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Ana Carrasco Fuente Twitter RFEF
Ana Carrasco | Fuente Twitter RFEF

Motor

Ana Carrasco adelanta a los tópicos

La piloto murciana es la primera mujer de la historia en ganar un campeonato del mundo de motociclismo.

Ana Carrasco se ha convertido en la primera mujer en ganar un Mundial de motociclismo. Un triunfo tan sufrido como merecido que, más allá del metal, contribuye a derribar el falso mito de que en el mundo del motor las mujeres compiten mientras los hombres ganan. Quién se lo iba a decir a la murciana cuando hace dos años en Portugal escribió su nombre en los libros de historia al convertirse en la primera mujer en ganar una carrera del Mundial. Lo que ayer fue una victoria aislada, hoy se ha convertido en la confirmación material de que Ana Carrasco es historia viva del deporte.

La española logró los dos puntos que le hacían falta para coronarse como campeona del mundo (venía con diez de ventaja) después de una carrera épica en la que remontó doce posiciones, de la 25º a la 13º. La escalada a la gloria de Carrasco comenzó prácticamente sobre la bocina, cuando, a menos de diez vueltas para el final del siempre complicado circuito francés de Magny Cours, el neerlandés Scott Deroue sufrió una avería que le obligó a retirarse y el también español Mika Pérez perdió la primera posición. La piloto murciana había puntuado en todas las carreras del campeonato, además de ganar en Gran Bretaña e Italia, y en esta, pese al nerviosismo inicial y el ruido de fondo, no iba a ser diferente.

El camino de Carrasco hasta el título no ha sido para nada sencillo, pese a que las estadísticas y los récords indiquen lo contrario. El cambio de reglamento en la competición afectó a su motor y obligó a la nueva campeona del mundo a correr con catorce kilos de más en su moto, lo que no hace más que agigantar su triunfo: el de la regularidad. Cuando la carrera terminó, la española, con lágrimas en los ojos, se liberó de todo eso peso físico y mental con un poderoso grito que le salió de lo más adentro de su corazón. Se acordó de su excompañero de batallas Luis Salom, fallecido hace dos años en el circuito de Montmeló, a quien dedicó su gesta: “El día que lo perdimos me prometí a mí misma que le dedicaría mi primer título. Éramos muy amigos. Gracias a Kawasaki, que me ha ayudado mucho a llegar aquí, a mi familia, que me ha ayudado tanto, y a mis amigos”.

Ana Carrasco se enamoró de las motos a los tres años y desde ese flechazo, no ha parado de luchar contra viento y marea hasta hacer realidad su sueño. Después de no contar con patrocinadores en Moto3, a pesar de ser la primera española en puntuar en esta categoría, probó suerte en Superbikes y hoy, en Supersport 300, después de muchos avisos sobre lo buena piloto que era, la murciana, a sus 21 años, se ha consagrado como una de las mayores pioneras en la historia del deporte femenino. Al cruzar la línea de meta, pudimos verla con una camiseta en la que se leía: “Pilota como una chica”. Carrasco no sólo ha ganado un campeonato, sino que también, y casi más importante, ha tumbado un estereotipo. Y lo ha hecho en el deporte en el que hombres y mujeres compiten por igual al mismo tiempo. Demostrando que es la mejor de entre todas y todos.

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