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Villagarcía de Arosa y Carril, desde el Monte Lobeira. Allí, probablemente, se jugó por primera vez al fútbol en España.

Fútbol

¿Dónde se jugó por primera vez al fútbol en España?

Los primeros partidos ‘serios’ se jugaron en Huelva, pero, ¿dónde se dieron las primeras patadas a un balón? Todo apunta a la Ría de Arosa, pero en Jerez tienen mucho que decir.

Aquí es importante la advertencia previa. Lo que sigue es una historia con buena cantidad de misterios que tendrá que resolver el lector con imaginación o con detectives. El propósito del artículo es tan ambicioso que casi resulta ingenuo: averiguar dónde se jugó por primera vez al fútbol en España. No estoy hablando, quiero aclararlo, del primer partido de fútbol más o menos serio. Tirar de ese hilo nos lleva a Huelva y a Sevilla, ya pasaremos después por allí. La intención es saber dónde se dieron las primeras patadas a un balón, aunque fuera a modo de pachanga primitiva, y ante la más que previsible estupefacción de los lugareños. En este caso, las pesquisas nos conducen a Galicia, concretamente a Villagarcía de Arosa y Vigo, aunque otro rastro nos lleva a Jerez de la Frontera. Como pueden apreciar, el viaje será entretenido y los paisajes variados. No faltarán naufragios, casualidades insólitas, brumas del pasado y rivalidades regionales. Vamos allá.

El rumor de que Villagarcía de Arosa ha sido el primer lugar que vio jugar al fútbol en España es permanente en la ciudad y alrededores, aunque no llega a ser una reclamación, si acaso una anécdota que se comparte con los forasteros. Fue en 2001 cuando la cuestión trascendió a los medios de comunicación. El periodista local Francisco Fernández Vega, Farruco, hizo público lo que parecía la demostración documentada de que el fútbol había entrado en España por la Ría de Arosa. Según Farruco, en un ejemplar en su posesión de la revista Eco Republicano de Compostela del 26 de junio de 1873 ya se daba noticia del juego que practicaban los marineros ingleses que formaban parte de la tripulación del vapor Go-Go. Como el barco hacía escala camino de Huelva (su siguiente parada era Lisboa), todo encajaba. Los mismos marineros que luego jugaron al fútbol en Riotinto lo hicieron antes en Villagarcía, concretamente en el llamado Campo del Barro, ubicado detrás de la Ermita de San Roque y no muy lejos del puerto. Por cierto, 146 años después, tras la mencionada ermita se abre un campo que no hace falta desbrozar para imaginarlo apto para el fútbol. ¿Se jugó allí por primera vez? Lo más probable es que sea una casualidad urbanística, pero los caminos del fútbol también son inescrutables…

Campo del Barro, detrás de la Ermita de San Roque en Villagarcía de Arosa.

La Ermita de San Roque en Villagarcía de Arosa. Tras ella se pudieron jugar los primeros partidos en España.

La suposición fue refutada por el historiador onubense Alfredo Moreno Bolaños, firme defensor de Huelva como cuna del fútbol patrio. Moreno Bolaños puso en cuestión la fuente de Farruco por no encontrar, ni siquiera en la Biblioteca Nacional, referencias de la revista Eco Republicano de Compostela. Asimismo, negó que el barco Go-Go hubiera atracado en Villagarcía en esas fechas tomando como base los archivos de la compañía que lo fletó y desmintió que el citado vapor hubiera naufragado al llegar al puerto de Huelva, tal y como afirmaba Fernández Vega. En este punto no le falta razón. El SS Go-Go fue hundido por el torpedo de un submarino alemán en 1914 cuando había cambiado su nombre por el de SS Tripoli.

Francisco Fernández Vega, Farruco, falleció en 2003 a los 72 años sin dar respuesta pública al desmentido de Moreno Bolaños. En el obituario de La Voz de Galicia se le recuerda por una contribución que “trasciende el ámbito local para pasar al de la Historia con mayúsculas, pues Francisco Fernández fue el descubridor de aquel artículo del Eco Republicano perdido en el tiempo en el que se citaba a Vilagarcía como el primer lugar de España en el que se practicó el balompié”. En el mismo obituario se dice que el finado descansa en el cementerio de Rubianes, una población prácticamente unida con Vilagarcía en lo que era la vieja carretera de Pontevedra. Y no se vayan porque justo aquí nos encontramos con otra casualidad que podría no serlo. El cementerio de Rubianes se halla a pocos metros de distancia del British Cemetery, el cementerio de la Royal Navy en Vilagarcía de Arosa.

