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Europa League

Enfermería para Marcelino

Derrota dolorosa del Valencia por 3-1 ante el Arsenal. A Marcelino le salió mal el plan de los seis defensas. Mestalla dictará sentencia.

Que Marcelino sentía pavor a Lacazette y Aubameyang se notó una hora antes de que arrancara el partido. Tan exagerado era ese temor que el Valencia se plantó en el norte de Londres con seis defensas en el once titular. Una alineación que sobre el papel parecía hecha expresamente para sorprender a Unai Emery, conocido en el fútbol por su detallismo táctico… y en las Islas Británicas por sus pronunciaciones en inglés.

En la ida de las semifinales de la Europa League, Marcelino renunció a su clásico 4-4-2 y planteó de inicio un sistema con tres centrales y dos carrileros. La norma dice que el día menos indicado para hacer cambios es el más importante. El once que planteó el asturiano fue conservador, pero igualmente valiente por el riesgo que conllevaba. Cuando juegas con seis defensas, es bastante probable que alguno de estos tenga opciones de marcar gol, básicamente porque tampoco hay muchos más jugadores en el campo. El central Diakhaby, que hoy jugó de centrocampista, adelantó al Valencia en una jugada de estrategia. Los ches ya habían avisado a balón parado unos instantes antes.

Los quince primeros minutos del partido fueron, ya que estamos en Inglaterra, una masterclass de Marcelino. Parecía que el Valencia llevaba toda la vida jugando con ese sistema, o que por los menos lo había preparado a conciencia en los entrenamientos. El planteamiento de Emery estaba siendo desdibujado. Antes de que los aficionados gunners visualizaran la penúltima decepción europea de su equipo, un doblete instantáneo de Lacazette confirmó que la táctica en el fútbol queda en un segundo plano cuando hay pólvora de por medio. Si en Champions lo sufrió un representante inglés como el Liverpool, en la Europa League le tocó padecer a uno español como el Valencia.

De la ilusión inicial entre los ches se pasó al estado de pánico que despertaban Aubameyang y Lacazette cada vez que levantaban la mirada. Todo en la primera mitad. Los temores de Marcelino eran fundados. Sin embargo, pecó de inocente al pensar que por poner seis defensas en el campo el equipo iba a defender mejor. Hablando de defensas, once de los veintidós futbolistas iniciales jugaban en esa demarcación. Nada menos que la mitad.

Para desgracia de los aficionados neutrales, la segunda parte no gozó del ritmo electrizante de la primera. El Valencia dispuso de ocasiones para el empate, especialmente a través de dos remates defectuosos de Gameiro. Perdonar en estas instancias no está permitido. La diferencia de calidad arriba entre londinense y valencianos volvió a quedar de manifiesto de nuevo. Por tercer y ultima vez. En esta ocasión no fue Lacazette, sino su compañero Aubameyang. El tanto del delantero gabonés fue doloroso porque se produjo en el tiempo añadido, cuando más de un aficionado del Valencia se agarraba al factor Mestalla para estar en la final de la Europa League. Para esa cita es muy probable que Marcelino haga lo que debió de hacer hoy: dejar a un lado los experimentos y apostar por el sistema que lo ha llevado hasta aquí.

El once que planteó el asturiano en el Emirates era, cómo dice la frase, de puerta grande o enfermería. Si le hubiese salido bien ahora mismo estaríamos hablando de las virtudes de sus conocimientos tácticos. El fútbol es así. Al final, a Marcelino no le funcionó el plan… y ahora ya sabemos lo que le toca.

 

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