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Real Madrid

Pregunta del millón: ¿De qué juega Asensio y cuál es su futuro?

Le hemos visto jugar bien en muchas posiciones y muy mal en todas también, le hemos visto hacer goles en todas y en todas ser absolutamente intrascendente.

Asensio apareció hace cinco años como una de las jóvenes estrellas del panorama futbolístico español, tenía 18 años y Madrid, Barça y varios equipos Premier se pegaron por él. Fue el Madrid quien se llevó el gato al agua y tras una brillante cesión en el Espanyol, Asensio cayó en las manos de Zizou, eso fue hace tres campañas.

Marco llegó al Madrid de Zizou creando una gran expectación, incrementada por varios goles tremendos, y es que Asensio no hace goles, hace golazos. Sin embargo, en cada una de esas tres campañas su historia fue la misma, en verano ilusionaba su juego, en Navidad era suplente, tan suplente como que hasta visitaba la grada, y al final del curso tenía un remonte, un pico de rendimiento adornado con algún nuevo golazo, donde nos volvía a dejar con la idea de un posible crecimiento el año siguiente. Eso valió durante dos temporadas, la excusa de su edad nos valía como coartada y además era razonablemente lógico.

Esta temporada, la tercera ya de blanco y con 23 años, se suponía que era la de su consagración. Sin Cristiano, no solo tenía el puesto asegurado en el once, disponía de espacio y protagonismo para crecer y mostrarse, ese espacio que muchas veces ocupaba el portugués con su futbol y su ego. Además, Lopetegui le tenía fe y eso, sumado a que era un fijo en la Selección, le daba un poso de joven ya baqueteado que generaba optimismo. Sin duda, esta debía ser su temporada. Pero no, su rendimiento ha sido de nuevo decepcionante.

Asensio es un jugador de evidentes cualidades y tiene un cañón en su pierna izquierda, lo que invita a acercarle al área para dotarle de posibilidades de remate. Es un delantero, pero como le cuesta cargar el cañón dentro del área, vive más cómodo fuera de ella. Además, su inexistente remate de cabeza nos lleva a pensar en él más como un media punta o un extremo.

Como extremo y en banda natural puede aprovechar el guante de seda que tiene en su pie izquierdo para centrar balones con precisión de francotirador, pero perdemos su disparo a gol, posiblemente y a día de hoy su gran cualidad. Por contra, no tendremos desborde porque su regate en el 1×1 no es su mejor virtud. Y un detalle más: si a Asensio se le aleja del tráfico del balón, si no tiene un alto grado de participación en la circulación de la pelota, tiende a irse de los partidos, así que como extremo izquierdo no le terminamos de ver.

En banda cambiada se puede utilizar su diagonal para dañar por dentro con la amenaza de su disparo y su calidad en el pase interior; para mí, su puesto ideal, la posición donde destacó en Mallorca y Espanyol. Aunque el problema persiste. Si se le aleja del balón nos encontramos de nuevo con su tendencia a la desconexión. Asimismo, al no tener desborde en el uno contra uno, juega muchas pelotas insulsas hacia atrás, dando a su juego un carácter tibio, y más cuando ves a Vinicius o a Brahim jugándose esos mismos balones.

En la media punta tenemos más de un problema.El dibujo de Zizou siempre ha tirado más hacia algo parecido a un 4-3-3 sin media punta, aunque en eso la BBC tenía mucho que ver. El problema versión 2019-20 es que para esa posible nueva media punta el Madrid cuenta con Isco, Modric y parece que viene Hazard, además de un Rodrygo al que habrá que ver en clave blanca. Dicho de otra manera: Marco no lo tiene fácil. Y algo más: cuando Asensio juega en medio campo disfruta, toca la pelota y le gusta formar parte de la cadena de pases en la elaboración del juego, pero ahí su futbol se vuelve insípido y suele caer en el pase por el pase, eso que podríamos denominar el mal del tiqui-taca, pasarse la pelota con afán de tenerla pero sin intención de dañar al contrario.

Así que a día de hoy, el gran problema del jugador, o uno de ellos, es que a nadie sabe cuál es su posición ideal dentro del campo. Le hemos visto jugar bien en todas las posiciones mencionadas y muy mal en todas también, le hemos visto hacer goles en todas y en todas ser absolutamente intrascendente. A esa falta de concreción posicional hay que sumarle además una falta de sangre en el ojo evidente, da la sensación de ser un futbolista poco ambicioso, conformista, muy lejos del alborotador hambriento que nos pareció su primer año.

Este era el año de Asensio, su tercer año, y la sensación es que su evolución como jugador se ha detenido, que las expectativas tan grandes que había con él se van a quedar en eso, en expectativas, y que ahora de lo que se trata es de descifrar si es o va a ser un jugador útil en la plantilla o si su viaje como madridista ha tocado a su fin.

Para la temporada que viene Vinicius se ha ganado el que se apueste por él, al menos de principio. Karim, tras su temporada y más con Zizou, parece un fijo como nueve y todo apunta a la llegada de Hazard, que se hará dueño de la media punta. Rodrygo, si se queda, parece que puede jugar en las mismas posiciones que el mallorquín y Lucas V ha demostrado más que de sobra su utilidad en todos los escenarios posibles. Brahim se está dejando ver con el brillo y el colmillo que Asensio perdió hace más de un año…

No sé si Zizou ha tenido alguna conversación de despacho ya sobre el futuro de Asensio, pero donde los jugadores tienen que hablar es en el campo y ahí Asensio lleva demasiado tiempo mudo.

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