Cementerio de la Royal Navy en Villagarcía de Arosa.

Y es que para descubrir dónde se jugó por primer vez al fútbol es necesario seguir la pista de los ingleses en España. Y en este caso la vinculación con Galicia está muy bien documentada. La Arosa Bay, tal y como aparece en las cartas náuticas inglesas, fue un puerto de refugio y abastecimiento para los barcos de la Home Fleet en el siglo XIX y hasta 1936 con la única excepción (lógica) de los años de la Primera Guerra Mundial.

Se sabe que en 1805, el capellán de la fragata Strong, Míster Hamilton, ya predicaba a favor de la iglesia evangélica en Carril, el primer puerto de referencia para los ingleses antes de ser sustituido por el de Villagarcía, con 70 metros de calado en la bocana. En 1806, en otra visita del Strong, fueron enterrados en Carril varios marineros víctimas del cólera. Como la congregación evangélica crecía, Míster Hamilton se asentó en Carril y fue germen de lo que hoy es una amplia comunidad evangélica en Galicia: 47 iglesias y unos 9.000 practicantes.

La presencia inglesa no decayó. Según describe Paulino Mouriño Rañó en su libro Arosa SC, iniciación al fútbol en España, en 1809, la mítica fragata Lively (48 cañones), comandada por el escocés George McKinley, desembarcó municiones y armamento en Villagarcía a petición del comandante de Marina de la ciudad, José Brandariz. La relación con los ingleses no hizo más que estrecharse. Por entonces empezó a ser habitual que en los comercios de Villagarcía colgaran carteles en los que se podía leer “Speak english”. Los villagarcianos ya eran conocidos en los alrededores como “los ingleses” y así se llama actualmente el equipo de rugby de la ciudad.

Ahora, ampliemos la perspectiva. En 1863, el fútbol unificó sus reglas para distinguirse del rugby, aunque la unificación no fue efectiva hasta 1871, cuando nació la FA Cup; en 1872 se disputó el primer partido internacional (Escocia-Inglaterra, 0-0). Vista la conexión de la Arosa Bay con los barcos ingleses, no resulta descabellado —es casi hasta razonable— pensar que el fútbol, convertido ya en divertimento de las clases trabajadoras, desembarcó en Villagarcía o en su vecina Carril de mano de los muchos marineros que atracaban en la Ría.

Otra pista, y no parece mala, nos traslada a Jerez de la Frontera. La presencia de los ingleses en la ciudad se remonta al siglo XVII, cuando se hicieron con las bodegas del apreciado sherry, cuyas principales marcas (Osborne, Terry, Domecq…) nos evocan la influencia británica. En el diario jerezano El Progreso, se publicó la siguiente nota el 1 de noviembre de 1870: “Sabemos que hoy se jugará una partida de cricquet en el sitio inmediato del hipódromo, cuyo espectáculo comenzará a las doce en punto de la mañana. Por la tarde gozarán los aficionados a porrazos de un rato de foot-ball”. La referencia a los “porrazos” sugiere que aquel podría ser un proto-fútbol aún mezclado con el rugby. Lo explicó Ernesto Alba, autor del libro Breve Historia del Fútbol Jerez, en una entrevista en La Voz del Sur de 2018.

“Esta es la primera noticia que habla en España de un partido de fútbol en nuestro país. La noticia es tan temprana que muchas veces surgen dudas de si eso que se iba a jugar era realmente fútbol o era otra clase de deporte. No olvidemos que el fútbol desde sus inicios empezó a evolucionar tanto en su juego como en sus reglas. Entonces, seguramente, lo que se jugó ese día no es, obviamente, 100% similar al fútbol que conocemos ahora pero eso no significa que no sea fútbol. Era un fútbol en evolución. Lógico, el fútbol que vemos ahora no es el mismo de los años veinte donde no existía el fuera de juego, el penalti o los cambios. Aquello era fútbol evolucionando en una edad muy temprana. En Jerez es la élite quien practica el deporte. Es complicado verse a señoritos o a burgueses unos encima de otros haciendo rugby pero sí practicando fútbol, una modalidad técnica donde prima el dribling sobre la melé. No olvidemos que en aquella época con la palabra foot-ball se designaba tanto al fútbol como al rugby. La noticia de 1870 no especifica y puede darse a dudas. No obstante, teniendo en cuenta las características de la gente que lo jugaba aquí en Jerez es más lógico pensar en fútbol que en rugby”.

