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James, en una imagen de archivo. / Foto: ZUMAPRESS.com/Cordon Press

Fútbol

No me digan que da igual cómo jugar y con quiénes hacerlo (A mí, no…)

Ha quedado declarado el estado de profunda depresión. Da igual lo que hagamos, no hay nada que hacer… Justo ahora, cuando parece que no existe nada, más allá de la agonía o la desconexión, cuando los discursos y los juicios vacíos se multiplican, es cuando más hay que comprometerse con la búsqueda de soluciones. Aquí se comparten varias, de los pies a la cabeza

Cuesta escribir cada semana sobre el Real Zaragoza, casi más que ver y comentar sus dolorosos ejercicios autolesivos, jornada tras jornada. Por eso agradecemos a quien se impone a su sistema inmune y es capaz de llegar a la segunda o tercera línea de este texto, porque tener que leer lo que tu amor por estos colores te ha obligado a ver el día anterior roza los límites de resistencia, hasta ahora conocidos, en el ser humano. En el ser humano zaragocista, al menos.

Ha quedado declarado el estado de profunda depresión, no hay ninguna luz al final de ningún túnel. Nos hemos empadronado en una galería subterránea, cuya única salida da a un acantilado. Da igual lo que hagamos, no hay nada que hacer… Justo ahora, cuando parece que no existe nada, salvo la elección entre la agonía o la desconexión, cuando los juicios y los discursos vacíos se multiplican, es cuando más hay que comprometerse con la búsqueda de posibles soluciones, cada uno desde nuestro lugar.

El del periodismo responsable y útil, por nuestra parte, siempre deberá estar más cerca del médico de cabecera que del -mucho más frecuente hoy en día- notario miope. Y hasta el del forense con ínfulas. Nadie ni nada se ha muerto y no lo haremos mientras podamos. Hace falta levantar menos actas de lo obvio y aportar más prescripciones de cómo se podría mejorar. Siempre derivaremos a los especialistas, pero aportando un primer filtro reflexivo y riguroso.

Sepan que aquí la teoría de vivir explorando la solución a cada problema se predica por llevar fatigando su práctica desde el primer día. No viene a cuento, o quizá sí, pero yo nací sin brazos y con una pierna más corta hace casi 40 años, en un mundo que sigue diseñado para tenerlos y para que las piernas te midan lo mismo, a poder ser. No había plantilla más incompleta que la que podía representar mi anatomía aquel 13 de junio de 1979: me faltaba de casi todo y lo que pudiera haber, no ofrecía las mejores garantías. Quizá desapareciese por algún fallo multiorgánico en los meses siguientes. No parecía importar, ni siquiera un carajo, con qué sistema jugarle el partido a la vida. Podía pensarse que daba igual el dibujo y los jugadores a emplear, como se acostumbra a decir del Zaragoza actual. Yo tuve mucha suerte con el entorno que me tocó, nunca dio nada por perdido y siempre le importó el cómo para llegar al mejor de los qués. Comprenderán que, con esta experiencia vital, sea capaz de sostener que nada da lo mismo nunca y que siempre hay soluciones por buscar.

Llegados a este punto, y confiando en que sea Google quien sacie las curiosidades que se hayan podido despertar, sólo presumiremos de que siempre somos más de lo que parecemos y que explorando internamente, y siendo honestos con las virtudes y los defectos que tengamos, alcanzaremos nuestros verdaderos límites: siempre más allá, casi siempre mucho más allá, de lo que todos presumen y uno imagina.

En esa encrucijada se haya el Real Zaragoza de Alcaraz, antes de Idiakez, y, durante toda la temporada, de sus propietarios y dirigentes de mayor rango. Y, hablando de todo un poco, la realidad es que tampoco hemos buscado tanto para caer en la tentación del desmayo y del abandono. Apenas un cambio de sistema en tres meses de competición y ayer, tras el primer gol del Alcorcón, se quitó al mejor efectivo del equipo para volver al rombo institucional, acaso para que los reproches internos fuesen menos en caso de derrota final.

Álex Muñoz fue invitado a salir del rincón de pensar -sin saber la afición todavía qué tiene que pensar y porque habita en ese rincón- justo la tarde de mayor exigencia. Costaba imaginar una versión tan firme de quien lleva más de un mes entumecido por la oscuridad y logró ser mucho más que la previsión más optimista. Fue el mejor jugador del equipo, ya no sólo el mejor defensa, en los 70 minutos que resolvió concederle la magnanimidad de quien sea. Quién sea, lo cierto es que se da demasiada importancia. Su primera parte, en especial, resultó pasmosa: salió a campo abierto marcando siempre bien el territorio, sofocó los fuegos que se le acumulaban a Nieto en banda izquierda, atendió la espalda de Pep Biel y contuvo todos los balones al área que llegaban desde su sector.

El partido está ahí si los estoicos que ya lo vieron y los valientes que quieran verlo por primera vez desean o necesitan comprobarlo. Juzguen ustedes y luego valoren la eterna pausa de Alcaraz en rueda de prensa, antes de contestar una pregunta explícita sobre el jugador y su rendimiento, o analicen el empeño de la crítica mayor por igualar su más que notable rendimiento con el del resto de la defensa. Como si diera igual quién jugase: él u otro… No da igual. Nunca da. Alex Muñoz no va a ser un central de época, pero para la época actual del Zaragoza hay una diferencia sideral si él está en el campo o en el banquillo.

