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Anthem es una divertidísima e incompleta experiencia

El juego de Bioware aspira a hacerse un hueco en el género de los ‘loooter-shooter online’ aunque se queda un poco corto por ahora.

Uno de los aspectos más dañinos de la actual generación ha sido la negativa acogida que han tenido ciertos títulos, cuyo tratamiento en las redes sociales han sido motivo de mofa hasta niveles insospechados y cuyos memes causaron un daño casi infinito a juegos que gozaban de un enorme prestigio, pero que se vieron lastrados por ciertas animaciones poco afortunadas además una falta de optimización, circunstancias que acabaron con sus expectativas y casi con su futuro antes de que estuvieran a la venta en las estanterías.

Obviamente, uno de los casos más llamativos fue el de Mass Effect: Andrómeda, que venía a inaugurar una nueva trilogía tras la protagonizada por el comandante Shepard y cuyos errores han puesto en tela de juicio sus perspectivas a corto plazo y medio plazo, siendo un enorme varapalo tanto para Electronic Arts como para Bioware, más si cabe cuando Andrómeda es un juego más que estimable que no está a la altura de la trilogía original (tarea casi imposible), pero que no deja de ser uno francamente entretenido al que dedicar horas y horas.

Bioware tenía una espinita clavada tras ese injusto tratamiento y ha depositado en su nuevo proyecto como es Anthem un enorme esfuerzo humano y económico a la hora de encontrar su lugar en un mundo como es el de los ‘looter-shooter online’ en el que nos encontramos con excelentes ejemplos como la franquicia Destiny o The Division, cuya segunda parte sale en este mismo mes.

Como resulta lógico, la experiencia que Anthem nos ofrece a día de hoy dista mucho de lo que ya proporciona algunos de los ejemplos que acabamos de dar y hay que decir que, pese a los innegables fallos (y corregibles) que posee, este nuevo juego para el género aporta elementos que le convierten en una recomendable experiencia si mostramos un mínimo de paciencia y no queremos que todo esté perfecto, preferiblemente para ayer mismo.


El toque Bioware


Al contrario de lo que suele ser habitual en este mundo basado en la consecución de botín tras completar distintas tareas y el afán de ir mejorándolo repitiendo distintos escenarios o situaciones, la desarrolladora canadiense siempre se ha caracterizado por historias de ciencia ficción que poseen una sensibilidad especial y que son capaces de mantenernos pegados al mando durante incontables horas mientras despliegan una trama atractiva de un universo con un lore bien desarrollado y que consigue captar nuestra atención.

Es evidente que la historia que nos ofrece Anthem posee los suficientes elementos como para comprobar que gran parte de los recursos de Bioware han estado destinados aquí, a la hora de traer una narrativa interesante con la socorrida y clásica lucha entre el bien y el mal, con personajes desarrollados cuyos diálogos otorgan una enorme profundidad a este universo y con un excelente potencial de cara al futuro de la franquicia.

A lo largo de las 15-20 horas que nos puede llevar completar la historia principal, el juego nos va a presentar un atractivo gameplay cuyo elemento fundamental es el uso de la alabarda, un exo-traje que nos permitirá realizar las proezas más increíbles mientras surcamos los cielos de Bastión y que es uno de los numerosos aciertos del título.

Según avanzamos en el juego y le dedicamos las horas pertinentes, llegaremos a desbloquear las cuatro distintas alabardas que pertenecen a clases muy diferenciadas y que tienen una innegable relación con los juegos de rol, puesto que hablar de Bioware es hablar de RPGs y es que han creado algunos de los mejores de la historia.

Ya sea utilizando el exo-traje del contundente coloso, el mágico tormenta, el vertiginoso interceptor o el flexible comando, las alabardas nos van a proporcionar un ‘gun-play’ de primer orden que explota todas las posibilidades del vuelo y que en manos de un jugador habilidoso promete casi un infinito número de variantes a la hora de sacar el máximo partido a nuestra clase.

Nos uniremos a otros tres jugadores a la hora de enfrentarnos a hordas de enemigos, que no destacan por su variedad, pero que cumplen su función hasta que llegamos a unos jefes finales que son todo un desafío y que nos obligarán a juntar nuestras fuerzas a la hora de abatirlos, con especial atención a la combinación de las habilidades de clase Preparatoria y Detonante, que son el alma del juego.


Un precioso despliegue


En el exuberante mundo de Bastión, Anthem presenta algunos de los entornos más bonitos de esta generación y en el que los selváticos paisajes son la tónica habitual, al igual que la presencia de distintas fuentes acuáticas que son cruciales a la hora de eliminar el sobrecalentamiento de nuestras alabardas, que no pueden volar de forma ilimitada sino que tienen que hacer un buen uso del líquido elemento.

