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Fútbol

Los palestinos no quieren que Argentina juegue en Jerusalén

El partido está programado para el 9 de junio. Según los palestinos, se utiliza para normalizar un acto hostil: la apertura de la Embajada de Estados Unidos en la ciudad.

El partido que jugará Argentina el próximo 9 de junio contra Israel en Jerusalén no será un amistoso cualquiera. De hecho, está por ver que sea totalmente amistoso, al menos en su repercusión fuera del campo y más allá del fútbol. Ya se están escuchando las primeras voces que solicitan el boicot. Algunos mensajes, tal y como recoge el diario La Nación, llegan de futbolistas palestinos como Mohammad Khalil Obaid, que fue disparado en las rodillas por militares de Israel el pasado 30 de abril, en las últimas revueltas. «Pido al equipo argentino y en especial al capitán Leo Messi, que es muy apreciado en Palestina, que se solidarice y boicotee el partido contra Israel. No hay nada amistoso en disparar a jugadores de fútbol».

El Comité Argentino de Solidaridad con el Pueblo de Palestina ha mandado una carta al seleccionador Jorge Sampaoli en el mismo sentido: no jugar en Jerusalén. El argumento de quienes se oponen al partido es que, con su celebración, se pretende normalizar una situación que ha desatado un conflicto reciente dentro de un conflicto histórico. El traslado de la Embajada de Estados Unidos de Tel-Aviv a Jerusalén se ha entendido por los palestinos y los que defienden su causa como un acto hostil, por cuanto Palestina reivindica la zona este de la ciudad como capital de su futuro Estado.

La decisión de Trump ignora los Acuerdos de Paz firmados en 1993 en los que no se reconocía la soberanía de Israel sobre Jerusalén y se emplazaba a discutir la cuestión en una fase mas avanzada. Es la razón por la que muchos países occidentales no participaron de los festejos organizados en la inauguración de la nueva Embajada.

Las protestas por este traslado se han saldado con 55 muertos y más de 2.700 heridos, en lo que supone el enfrentamiento más grave desde la Guerra de Gaza en 2014. Y la escalada de violencia podría no terminar ahí. Al Qaeda ha renovado sus llamamientos para atentar contra Estados Unidos.

Según informa Olé, Jibril Rajoub, político y presidente de la Asociación Palestina de Fútbol, escribió a su homólogo de la Federación argentina (AFA), Claudio Fabián Tapia, para recordarle que el partido debía haberse jugado en Haifa (estadio Sammy Ofer). Sin embargo, «tras una presión política por parte gobierno israelí, como dijo abiertamente la ministra de Cultura y Deportes, Miri Reguev, el partido se trasladó a Jerusalén».

«El equipo nacional argentino tiene miles de seguidores entre el pueblo palestino y el resto del mundo árabe. Sería una pena que esta relación histórica se perdiera por la aceptación de la AFA de ser parte de las herramientas de Israel para normalizar sus graves y sistemáticas violaciones del derecho internacional y los derechos humanos».

Asumido el seguimiento que la albiceleste tiene en el mundo árabe (básicamente por la presencia de Messi), no es menor la pasión que despierta en Israel: las entradas para el partido del 9 de junio se agotaron en 20 minutos (el aforo del Teddy Stadium es de 31.000 espectadores).

Otro dato que no conviene pasar por alto: la comunidad judía tiene un peso enorme en Argentina, donde reside la mayor población de judíos de Latinoamérica, unos 3000.000, de los cuales 240.000 se encuentran en el Gran Buenos Aires. Messi, por cierto, tiene firmado un acuerdo publicitario con la empresa electrónica israelí Sirin Labs.

Se calcula que la AFA se embolsará por el partido alrededor de tres millones de dólares, que serían menos en caso de que Messi no jugara el encuentro. Aunque el dinero no es la única exigencia de la expedición argentina, que también ha solicitado, según publicó Infobae, «entre ochenta y noventa habitaciones en un hotel de primer nivel, un lugar de entrenamiento privado y que un chárter vaya a buscar al equipo a Barcelona y luego lo traslade a Rusia para el Mundial». En el contrato también se refleja que Messi, Agüero y Di María no disputarán más de 60 minutos.

Consideraciones políticas al margen, jugar en Israel no es una anomalía. La selección argentina lo hizo ya en 1986, cuando ganó el título, y repitió antes de los Mundiales de 1990 y 1994.

Pero también es cierto que el Gobierno israelí parece empeñado en poner a Jerusalén en el escaparate por motivos que escapen del conflicto eterno. Hace poco más de un mes, el Giro de Italia tomó la salida en Jerusalén, maravilloso espectáculo, previo pago de once millones de euros.

Periodista, ciclista en sueños, cronista de variedades y cinéfilo (sector La La Land). Capitán del equipo para que le dejen jugar. Después de tantos años, sigue pensando que lo contrario del buenismo es el malismo. Fue subdirector del diario AS y colabora con El Transistor de Onda Cero. Ahora se lanza a esta aventura de 'A la Contra' porque cree que hay que hacer cosas. Y esta tiene buena pinta y le apetece mucho.

1 Comment

1 Comment

  1. Ignacio Rubén Melancolía

    30/05/2018 at 20:41

    Israel tiene derecho a hacer lo que quiera en su territorio. El partido se jugará con normalidad como un Noruega México o un Portugal Japón .

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