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Joaquín con el Madrid, Di Stéfano con el Barcelona, Cavani con el Atlético o Messi con el Cádiz.

Fútbol

El amor no siempre gana

Catorce fichajes que pudieron ser y no fueron para este 14 de febrero, el día de los enamorados

Hay amores que, simplemente, no se pueden dar; son imposibles, lo cual no quiere decir que sean fáciles de olvidar. De hecho, duele más recordar algunos casis que hacer lo propio con los ex. Tan intenso fue el fervor, que la calidad del deseo combate al tiempo y a los tiempos. Porque amores que matan nunca mueren.

El 14 de febrero es un día para recordar a todos esos casis que, aunque suene cruel, nos hicieron hasta felices, al menos por un instante. También en el mundo del fútbol, por qué no decirlo. Algunas novias o novios amenazaron con cambiarnos por nuestro peor enemigo, o lo que es lo mismo: el Barcelona por el Real Madrid, y viceversa.

Multitud son los casis, evidentemente, cada uno tiene el suyo propio, pero a continuación se muestran catorce fichajes, catorce historias que pudieron ser y no fueron. Lamentablemente, el amor no siempre gana. Ellos jamás celebraron juntos un 14 de febrero, pero igualmente les fueron infieles a sus parejas pensando en otros, de los que en verdad estaban enamorados.

 


Joaquín: ni a Londres ni a Madrid; a Valencia pasando por Albacete


Joaquín Sánchez tiene la espina clavada por no haber vestido la camiseta del Real Madrid. Él mismo cuenta que fueron varias las veces que pudo haberse cumplido su sueño, como cuando Raúl González y Florentino Pérez lo acorralaron amistosamente en un cuarto de baño mientras estaba de servicio con la Selección.

A los 21 años, fue cuando estuvo más cerca. “Jorge Valdano me llamó para decirme que no hiciera nada, que ya estaba todo arreglado”, ha contado el futbolista en alguna ocasión. Finalmente, el acuerdo entre Florentino y Manuel Ruíz de Lopera no se produjo, debido a las exigencias del por entonces máximo mandatario del Real Betis Balompié. Joaquín seguro que hubiese hecho disfrutar al Santiago Bernabéu con su diestra, pero también con sus chistes.

Esa misma temporada, José Mourinho también estaba interesado en ficharle para el Chelsea. El equipo inglés le ofreció un cheque en blanco, pero el gaditano no se veía viviendo en Londres.

Su deseo de vestirse de blanco se hizo realidad años más tarde, en 2006, pero con la indumentaria del Valencia. Aun así, Lopera volvió a poner su fichaje contra las cuerdas: “Yo ya lo tenía prácticamente hecho cuando me dice que al Valencia no me iba, sino que lo haría al Albacete, que también vestía de blanco. Me dio 24 horas para presentarme en Albacete, si no, me multaba”. Asistió, como le pidió su presidente, pero las oficinas del Carlos Belmonte estaban cerradas. Los vecinos alucinaban, incluso le regalaron quesos y navajas. Todo había sido una broma. Joaquín lo cuenta con mucha más gracia, por su puesto.

 


Julen Guerrero, Totti, Iniesta o De Gea jugaron en el Santiago Bernabéu… pero no como locales


Los primeros encuentros entre el Real Madrid y Julen Guerrero, recomendado por el entonces entrenador de la primera plantilla Jorge Valdano, empezaron a gestarse en marzo de 1995. Su cláusula de rescisión era el mayor inconveniente de su fichaje (1.200 millones de pesetas), pero en junio, el padre del futbolista Julián Guerrero y el presidente madridista Ramón Mendoza parecían haber llegado a un principio de acuerdo. Tan solo quedaba la respuesta definitiva del jugador, que finalmente declinó la oferta, pese a que su fichaje estaba prácticamente cerrado.

En su momento, salió a la luz que Julen no se marchó al Madrid porque su padre había recibido una carta de la banda terrorista ETA que le pedía que se quedara en Bilbao como símbolo del nuevo País Vasco. Julen hizo toda su carrera en el Athletic.