Pero no solo los marineros ingleses propagaron los nuevos sports por España. También lo hicieron los pocos estudiantes españoles en Inglaterra, como el jerezano Pedro Nolasco González de Soto (1849-1946), que estudió en el Edwards College de Liverpool. Amante de los deportes, Pedro Nolasco trajo a España el polo, el tenis y, probablemente, el tipo de fútbol que se jugaba en las universidades inglesas en la época.

Sin embargo, el año 1873 sigue siendo clave por ofrecer datos que, sin ser concluyentes, lo son algo más que las elucubraciones. Fue el 14 de febrero de 1873 cuando un consorcio inglés compró las Minas de Riotinto al gobierno en bancarrota de la Primera República y fundó la Rio Tinto Company Limited. En junio de ese año comenzaron las obras del ferrocarril para transportar el mineral al puerto de Huelva (los trabajos terminaron el 28 de julio de 1875) y el 16 de agosto se dice que se disputó el primer partido en Riotinto con motivo de las fiestas patronales de San Roque. Otra vez el santo se nos aparece en el relato, aunque a 800 km de la ermita de Villagarcía.

Como consecuencia del asentamiento en Riotinto nació el fútbol organizado en España. Esto nadie lo pone en duda, o casi nadie. En febrero de 1890, el Sevilla Football Club retó al Huelva Recreation Club a jugar un partido amistoso “under the Association Rules”. En la protocolaria propuesta, el club sevillano dice haber sido creado “recientemente”, lo que sitúa su origen muy próximo al del Huelva Recreation Club, fundado en el diciembre de 1889. Pero no abramos más melones de los necesarios. O sí. Desde Bilbao, Jon Rivas aporta el artículo del Glasgow Evening Post (03-05-1890) como prueba de otra vía de investigación: el Athletic formado por trabajadores de los astilleros jugó un partido anterior al Sevilla-Recreation Club…

Cuando Villagarcía se quedó sin pruebas y sin Farruco, Vigo tomó el relevo de las reivindicaciones gallegas. En 2012, José Ramón Cabanelas, investigador de la historia de Vigo, encontró una noticia publicada en el Faro de Vigo en 1876: “Otra vez han vuelto a visitarnos los ingleses. ¡Son tan amables! Caminan como cuatro, pisan como seis, beben como cincuenta. Por eso son la felicidad andando. Ellos no suspiran por ninguna niña, no ponen los ojos en blanco, no se rinden a ningún corazón, y según la firme sequedad de sus palabras, creo que están blindados para el amor, como sus barcos. Pescan, cazan, fuman, pintan y juega a la pelota, según su uso y manera (…)».

Según Cabanelas, esos recios ingleses que jugaban al fútbol son los trabajadores de la Eastern Telegraph Company, empresa que instalaba el cable submarino y que el 27 de mayo de 1873 inauguró la comunicación telegráfica entre Vigo e Inglaterra. Los trabajadores de esta compañía, repartidos por el mundo, jugaban al fútbol en equipos que llamaban Exiles (Exiliados) y que ya se organizaban en Inglaterra durante los cursillos de preparación. Cabanelas sostiene que los primeros partidos del Exiles se jugaron en 1873 contra tripulaciones de barcos ingleses y recuerda que el Exiles se proclamó campeón de la Copa Pontevedra en 1907, cuando ya habían sido fundados el Celta (1903) y el Fortuna (1905). Este hecho refuta los argumentos de quienes defienden que sólo el fútbol jugado en Huelva tuvo continuidad en los últimos años del XIX, un argumento empleado para defender el título de cuna del fútbol nacional.

Tal vez a Farruco le bailaran algunos datos, pero quizá no estuviera equivocado en el fondo de la cuestión: el fútbol tuvo una actividad constante en la Ría de Arosa. Se sabe que uno de los primeros partidos en Villagarcía se jugó en la primavera de 1889 por los marineros del barco Devastation, en el campo del Berdón. En 1891 se disputó otro partido entre los marineros del Iron Duke y del Colossus, buques de la Armada Británica. Se jugó en el Campo de Cabritas, mientras se construía la actual Casa Consistorial. En 1896 ya se organizan competiciones con onces locales y el primero en constituirse fue el Alfonso XIII (1901), fundado por José María Abalo Abad, un joven de buena familia que había estudiado en Inglaterra y regresó con una raqueta de tenis, una bicicleta y un balón de fútbol.

En 1907, el Rey Alfonso XIII donó una copa al equipo que llevaba su nombre para que fuera el trofeo en disputa en los partidos contra los marineros de la escuadra inglesa. La victoria fue española, pero la copa, de gran valor histórico, se encuentra en Nueva York. Hasta allí se la llevó el capitán del equipo, uno de tantos emigrantes gallegos, y allí la guardan sus descendientes.

