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Astou Ndour, en un partido con la Selección española de baloncesto. CORDON PRESS

Selección

Astou Ndour: “En EEUU los pabellones están disponibles las 24 horas”

Con 24 años, disputará su primer Mundial en Canarias, su segunda casa. Astou Ndour, jugadora de Chicago Sky y de la Selección española, tiene claro que la mejor formula para el éxito es ir “pasito a pasito” y haciendo caso al jefe, Lucas Mondelo.

Astou Ndour (Dakar, 1994) es una chica joven, tan solo tiene 24 años, pero ya es una jugadora de élite, con un currículum importante y con ganas de convertirse en unas de las mejores. El baloncesto lo lleva en la sangre, sus padres fueron jugadores también, y aunque por su altura le decían que ella tenía que ser modelo, en ningún momento lo dudó: persiguió su sueño hasta cumplirlo. Con 14 años salió de Senegal para recalar en Gran Canaria. Tras doce años practicando este deporte, la baloncestista hispano-senegalesa ha logrado una medalla de oro, dos de platas y una de broce con las categorías inferiores de la Selección. Con la absoluta, por su parte, una plata en los últimos Juegos Olímpicos de Río de Janeiro y un bronce en el Europeo de Rumanía y Hungría 2015. Ahora se enfrenta a su primera Copa del Mundo, sabe que ganarla será algo complicado, pero sueña con que el día 30 de septiembre se pueda colgar la medalla de campeones. Pero a sus 24 años y con toda la carrera por delante, Astou Ndour es ambiciosa y tiene más retos, como conseguir entrar en los playoffs de la WNBA con los Chicago Sky, donde juega desde esta temporada.

—Esta temporada has debutado con los Chicago Sky. ¿Cómo ha ido?

—Bien, bien en general. Cuando yo llegué, el equipo ya había empezado y me tenía que adaptar muy rápido para poder jugar. No encontramos una temporada algo irregular en la que ganábamos, perdíamos y volvíamos a ganar. El objetivo eran 15 victorias para poder meternos en los playoffs, pero conseguimos 14 y no pudimos entrar. Ojalá la próxima temporada nos pudiésemos clasificar.

—Has jugado más partidos que la anterior, también tus números han mejorado. ¿Estás contenta con tu campaña?

—Sí sí, la verdad es que estoy muy contenta. La próxima temporada tendré que seguir creciendo.

—¿Es más difícil jugar en los Estados Unidos que en el baloncesto europeo?

—No es que sea más difícil, pero allí hay que ser fuerte porque es un baloncesto muy físico, pero el nivel de aquí en Europa es muy bueno. Lo que hace que sea un poco más complicado son las reglas porque son diferentes.

—Ha sido un año reivindicativo en el que varios jugadores de la NBA os han apoyado con el tema de los salarios.

—La verdad es que la gente nos ha apoyado, yo también estuve allí defendiendo la causa porque todo el mundo sabe que los salarios son bajos, por eso cuando se acaba la liga, todas las jugadoras americanas vienen a Europa para poder ganar más. A ver si esta situación mejora y podemos estar contentas.

—Como jugadora de la WNBA, ¿cómo son la liga, los pabellones o los aficionados?

—Bien, los pabellones están disponibles las 24 horas. Tenemos sesiones de entrenamiento de cuatro horas dentro de la cancha y eso nos permite entrenar distintos ejercicios además de descansar. Hacemos gimnasio, media hora de descanso y luego, podemos estar 45 minutos o una hora practicando tiros. Después podemos jugar partidos, entrenar lo táctico o, incluso, cualquier cosa, y lo bueno que se hace en el pabellón. Y en cuanto a la afición, en los partidos suele haber bastante gente. Si lo comparas con los chicos, te va a dar la sensación de que no hay público, pero en realidad hay bastante gente.

—En los últimos años, ¿habéis notado el crecimiento del público en los pabellones?

—Sí, la verdad que cuando yo llegué, en el pabellón de San Antonio, no había casi nadie comparándolo con la NBA, que había bastante gente, pero este verano, había muchísima. En los playoffs, cuando los equipos se clasificaban, sus audiencias subían. En la cancha de Seattle, que es el equipo que ha ganado, cuanto más se acercaban al título, la gente acudía más a animar.

—Naciste en Senegal, pero pronto te viniste a España, a vivir a las Islas Canarias. Ahora vas a disputar tu primer Mundial al lado de casa. ¿Es especial?