Tanto o más le costó decidirse a Francesco Totti, el último romántico. “Florentino me pidió que escribiera que soy el único jugador que le dijo ‘no”, cuenta el romano. Fue en 2004 y el amor tomó un papel fundamental. El futbolista italiano acababa de iniciar una relación con su actual mujer, Ilary Blasi, madre de sus tres hijos, y no estaba dispuesto a mantener la relación a larga distancia. Posteriormente, confesó que el único equipo que hubiese cambiado por la Roma hubiese sido el Madrid. Rechazó al AC Milan cuando era un niño y tampoco quiso hacerse de oro en Asia o América, porque habría sido “arruinar 25 años de carrera”.

Si su respuesta hubiese sido otra, ahora tendría dos o tres Champions y quién sabe si algún Balón de Oro, aunque posiblemente no tendría a su mujer y a sus hijos.

Dos años más tarde, en 2006, Florentino se fue por la puerta de atrás convocando elecciones a la presidencia del Real Madrid. Andrés Iniesta fue el reclamo electoral de Juan Palacios. José Antonio Camacho, que formaba parte de la candidatura, comentó que había llegado a un principio de acuerdo con los representantes y personas cercanas al manchego, quien de pequeño, y está grabado, confesó ser aficionado del Madrid. En esa época, el Barcelona acababa de proclamarse campeón de Europa y el de Fuentealbilla no era titular. Sin embargo, Palacios se quedó a las puertas tras la victoria de Ramón Calderón.

Iniesta Madrid

El último gran culebrón lo protagonizó David de Gea, a golpe de 31 de agosto de 2015. Keylor Navas pondría rumbo a Manchester y De Gea a Madrid. Había costado convencer al costarricense, pero el club inglés lo sedujo con un contrato que duplicaba lo que ganaba (4,5 millones). Sin embargo, el United envió tarde el contrato de Navas y dejó sin tiempo al Madrid para inscribir a David en la Liga.

La historia del fax ha marcado un antes y un después en el fútbol, a la altura del frasco de colonia que dejó a Santiago Cañizares fuera del Mundial de 2002. Auténtica brujería.

Todos ellos jugaron en el Santiago Bernabéu, pero como visitantes, al igual que David Villa, David Silva, Kun Agüero, Ribery o Neymar, entre otros.

 


Di Stéfano y Casillas: dos leyendas blancas vestidas de azulgrana


La leyenda del fallecido Presidente de Honor del Real Madrid, Alfredo di Stéfano, podría haber sido bastante diferente de haber recalado en las filas del eterno rival. El argentino llegó a España para firmar por el Barcelona y acabó vistiendo de blanco.

Kubala Di Stéfano Barcelona

Kubala y Di Stéfano, con la camiseta del FC Barcelona.

A finales de los años 40, una huelga de futbolistas en Argentina provocó que muchas de sus estrellas volaran a Colombia, todavía no afiliada a la FIFA. Di Stéfano, jugador de River Plate, se encontraba entre ellos. En el país vecino, formó parte de Millonarios. Sus derechos federativos pertenecían al equipo de Bogotá hasta 1954, momento en el regresaría al club de Buenos Aires.

En 1953, el Barcelona negoció con los argentinos y Di Stéfano viajó a la Ciudad Condal ya con un acuerdo. No obstante, la FIFA le advirtió que no podría jugar en Can Barça hasta que sus derechos volviesen a pertenecer a River Plate, es decir, hasta dentro de un año. El Madrid, por su parte, había pactado el fichaje con los colombianos, así que puso rumbo a la capital.

Fue tal la polémica, que ninguno de los cuatro clubes involucrados era capaz de ponerse de acuerdo. Hasta las autoridades franquistas, por no decir directamente Francisco Franco, intervinieron. La solución que se propuso fue que Di Stéfano jugase dos años con el Real Madrid y otros dos con el Barcelona. Sin embargo, el club catalán se negó rotundamente y acabó aceptando una compensación económica por parte del club madrileño. Lo que aconteció después es historia.

Iker Casillas, el portero que marcó una época vestido de blanco y con la Selección española, también estuvo a punto de cambiar de barrio, el distrito de Chamartín por el de Les Corts. En el verano de 2003, el Real Madrid vivía uno de sus momentos más convulsos tras no renovar a Vicente del Bosque como entrenador y a Fernando Hierro, santo y seña del club. Entonces, saltó la liebre. Ese mismo año, se celebraron unas elecciones presidenciales en Barcelona, a las que Jaume Llauradó se presentó con varios jugadores supuestamente atados entre los que se encontraba “un titular” del eterno rival. Finalmente, no consiguió hacerse con el poder, ya que lo hizo Joan Laporta, y el candidato se llevó a la tumba el nombre del fichaje. No obstante, por entonces la prensa filtró que se trataba de Casillas.

