. La primera la paró Onana en un arabesco. Era el aviso de lo que estaba por llegar. La respuesta furibunda la encabezó Lucas Moura. El rapidísimo extremo brasileño interpretó como nadie esos minutos. Fue él quien culminó el primer contragolpe llegando como un rayo desde atrás. Para poner el 2-2 taconeó de espaldas en busca de un hueco en el que solo confió él.

Así cambian las cosas en Ámsterdam, en un parpadeo. El partido se montó entonces en una montaña rusa de emociones. ¿Y quién puede mantener la cabeza fría ahí arriba? Lo Intentó el Ajax volviendo al plan inicial para abrazar la pelota y crecer alrededor de ella. Mientras que el Tottenham solo la quería para lanzar pelotazos a Llorente y progresar desde ese campo base. El ejercicio de resiliencia y de fe del Tottenham, al que le faltaba su mejor hombre, Harry Kane, era mayúsculo. Los picotazos de los spurs empezaban a escocer a la zaga ajacied y las piernas de esos veinteañeros empezaban a temblar.

Además de no poder frenar las acometidas inglesas, los de Ten Hag no supieron dormir el partido. Tuvieron, eso sí, la sentencia en un nuevo disparo de Ziyech que se estrelló en el palo. Todavía no lo sabían pero el destino ya confabulaba contra ellos. Faltaban cinco minutos para el final y otros cinco de añadidos que se le terminarían haciendo eternos. Tanto que al Tottenham le dio tiempo a estrellar un balón en el palo a remate de Alderweireld y el tanto definitivo de Moura, en una media vuelta que no pudo taponar De Ligt. Lo siguiente fue el silencio roto por la tragedia holandesa y el júbilo inglés. Las lágrimas se confundieron entonces con la alegría mientras Pochettino corría ya hacia Madrid. Al Ajax solo le quedaba caer destrozado al césped, esfumado su sueño y roto el idilio con una competición donde esta temporada ha escrito las historias más bellas. Suele ocurrir con los amores platónicos. Poco le importa eso ya al Tottenham que llegó a tiempo para alcanzar su botín. Una final inédita, 100% british, entre dos equipos de autor. Vayan aprendiendo inglés.

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