—Sí sí, es bastante especial para mí. Es especial poder estar con la gente que me lleva apoyando desde los 14 años, cuando llegué aquí. Jugar con la Selección siempre es una satisfacción y ya si es jugar una Copa del Mundo y hacerlo en tu casa con tu gente viéndote es increíble.

—¿Cuáles son las sensaciones previas: nervios, ganas…?

—No no, no hay nervios. Bueno, a lo mejor un poquito, pero en cuanto el árbitro pite, todos los nervios se irán. En general, yo creo que en el grupo hay bastantes ganas porque llevamos casi un mes concentradas, jugando partidos amistosos, entrenando y queremos que llegue la hora de jugar.

—¿Cómo crees que va a ser el torneo para la Selección?

—Bien, creo que estamos trabajando bien y que vamos por buen camino. Sabemos que tenemos que ir pasito a pasito, no tenemos nada hecho. Primero, tenemos que ganar a Japón, hemos jugado tres partidos contra ellas y es un rival difícil.

—En la primera fase, os enfrentáis a Japón, Bélgica y Puerto Rico. ¿Cómo ves el nivel del grupo?

—Son todos rivales difíciles porque no hay rival fácil. Las japonesas son bajas, pero corren bastante y tiran desde todos los lados y eso nosotras lo sufrimos. Tenemos que plantear bien el partido y saber cómo ganarlas porque si te duermes, te pasan por arriba. Esto es una Copa del Mundo y clasificarse es muy complicado, aquí no hay selecciones sencillas, todas son fuertes. Todos los países van a salir a competir y a por todas, por eso yo no veo a ninguna selección más fuerte que otra. Y como he dicho, vamos a ir partido a partido, primero ir a ganar a Japón y no mirar más allá.

—¿Os veis favoritas para pelear por llegar a la final y ganar el torneo?

—Por mí ojalá pudiésemos ganar el torneo, pero no podemos creernos favoritas. Vamos a ir pasito a pasito, haciendo todo lo que nos manda el jefe, Lucas, y jugando el baloncesto que llevamos haciendo los últimos años y que nos ha dado tan buen resultado.

—En 2010, España ganó el bronce; en 2014, la plata; en 2018, ¿puede llegar el oro?

—Ojalá (ríe). Ojalá que pase así. Si se pudiese plantear así, ojalá que llegase de esta manera, pero será algo más complicado.

—¿Crees que se puede derrotar a una selección tan potente como la americana?  

—Ellas son bastante fuertes y están en el Mundial y tienen cosas buenas como también tienen sus cosas malas. Tenemos que estar a un nivel bueno, alto, con un gran porcentaje de acierto para poder ganarlas.

—¿Tenéis ganas de repetir la final contra ellas a modo de revancha tras lo ocurrido en Río 2016?

—Ojalá sí. Nunca se sabe lo que va a pasar, pero a mí me gustaría y me encantaría que se diese así.

—En este Mundial, también participa Senegal. ¿Por qué decidiste jugar con España?

—Desde pequeña yo quería jugar este tipos de torneos y España me dio la oportunidad y empecé a venir con la Selección. Yo no sabía que en esta época podría estar jugando un Mundial contra Senegal. Es el mundo del baloncesto el que da todos estos encuentros y el baloncesto en Senegal ahora ha evolucionado mucho y es diferente.

—Tienes casa en Gran Canaria, varios proyectos en Senegal, juegas en Estados Unidos… Cuando acabe tu carrera en el baloncesto, ¿dónde te gustaría vivir?

—En Senegal tengo varios proyectos, me gustaría hacer varias escuelas para que los niños pudiesen estudiar por las mañanas y por las tardes hacer algo de deporte, sería muy bueno para ellos.  Quiero volver allí para ayudar a todos esos niños. Pero viviré entre Gran Canaria y Senegal, las dos las considero mi tierra y creo que elegiré las ambas.

—Dentro del vestuario, ¿tienes alguna jugadora referencia, alguna compañera que te de consejos, que te ayude?

—Laia Palau y Laura Nicholls me apoyan mucho y me dan muchos consejos. Movimientos, tiros, posiciones… se portan muy bien conmigo. Dentro de la Selección hay muy buen ambiente y esto es fundamental para hacer cosas importantes.

Describe su cabeza como el garaje de Homer Simpson: siempre desorganizado. Le promete a diario a una Marge imaginaria llamada conciencia que luego más tarde lo organizará, pero nunca lo hace. Un sillón, su cerveza Düff, el mando a distancia y el televisor con retransmisiones deportivas son sus acompañantes en el día a día. En A La Contra encontró el lugar donde puede contar esas hazañas del deporte que tanto le gusta ver.

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