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Wimbledon

El partido interminable

Anderson hace historia. Se impuso a Isner en seis horas y 30 minutos, con 26-24 en el quinto set. Ahora espera al vencedor del duelo entre Nadal y Djokovic.

Programar una semifinal a las dos de la tarde, conociendo los antecedentes de John Isner, no es digno de Wimbledon. O sí, la tradición es lo que tiene. Sobre todo, porque todavía quedaba otro partido por disputar. Un Djokovic-Nadal, nada menos. Una rivalidad digna de ser revivida en la mejor pista, bajo las mejores condiciones y con el público cargado de pilas. Mucho más interesante que un Kevin Anderson-Isner, con todos los respetos. Dos torres de más de dos metros que en lo único en que se diferencian es en la posición de la gorra.

Pero la culpa no es de los cañoneros de largas piernas. A diferencia de quien programó los partidos de la central, ellos contribuyeron en lo posible al espectáculo; concretamente hasta la extenuación. Su rivalidad viene de lejos. De cuando se enfrentaban con sus respectivas universidades; Georgia la de Isner e Illinois la de Anderson. En su decimosegundo enfrentamiento, disputaron cinco sets, con una última manga que pareció no tener fin. En última instancia, se impuso Kevin Anderson por 7-6 (6), 6-7 (5), 6-7 (9), 6-4, 26-24, pero la heroicidad les pertenece a ambos. El premio es jugar la final de Wimbledon, la segunda de un Grand Slam para el sudafricano después de la que jugó contra Rafa Nadal en el US Open 2017. Su adversario en la gran final saldrá del partido que disputarán Nadal y Djokovic.

Lo curioso del maratón con raquetas es que perdió quien tenía más experiencia. Isner ya sabía lo que era disputar el partido más largo de la historia del tenis. Fue precisamente sobre la hierba de Londres, en la primera ronda de 2010, ante Nicolas Mahut. Aquél fue un sinvivir de 11 horas, 5 minutos y 23 segundos (70-68 en el quinto set). Y, ahora, Isner vuelve a ser protagonista de otros récords de permanencia en pista: el partido fue la semifinal más larga en Wimbledon, que hasta ahora ostentaban Juan Martín del Potro y Djokovic, con 4 horas y 43 minutos. Sucedió en 2013, con victoria del argentino. También es el partido de más duración jugado en la pista central del All England Tennis Club, superando el que disputaron en 1969 Pancho González (de 49 años) y Charlie Pasarell: 22-24, 1-6, 16-14, 6-3, 11-9 en cinco horas y doce minutos.

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