El Villagarcía FC, del que ya hay noticias en 1905, también tiene un papel relevante. Entre los presidentes de este club se cuenta Camilo Crisanto Cela, padre del premio Nobel de Literatura. La nota es de la revista Vida Gallega (1910). “De esta sociedad es presidente el entusiasta sportman D. Camilo Cela y de su prosperidad y del amor con que el público secunda cuanto a su desarrollo se refiere, dan bien clara idea las fotografías que se acompañan, tomadas al discutirse la copa que con tal objeto fue concedida por el diputado de Cambados Don Pedro Seoane. Gran provecho ha de traer todo esto a futuras generaciones. (…)”. Y es verdad que trajo provecho. Camilo Crisanto Cela se casó en 1915 con la hija del inglés John Trulock, director de The West Railway Company, con los felices resultados que los lectores del mundo conocen.

La West Railway Company también tiene un papel en esta historia. El 15 de septiembre de 1873 (hay años especialmente productivos) se inauguró la línea ferroviaria entre Santiago y Carril, en la que se trabajó durante una década. Se entiende, por tanto, que durante todo ese tiempo se registró un ir y venir de ingleses, algunos tan cariñosos como el señor Trulock. Debemos deducir que la mayoría desembarcaron en Carril-Villagarcía y remontaron el río Ulla hasta Puentecesures o Padrón, la vía más rápida para llegar a Santiago, todavía a 34 kilómetros por tierra firme. Lo que es evidente es que las posibilidades de que se jugara al fútbol en la Ría de Arosa se multiplican, ya fuera a través de los evangélicos, de los marineros o de los operarios del ferrocarril.

Y ahora recomiendo a los supervivientes de este texto que se acomoden. Entre las razones para la construcción del citado ferrocarril hay quien menciona las minas gallegas… ¡de Riotinto! Sí, aunque pueda resultar increíble, las minas de Touro y Arca, en A Coruña, a 20 km de Santiago, produjeron cobre y fueron explotadas por los ingleses hace más de un siglo y por la empresa Rio Tinto S.A. entre 1974 y 1988. Su origen mineral es muy similar a la Faja Pirítica Andaluza de la que forma parte Riotinto.

Las casualidades son asombrosas, pero la pregunta sigue sin respuesta porque la contestación es imposible. No hay forma de saber en qué lugar de España se dieron las primeras patadas a un balón, aunque las ventajas geográficas de la Arosa Bay son incuestionables, tanto como su relación histórica con los ingleses. Aquel enamoramiento fue prolongado e intenso. Valga otro ejemplo, por si no hubo bastantes. En lo alto del Monte de Lobeira, desde donde se divisa toda la Ría de Arosa, la Royal Navy colocó una placa en 1896 que recuerda a los 173 muertos del buque escuela Serpent en 1890. El naufragio fue en la Costa de la Muerte, pero la Armada británica quiso honrar su memoria en su bahía favorita.

Placa en recuerdo de los muertos del Serpent en lo alto del Monte Lobeira.

Quizá algún día se descubran los ejemplares del Eco Republicano de Compostela que mencionaba Farruco, lo que hará justicia a sus investigaciones. Más relevante sería que apareciera el regalo que trajeron los marineros ingleses del vapor Mr. Hugo en diciembre de 1873 (datos también cuestionados por Moreno Bolaños). Se cuenta que en su escala en Villagarcía dejaron un reglamento del fútbol que con los años acabó depositado en el Club de Regatas (1902), presidido por John Trulock y promovido por el vicecónsul inglés Reginald Cameron-Walker. Allí permaneció el reglamento hasta su desaparición durante la Guerra Civil. Ahora corresponde a Villagarcía, políticos y ciudadanos, completar la misión: recuperar el Eco, encontrar ese viejo libro de instrucciones en inglés y, acto seguido, hermanarse con Huelva, Jerez y Sevilla.

Periodista, ciclista en sueños, cronista de variedades y cinéfilo (sector La La Land). Capitán del equipo para que le dejen jugar. Después de tantos años, sigue pensando que lo contrario del buenismo es el malismo. Fue subdirector del diario AS y colabora con El Transistor de Onda Cero. Ahora se lanza a esta aventura de 'A la Contra' porque cree que hay que hacer cosas. Y esta tiene buena pinta y le apetece mucho.

1 Comment

1 Comment

  1. Juan De Dios Luna Cijanes

    23/08/2019 at 14:15

    Finalmente no pudimos descubrir a ciencia cierta donde se dieron las primeras patadas a un balón de «foot-ball» en España, pero nos hemos divertido bastante en el trayecto, razón por la cual abrimos este artículo.

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