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Maratón de Nueva York. A la derecha, Raúl, alguien que no tiene alergia al deporte. CORDON PRESS

Multideporte

La alergia al deporte sí existe

Hay personas que padecen reacciones alérgicas al ingerir ciertos alimentos y practicar deporte después. No son casos aislados y cada vez son más las personas que sufren esta dolencia.

Aunque pueda parecer una de las muchas excusas para no practicar deporte, no lo es. Hay personas que sufren reacciones alérgicas después de hacer ejercicio. No es una alergia al deporte propiamente dicha, sino un síndrome de anafilaxia inducido por el ejercicio. El primer caso diagnosticado se remonta a 1979, cuando fue objeto de estudio un corredor de fondo que sufría reacciones anafilácicas de diferentes intensidades al practicar deporte después de ingerir mariscos.

Desde que se descubrió esta peculiar alergia se ha observado un crecimiento en el número de personas que la sufren. Según un estudio de Popular Science se cree que afecta a 50 de cada 100.000 personas. Habla Joan Bartra, coordinador del comité de alergia a alimentos de la Sociedad española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC): “No hay datos epidemiológicos para saber realmente a qué porcentaje de pacientes con alergia a alimentos está asociado el ejercicio, pero lo que sí se sabe es que es más frecuente de lo que inicialmente se intuía”. Y recalca: “Antes de registrarse oficialmente el primer caso, se pensaba que estas reacciones alérgicas se debían solo al ejercicio físico”.

En las personas que lo padecen, el síndrome no se desarrolla al consumir cualquier alimento y practicar ejercicio, sino que aparece cuando se consume un alimento al que se es alérgico y la posterior práctica deportiva hace que se manifiesten los síntomas. A lo largo del esfuerzo físico la temperatura corporal aumenta y aparecen picores, mareos y algunos otros síntomas típicos de las alergias, como urticaria e hinchazón, pudiendo llegar a provocar anafilaxia.

Practicar deporte después de ingerir determinados alimentos no es la única manera de padecer la dolencia, también puede ocurrir al revés, es decir, cuando se consume el alimento después de haber hecho ejercicio. “El esfuerzo físico no tiene que ser especialmente intenso y extenuante. Puede ser andar, correr, bailar…”, aclara Joan Bartra. Eso sí, la cantidad de ejercicio que se practique sí influye en la reacción dependiendo del estado físico de la persona: una persona más en forma tendrá que hacer más ejercicio que otra que no lo está para desarrollar la anafilaxis.

“La interacción del alimento con el ejercicio puede prolongarse todo lo que dura el proceso de digestión desde el momento en que tomas el alimento, es decir, cuatro horas después. Yo puedo tener alergia a un alimento determinado y cuatro horas después de haberlo comido, si hago ejercicio, tener una reacción alérgica, porque este alimento todavía está en su proceso digestivo y por lo tanto puede ser absorbido”, explica el alergólogo.

Actualmente se están realizando investigaciones clínicas para conocer las causas de esta reacción. No obstante, según apunta el Doctor. Bartra “parte de la explicación podría ser que con el ejercicio el alimento se absorbe con más facilidad y las proteínas de estos alimentos que causan alergia no se desnaturalizan y llegan en mayor cantidad a la sangre, provocando la reacción alérgica”. Es por eso que este tipo de alergias suelen pasar desapercibidas cuando el paciente no hace ejercicio.

Según la Asociación Española de Personas con Alergia a Alimentos y Látex (AEPNAA) la prevención de este síndrome es simple: no se deben ingerir los alimentos implicados en la reacción alérgica durante las 4-6 horas previas a la práctica deportiva.

En caso de apreciar la aparición de los primeros síntomas (picor en las palmas de las manos y en las plantas de los pies) se debe suspender el ejercicio de forma inmediata y tomar un anti histamínico. Si se sufren mareos lo que conveniente es sentarse con el fin de evitar una caída o desmayo y un posible golpe. Si los síntomas revisten una gravedad mayor, como dificultad para respirar o tragar, se debe acudir inmediatamente a un hospital o llamar a emergencias; el tratamiento se realizará, probablemente, con adrenalina inyectable.

La AEPNAA indica que los alimentos más frecuentemente implicados en esta reacción son de origen vegetal, sobre todo los cereales (fundamentalmente el trigo), las frutas frescas y los frutos secos. También se han dado casos relacionados con distintos tipos de verduras, especias y los champiñones. En cuanto a los productos de origen animal, los casos predominantes se han dado tras la ingesta de mariscos y, en algunos casos puntuales, tras el consumo de huevo, leche de vaca o moluscos cefalópodos. No obstante, la reacción puede deberse a cualquier alérgeno alimentario.

Vigués afincado en Madrid. Aficionado a los golpes en la cabeza y, por ende, también al motociclismo y al boxeo. Su primera bicicleta tenía motor y desde ahí ha ido in crescendo. El día que descubrió que no iba a ser ni el próximo Kevin Schwantz ni el próximo Muhammad Ali decidió dedicarse al periodismo. En sus ratos libres le gusta complicarse la vida y leer sobre filosofía y la Guerra Civil, probablemente a causa de algún traumatismo craneoencefálico.

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