Casillas Barcelona

El guardameta natural de Móstoles siguió su camino y se convirtió, gracias a sus actuaciones, en la última gran leyenda blanca, con permiso de Cristiano Ronaldo, del que hablaremos más tarde. El Barcelona, por su parte, confió la portería a un joven Víctor Valdés y, seguramente, su progresión, con la llegada de Casillas, no hubiese sido la que fue: la de uno de los mejores porteros de la historia del Barça.

 


Ronaldinho y Beckham: Tú a Madrid y yo a Barcelona


Tras Tú a Boston y yo a California (1961) y Tú a Londres y yo a Nueva York (1998), David Beckham y Ronaldinho, en 2003, protagonizaron Tú a Madrid y yo a Barcelona. Ambos con melena, pero no son gemelos y ni siquiera se parecen. Uno rubio y otro moreno, desde luego que no fueron separados al nacer, pero comparten un pasado en común.

Beckham estaba predestinado a fichar por el Barcelona y Ronaldinho por el Real Madrid. A finales de mayo de 2003, en plena campaña electoral, surgió el rumor. Faltaba el ‘sí’ del jugador. El capitán del Manchester United era el as en la manga de Joan Laporta, pero el futbolista, que andaba a la gresca con su club, se negó en redondo. Obligó a su equipo a negociar con el Madrid.

Beckham Barcelona

La llegada de Beckham a Madrid se produjo y la intención de Florentino Pérez era aplazar el fichaje de Ronaldinho para la siguiente temporada, la 2004-05. De esa forma lo hizo público. La del Madrid era la opción predilecta para el PSG, porque podría disfrutar de los servicios del futbolista una campaña más, pero no para el crack brasileño, que se había decantado por el United o por el Barça.

Beckham solo consiguió ganar una Liga cuatro años después de su fichaje y Ronaldinho, varias competiciones domésticas y una histórica Champions, además de varios títulos individuales como el FIFA World Player o el Balón de Oro. La pregunta es: ¿quién está más arrepentido, el Madrid o el Barça? La respuesta es clara.

 


Ni Morata, ni Kalinic, ni Diego Costa, ni Mandzukic, ni Jackson… el delantero predilecto de Simeone siempre fue Cavani


No es noticia decir que Edinson Cavani es el deseo imposible del Cholo Simeone, un sueño húmedo para el Atlético de Madrid desde la salida de Radamel Falcao en 2013. Desde que sonara por primera vez, primero por el Vicente Calderón y ahora por el Wanda Metropolitano, han pasado gran cantidad de delanteros. Ni Jackson, ni Mandzukic, ni Diego Costa, ni Kalinic, ni Morata han sido la primera opción, porque esa siempre ha sido el delantero uruguayo.

En cada mercado de fichajes, el equipo rojiblanco ha intentado su contratación y el río todavía suena, y eso es porque agua lleva… aunque no sabemos dónde desembocará. El charrúa termina contrato en 2020 y el próximo verano podría ser la oportunidad perfecta del PSG para vender al futbolista de 32 años que en 2013 supuso un desembolso 65 millones de euros. Ahora, el Nápoles y el Chelsea también lo tienen en su agenda de futuribles.

El de Cavani con el Atlético y el Cholo es un auténtico amor imposible, casi platónico.

 


Amores remotos, más que imposibles


Las carreras de los dos mejores futbolistas del momento, y probablemente también de la historia, pudieron tomar otro rumbo. De haberse producido la cesión de Leo Messi al Cádiz y el traspaso de Cristiano Ronaldo al Valencia, ¿qué hubiese sido de sus respectivas trayectorias deportivas? Pues bien, ambas situaciones estuvieron a punto de materializarse.