Al mismo tiempo, el aspecto vertical de este escenario le ofrece una riqueza a esta clase de juegos y el título le saca el máximo partido, circunstancia que es crucial en unos combates en los que más vale que no nos quedemos quietos si queremos salir vivos.

Sin embargo, no todo son buenas noticias y es que era de esperar que un juego tan inmenso no funcionase todo lo fluido que se deseara y es que las caídas en la tasa de frames (lo hemos jugado en PS4 Pro) no desmerece la experiencia, ni siquiera cuando el caos se apodera en los combates con múltiples detonaciones que son todo un espectáculo de luz y color.

Resulta evidente que hay trabajo por hacer en esta materia al igual que en los tiempos de carga, pero no se puede negar que Anthem es uno de los juegos más vistosos en lo que llevamos de 2019 y que sólo puede mejorar de aquí en adelante.

Mención aparte merece el sonido, con una potente utilización de una banda sonora original que realza el componente épico del juego y que fortalece el intrínseco dinamismo de los frenéticos combates. Ya sea en un sistema de sonido 5.1 o superior e incluso en unos cascos que lo recogen a la perfección, las cualidades en materia musical de Anthem están a la altura de esta superproducción.


El ‘end-game’ y el futuro


Más allá de la propia campaña en solitario que complementa lo que es la verdadera esencia de Anthem, habría que pensar que el juego realmente ‘arranca’ cuando llegamos al nivel 30 y se desbloquean los mayores niveles de dificultad, incluidos Gran Maestro 1, 2 y 3 donde están los mayores desafíos y recompensas del título.
Como suele ocurrir, nuestro afán debe ir dirigido a mejorar nuestro equipo de cara a afrontar retos a la altura de las circunstancias y el ‘drop’ es algo crucial, ya sea mientras completamos los tres baluartes iniciales o cualquier otro escenario.

De hecho, una de las claves en este género son los ajustes en el botín que se van haciendo sobre la marcha y en el que el feedback de la comunidad cobra una enorme importancia. Bioware está haciendo un enorme esfuerzo en esta materia modificando el loot a la hora de ofrecer mejores recompensas cuando hayamos alcanzado el máximo nivel al igual que los emblemas necesarios para crear objetos.

Todo ello supone un aliciente a la hora de repetir mazmorras (o baluartes en este caso), contratos o por medio del Juego Libre (exploración de Bastión con total libertad) para conseguir un mejor equipo con el que seguir incrementando el nivel de dificultad gracias a un sistema de progresión razonable.

Actualmente, queda el poso de una situación parecida a la que se vivió inicialmente con Diablo 3, que te exigía un ‘farmeo’ constante para seguir avanzando, pero con la frustración de que la relación tiempo-recompensa no estaba bien ajustada. Garantiza que los más pacientes sigan buscando mejorar sus alabardas, pero pueden apartar a aquellos que desean un mayor rédito.

Por otro lado, las promesas de Bioware y Electronic Arts van encaminadas a un ambicioso plan de nuevos contenidos gratuitos a lo largo de los próximos meses y que proporcionarán una experiencia más redonda mientras Anthem no deja de mejorar. En ese sentido, las posibilidades son casi infinitas… ¿Nuevas alabardas con las que jugar? ¿Nuevos enemigos y objetivos? ¿Habilidades complementarias a la actuales para cada alabarda? ¿Introducción del PvP?


Conclusiones


En definitiva, la pregunta del millón es si merece la pena adentrarse en el mundo de Bastión y darle la oportunidad a Anthem. La respuesta es un rotundo sí. ¿Es un juego perfecto? Ni por asomo porque es extremadamente difícil conseguir un título que alcance la máxima puntuación a todos los niveles y Anthem no lo logra como la inmensa mayoría.

Sin embargo, nadie puede negar la limitación de contenidos iniciales (que ya estaban presentes en otros títulos similares) y la encomiable apuesta que la combinación Bioware-Electronic Arts de salir al paso de las sugerencias de los jugadores a la hora de hallar un mayor equilibrio y dotar de más contenido en un futuro sin tener que pasar por caja incrementando su vida útil es digna de elogio.

Afortunadamente, el incompleto y repetitivo hasta la fecha, pero adictivo gunplay de Anthem es uno de los mayores atractivos en un mundo interesante, lleno de posibilidades y que seguro que va a ir mejorando con el paso de los meses según vaya recibiendo actualizaciones para mejorar su rendimiento y contenidos como los futuros Cataclismos mientras se eliminan las puntuales desconexiones, bugs o caídas en el ‘frame rate’ que pueden llegar a resultar tan molestos.

Dadle una oportunidad porque merece (y mucho) la pena.

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