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Opinión

Armagedon colchonero

El Atleti no está bien. No. Y aunque todo el mundo le dirá que sabe exactamente cuál es la razón, la realidad es que nadie lo sabe.

Transcurrida media hora de la primera parte del Celta-Atleti, Lobotka, por error, entregó un balón a Diego Costa que acabó en los pies de Griezmann. El francés, fuera de forma, ajustó tanto su disparo que, raro en él, lo mando a escasos milímetros del poste. Media hora más tarde fue Godín el que incomprensiblemente resbaló sobre el césped para dejar que Maxi Gómez probase un mano a mano con Oblak. Fue gol. Existe un tópico muy popular en redacciones, tertulias y ruedas de prensa que dice que el fútbol profesional es una competición tan igualada que los partidos se deciden por pequeños detalles. Es un tópico muy útil.

No, no voy a caer en la tentación de justificar de esa manera una derrota sin paliativos. Guarden el revolver de momento. No lo voy a hacer, porque vi al Atleti deshacerse como un alka-seltzer en agua, simplemente por encajar un gol. No, porque jugaron setenta minutos sin banda derecha por razones que escapan a mi conocimiento. No, porque sigo sin saber cuál va a ser la propuesta futbolística del equipo de Simeone en la presente temporada. No, no voy a justificar la derrota en los pequeños detalles, pero, como ven, podría hacerlo.

Si nos dejamos llevar por las estadísticas de los últimos seis años no sería descabellado pensar que si Griezmann hubiese ajustado unos milímetros su disparo hoy estaríamos hablando de la eficacia del Atlético de Madrid, de lo bien que defiende y de lo importante de los tres puntos que se habrían llevado. En lugar de eso estamos asistiendo al enésimo Armagedón colchonero. Una densa y desagradable colección de reproches, quejas desaforadas, males de ojo e insultos de calidad dispar, que vienen desde todos los ángulos. Internos y externos. Odiadores profesionales, desencantados de la vida, salvadores de la patria, rivales rencorosos, amigos más rencorosos todavía, histéricos y hasta un señor de Almendralejo que pasaba por ahí. Lo que le pido a la providencia en situaciones así es que me dé paciencia, perspectiva y un paquete de Diazepam.

El Atleti no está bien. No. Y aunque todo el mundo le dirá que sabe exactamente cuál es la razón, la realidad es que nadie lo sabe. Se lo prometo. Seguramente ni el propio Simeone. A diferencia de lo que piensan los ilustrados de las tertulias nocturnas o la horda de twitter, no creo tampoco que sea sencillo de diagnosticar. Mi opinión, tan buena como cualquier otra, es que el motivo es confuso y está en algún lugar entre: una preparación extraña, falta de liderazgo, mala transición generacional en la plantilla, dudas respecto a cómo plantarse en el campo y un entorno cada vez más tóxico. Me explico.

El penúltimo partido de pretemporada, siete días antes de la Supercopa, el Atleti jugó un encuentro en Cagliari. En la segunda parte de aquel amistoso no hubo sobre el césped un sólo jugador de la primera plantilla. No parece la mejor forma de encajar siete fichajes nuevos en un sistema muy difícil y muy exigente. No me sorprende que estén jugando prácticamente los mismos jugadores que el año pasado (Simeone es así, poco amigo de improvisar), pero la realidad es que la mayoría de los que juegan llegaron tarde y no parecen ser ellos mismos. El Atleti tiene la mejor plantilla pero, de momento, le falta el equipo.

El cuadro colchonero desapareció en Vigo cuando encajó el primer gol. Como si fuese un colectivo lleno de complejos y carente de personalidad. Raro. Me parece lo más preocupante de todo lo que sucedió allí. La sorprendente falta de personalidad de un equipo que ha hecho de la personalidad su bandera. No estaba Gabi, que es el que lideraba esa función, pero es que Gabi ya no va a estar. Asumámoslo. Hay que cambiar de aspecto, queramos o no. El equipo tiene que mantener su espíritu pero dejar de cimentarlo en viejos pilares. Y no porque lo diga yo o cualquier otro iluminado, sino porque esos pilares ya no existen o han envejecido. No es fácil, lo entiendo, pero hay que empezar a asumirlo.

Se ha hablado mucho (y mal) de la forma de jugar y aunque el equipo suele ser una roca para estas cosas, creo que ha terminado calando. Mi impresión es que el Atleti de este año no sabe todavía cuando ser toro y cuando ser torero. Y no, no me refiero a esa estupidez del tiki-taka ni trato de alimentar ningún debate absurdo sobre jogos bonitos o sandeces similares. Me refiero a cuándo y cómo gestionar el dominio de los partidos. A cuándo llevarlos a una zona o a otra. A cuándo arriesgar con el balón. A cuándo hay que ser vertical o no. A cuándo hay que romper el orden o provocar que fluya la imaginación. A cómo se gestiona la intensidad.

El Atleti no está proponiendo nada (de nada). Sus jugadores parecen muñecos de futbolín, bien colocados pero estáticos. No creo sin embargo que sea una decisión voluntaria sino el fruto de las dudas. De las dudas de Simeone, de las dudas que provocan la baja forma de los jugadores clave y de las dudas que provoca la exigencia mal entendida.

Del entorno, del calendario asimétrico, de las demandas tramposas de los de siempre o de los aficionados colchoneros que caminan hasta las trancas del Soma diario de los medios hablaremos otro día. Creo que también influyen, pero menos y no me apetece desviar la atención. Paciencia y fe en los que están. No hay otra. Paciencia porque esto acaba de empezar (y no ha pasado nada) y fe en los que están porque sería muy injusto (y algo necio) no tenerla con tipos que lo han demostrado todo.

Se hace llamar "escritor intruso", pero ya se está convirtiendo en escritor de cabecera. Alimentó un blog en torno al Atleti (“Y los sueños, sueños son”) desde 2007 a 2017 así como otros blogs clandestinos sobre música, cine, series y política. Además, es compositor, cantante, guitarrista y teclista de los 'Happy Losers'. También ha publicado discos en solitario bajo el pseudónimo de Lukah Boo. Entre otras rarezas tiene un título de Ingeniero Industrial firmado por el Rey.

3 Comments

3 Comments

  1. Manitu69

    03/09/2018 at 12:34

    3 Partidos de liga, dos errores de Godin que nos han costado 5 puntos, y Lucas en el banquillo. Porque no hablamos de eso?

    • CIT

      04/09/2018 at 08:01

      Yo también veo falta de crítica en, posiblemente, el mejor jugador que ha tenido el club, y la falta de autocrítica no es buena.

      A Godín le empienzan a faltar esas milésimas de segundo que llevaba en las jugadas con respecto al resto de los centrales. Aquí hay falta de transición generacional.

      Pero tampoco sería justo centralizar todas las críticas en un único punto.

  2. Pingback: Esto no ha hecho más que comenzar | Atlético | A la Contra

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