En 2005, Messi, con apenas 18 años, tenía un papel testimonial en el Barcelona de Ronaldinho, Eto’o o Deco. Aparte, como extracomunitario, ocupaba una plaza que el equipo ya tenía cubierta, tan solo poseía una carta de asimilado (documento de validez temporal). Por otro lado, el Cádiz, que acababa de ascender a Primera División, era uno de los dos equipos, junto con el Betis, que tenía hueco para Leo. Además, los gaditanos ya habían mostrado interés en repetidas ocasiones.

Sin embargo, en un giro inesperado de los acontecimientos, Frank Rijkaard y el Barça optaron por arriesgarse y esperar. La jugada les salió bien, porque el 26 de septiembre de ese mismo año logró la doble nacionalidad. La Pulga empezó a jugar con regularidad, alternándose con Ludovic Giuly, y, a pesar de que no pudo participar en la final por una lesión, formó parte del equipo que consiguió la segunda Champions para el Barcelona. Quizá con Messi el Cádiz hubiese cumplido el objetivo de la permanencia.

Dos años antes, Arsene Wenger también había intentado ficharle para el Arsenal junto a Cesc Fábregas y Gerard Piqué, aunque solo atrapó al mediocentro.

Cristiano, como en tantos otros casos, fue un arma de cara a unas elecciones. Concretamente, la de Paco Roig para asaltar la presidencia del Valencia en 2003. Había llegado a un acuerdo con su agente Jorge Mendes, también por los servicios de Ricardo Quaresma, que otorgaba un derecho preferencial para abordar la contratación del futbolista del Sporting de Portugal… pero caducó. Roig perdió y Jaime Ortí no fue capaz de reconducir las negociaciones. Cristiano se había revalorizado y terminó firmando por el Manchester United de Sir Alex Ferguson. Y más adelante por el Real Madrid.

El Valencia venía de ganar una Liga y de llegar a dos finales consecutivas de Champions y ese año logró una nueva Liga y la Copa de la UEFA.

Cristiano Ronaldo Valencia

Corría el año 2006 y Rafa Benítez volvió a soñar con otro siete madridista, esta vez para su Spanish Liverpool. Raúl González ya no era titular indiscutible en el Real Madrid y mucho menos de la Selección española, suplente en el Mundial de ese mismo año. Tras la espantada de Florentino Pérez, los gestores temporales del club blanco, encabezados por Fernando Martín, realmente se plantaron su salida. Al final, quedó en nada, incluso recuperó su mejor versión los años siguientes… hasta la vuelta de Florentino. Entonces, hizo las maletas y se marchó al Schalke 04. El Liverpool se hizo con los derechos de Fernando Torres poco después.

Posiblemente, la historia número catorce sea de todas la menos conocida. Pasó en 1974, cuando, precisamente, Diego Armando Maradona tenía 14 años y el Celta de Vigo descartó fichar a un infantil por un millón de pesetas, lo mismo que le había costado José Ángel Iribar al Athletic Club en 1962, cifra récord de la época. Sin ir más lejos, el Barcelona, un año antes había fichado a Johan Cruyff, por sesenta (360.000 euros).

Yayo, exjugador y exentrenador del equipo celeste, viajó a Argentina en su nueva condición de ojeador del club. Tras recorrerse toda la cartografía del país iberoamericano, regresó y se pasó por las oficinas de Balaídos para comunicar la presencia de toda una promesa: El Pelusa.

En 1976, Maradona empezó su carrera como profesional en Argentina Juniors, donde estuvo cinco temporadas. Luego, pasó por Boca Juniors, Barcelona, Nápoles, Sevilla, Newell’s y, de nuevo, Boca, el lugar donde nunca llegaron a besarse Joaquín, Julen, Ronaldinho, Totti, Iniesta y De Gea con el Real Madrid. O Di Stéfano, Beckham y Casillas con el Barcelona.

Periodista vigués. No trabaja en el Daily Planet, ha estado en el decano de la prensa nacional y ahora va A la Contra, buscando siempre la mejor opción. Colabora con Radio Marca. Su debilidad no es la kryptonita, sino la Cultura y el Deporte, pero en el buen sentido. No vive en Smallville. Su nombre no es Clark Kent, tampoco es Superman, solo es periodista.

1 Comment

1 Comment

  1. Antonio Lopez Lobeto

    14/02/2019 at 13:05

    Exhastivo,preciso,contundente en las informaciones.Me entere de muchas cosas que ignoraba del mundo del futbol.Gracias Marcos.

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