Con Muñoz, además, se podría volver a la línea de cuatro defensas porque su desempeño genera una cohesión y una impermeabilidad suficiente en la retaguardia. Este análisis semanal aplaudió la novedad táctica de los tres centrales y dos carrileros en Tarragona. Porque hacía falta agitar de una vez un rombo sin punta alguna y porque se ganó, claro: el marcador siempre influye en los relatos, por ajeno que se trate de ser a ellos. Con Muñoz en un presunto castigo que casi nos castiga más a todos que a él mismo, convenía endurecer la piel atrás y aprovechar las dotes de carrileros de varios efectivos de la plantilla, así como parcelar a los delanteros en posiciones centradas, evitando que se reduzcan con excursiones excesivas y sin retorno por la banda.

Hagamos un inventario de lo que parecería más conveniente y saludable a día de hoy: la vuelta de Muñoz al eje de la zaga, recuperar un medio para estrenar el doble pivote en detrimento de un central -porque Eguaras como pivote único roza el calvario-, y conseguir que los jugadores de banda del centro del campo progresen por fuera y mantengan a los dos delanteros relojeando, atentos, en el área rival.

¿Es posible armar un sistema y escoger un once que se ajuste a tantas coordenadas? Creemos que sí, aunque recuerden que esto se está escribiendo con los pies y se puede llegar a creer que, de tanto escribir así, se termina pensando con ellos. Quizá. Los pies descalzos, en todo caso, te mantienen en contacto permanente con tu tierra y con sus intereses más nobles.

Contra el Cádiz y más allá, al menos hasta que todos los efectivos de la plantilla estén disponibles y el momento que viva cada uno de ellos obligue a una nueva revisión, debería imponerse la vuelta al 4-4-2. No en rombo, y aquí radica la gran diferencia, sino en un doble pivote que auxilie por compañía a Eguaras, en caso de que se insista con él de titular, y permita abrir a dos jugadores por banda: Benito, por derecha, y Aguirre, por izquierda.

Benito sería centrocampista, con Delmás de lateral a su espalda, y Lasure, lejos de su mejor versión pero todavía de difícil reemplazo, cuidando la de Aguirre. Se sabe que Benito es lateral o carrilero, pero su figura es la que mejor puede resolver uno de los déficits estructurales en el diseño de esta plantilla, hasta su exigible reparación en el próximo mercado de enero: la falta de un centrocampista que ocupe, de modo natural, la banda derecha. ¿Papu?, preguntan algunos. Papu carece de los mínimos automatismos tácticos, y hasta técnicos, para ocupar esa posición: va siempre de fuera hacia adentro, buscando posiciones interiores para su disparo con la pierna izquierda, y le cuesta mucho más volver que ir. Papu sería un recambio natural de Pombo, como segundo delantero, en este 4-4-2 sin rombo.

Perone, Nieto y un Vesdasca más atemperado opositarían a ser la pareja atrás de Muñoz, si es que su presunto castigo ya ha sido levantado. No lo resuciten antes de tiempo. Si Javi Ros llega al partido del viernes, habría de ser un indiscutible en ese doble pivote y ahí James, excelso contra el Mallorca y discontinuo en Alcorcón, su fiel escudero, mientras Guti termina de volver de la pubalgia y Eguaras disfruta de un descanso merecido.

Repito que Aguirre está para ocupar la banda izquierda en este sistema táctico. Sé que lo he dicho, pero conviene insistir porque sólo el misterio por resolver de Álex Muñoz hace que las ausencias sistemáticas de Aguirre en el juego no levanten ampollas en cada crónica.

Arriba Vázquez, Pombo y Gual están para alternarse los dos puestos de titular y el de suplente, según el biorritmo puntual de cada uno, quién sea el rival y hasta si se es local o visitante. Parecería que Gual y su mayor compromiso colectivo serían más adecuados para arrancar de inicio fuera de casa y dejar ahí a Álvaro los minutos finales, y que el mayor filo de Vázquez convendría desde el mismo arranque en La Romareda. Pombo no sale de la ecuación, ni con ellos ni si añadimos a Papu al aparente trío. Quizá Pombo rinda mejor desde la reivindicación y resulte conveniente que no sea titular cada dos o tres partidos. Puede que a Papu le ocurra lo mismo.

Un lunes más, alrededor de mil quinientas palabras tratan de llenar de contenido los juicios y discursos vacíos que nos rodean y asfixian, además de intentar buscarle solución a una plantilla imperfecta y a un equipo incompleto. Seguramente, porque todas las plantillas lo sean y todos los equipos lo son. Incluso a todas las personas nos ocurre, más allá de que estemos acostumbrados a escribir con los pies. O a pensar con ellos.

Cefalópodo. Activista de imposibles renovables. Dueño, como nadador, de un diploma paralímpico único en Londres 2012. Único... porque no ganó más (50 espalda) y porque nunca nadie ha alcanzado uno igual: con 33 años y sin haber entrenado nunca antes de los treinta. Doctor Honoris Causa en México y conferenciante motivacional sin fronteras en www.delospiesalacabeza.org, regresa a la redacción deportiva tras fatigar teclados en Heraldo de Aragón y en As a principios del siglo

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