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Los jugadores del Real Madrid celebran un gol ante el Deportivo Alavés. EFE/ David Aguilar

Real Madrid

Poco fútbol, gran actitud

Isco puso la inspiración en un partido de mucha transpiración. Sólo el malagueño y Kroos entendieron cómo debía jugarse en Vitoria.

La frase se atribuye a muchos genios, entre ellos Umberto Eco: «La genialidad es un 10% inspiración y un 90% transpiración». Pues eso fue exactamente el Madrid en Vitoria, un equipo que no ahorró una gota de esfuerzo y al que solo Isco le puso gotas de inspiración.

Zidane mantuvo su peculiar forma de entender las rotaciones, esa en la que cualquiera de los once titulares puede ir al banquillo a excepción de Ramos, Casemiro y Benzema, sin duda el eje del equipo, jugadores a los que Zizou no encuentra momento para dar descanso.

Ante los vitorianos, pese a los cuatro cambios iniciales, (Areola por Courtois, Militao por Varane, Modric por Valverde y Bale por Hazard), el equipo salió con una idea de juego y una disposición táctica parecida a la usada ante el PSG, un encuentro que nos había dejado una notable exhibición de fútbol. Un 4-4-2 en el que Isco volvía a la media punta para hacer de enganche y para escalonar lo que se suponía iba a ser un intento de dominio desde la posesión y el toque.

De hecho así fue cómo se inició el partido, con un buen Madrid que tocaba con apoyos cortos y que lograba instalarse en campo del Alavés, aunque esta idea duró poco. Por un lado, los de Garitano no cayeron en la tentación de salir jugando en corto y se dedicaron a buscar a sus puntas con lanzamientos muy directos, balones fáciles de defender para Ramos y Militao, lo que no dañaba a los blancos. Sin embargo, sí impedía que los madridistas robasen cerca del área defendida por Pacheco. Sin esa opción, el Madrid comenzó a tocar muy lejos de las zonas de peligro. Casemiro, Kroos, Isco y Modric movían la pelota con seguridad pero siempre en la zona de tres cuartos y demasiado lejos del área, donde ni Bale ni Karim ayudaban en las recepciones.

Por otro lado, el galés demostró que su juego nada tiene que ver con el de Hazard. Bale buscaba con desmarques de ruptura balones en profundidad; Ramos, Kroos y Marcelo lo leyeron así y empezaron a saltarse a Isco y Modric, lo que no ayudaba al Madrid a instalarse cerca del área como sí consigue el belga con su fútbol.

El partido pasó a ser un duelo más físico, con más choques, interrupciones y faltas de las que el Madrid habría querido. Bale y Benzema desaparecieron, solo Isco y Kroos parecían entender cómo se debía jugar, pero esta vez ni Casemiro ni Modric ayudaron. Sin nadie en la punta que amenazase peligro, el gol comenzó a venderse caro. Ramos fue el protagonista del 1-0 y del 1-1, ambos a balón parado, y Carvajal deshizo el empate en una jugada sorprendente, con Isco disfrazado de ariete rematando de cabeza y el lateral remachando en la línea de gol, allí donde debería aparecer algún punta, ya fueran Benzema o Rodrygo (Bale había sido ya sustituido).

El Madrid ganó con merecimiento en un partido desagradable de jugar, disputado bajo un diluvio y ante un Alavés que no regaló nada. Ganó con menos fútbol del que se debería esperar de los blancos, pero con una actitud irreprochable. El partido no fue una exhibición de fútbol como la del martes anterior, faltó mucho de lo que ante el PSG había sido básico, como velocidad en la circulación del balón, presencia en el área, 1×1 o buena presión tras pérdida y, sobre todo, faltó lo mismo que ante los franceses, gol, porque a los de Zidane les hace falta gol.

Pero lo que está claro es que, jugando así, no por inspiración sino por transpiración, este Madrid es un equipo distinto al de hace algo más de un mes, y empieza a ser  muy competitivo.

 


CALIFICACIONES


Zidane: En primer lugar diré que es un entrenador con un palmarés que le acredita, como mínimo, como un buen entrenado. Su corta libreta a él le resulta útil y sin duda es algo más que un alineador o un creador de buenos ambientes. Si el planteamiento ante el PSG lo hubiesen hecho Pep, Pochettino o Mou se hablaría de un gran talento táctico. Dicho esto, también es cierto que muchas de sus decisiones tácticas o su dirección de campo son difícilmente entendibles y parecen más mecánicas y programadas que producto de la reflexión sobre las necesidades de los partidos. Ante el Alavés no fue una excepción.

Areola: Buen partido con algunas acciones de mérito. No es fácil para un portero jugar con seguridad ante un aguacero como el que les cayó. Nadie echo en falta a Courtois.

Carvajal: Muy activo en ataque, no encontró en Bale un socio con el que generar peligro por su banda. En la primera mitad le faltó profundidad en alguna jugada. Sorprende su posición en el gol de la victoria. Da la sensación de que está mejorando.

Marcelo: Flojo partido de un Marcelo que adelantó mucho su posición para cubrir la zona vacía en la banda izquierda producto del 4-4-2. Como tantas otras veces se le olvidó que juega de lateral y dejó su espalda en manos de Ramos. Su peso en ataque no justificó su desatención defensiva.

Militao: Fuerza, potencia y rapidez en las acciones defensivas, pero mucha timidez con el balón. Se notó que aun no mezcla bien con Ramos ni con Carvajal, con el que apenas interactuó.

Ramos: Un clásico en lo bueno y en lo malo. Hizo el 1-0 con un gran remate de cabeza y poco después el penalti del 1-1, por un exceso de suficiencia cuando se excedió en el uso de los brazos para defender una pelota que debía dominar por pura potencia.

Casemiro: Correcto en defensa pero muy poco acertado con el balón, es decir, otro clásico. En algunas jugadas volvió a perfilarse muy mal y ralentizó la circulación de la pelota. Le costó situarse y se acomodó muy cerca de los centrales. Igual que a Benzema, en algún momento dio la sensación de que le pesaban las piernas.

Kroos: Junto a Isco, el jugador que más claro tenía cómo debía jugar el Madrid. Buscó asociarse en corto y generar cadenas de pases para que los blancos se instalaran en campo vitoriano, pero apenas tuvo ayudas desde la delantera blanca.

Modric: Muy lejos del Luka de los últimos partidos. En la primera parte buscó demasiado a Bale con balones largos que eran regalos a la defensa. Desaparecido en la segunda, corrió más que jugó. No supo darle el dinamismo que ese medio campo tiene con Valverde.

Isco: El mejor del Madrid en Mendizorroza. Se movió bien entre líneas dando siempre opciones de pase y llegando al área con peligro. Que Isco se enchufe es básico para este Madrid con solo cuatro centrocampistas útiles sin él.

Benzema: Sin noticias de Karim en Vitoria. No sé si por cansancio o simplemente por un mal partido, pero que el francés no rote igual se paga caro. Viendo lo que se vio, dar minutos a Jovic no habría sido mala idea.

Bale: No hizo nada que justificase su titularidad. Partidos como este son los que le condenan. No es de recibo que un jugador con su potencial haga un encuentro tan desconectado de todo, por momentos parecía que debutaba con el equipo y no se entendía con nadie.

Rodrygo: Jugó 25 minutos y apenas aportó nada. En su descarga diré que jugó bajo un diluvio…

Valverde: Apenas sí tocó el balón, pero en un error de la defensa alavesa le dejaron un balón para marcar o asistir a Benzema y falló.

Mendy: El Alavés apretó los últimos cinco minutos y Zizou le metió para aguantar el 1-2.

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