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Wiliams celebra el primer gol del Athletic. @AthleticClub

Atlético

La herida de Turín

Derrota de un Atlético que fue débil atrás y que no tuvo pólvora arriba (2-0). Goles de Williams y Kodro, primero con el Athletic.

Cómo se curan las heridas? ¿Cómo se sale al campo después de una derrota tan dolorosa como la de Turín? ¿Qué hay que hacer en el día después? Los menos pedían una revolución que debía empezar por el banquillo; los más hacían crítica, pero no cuestionaban el modelo. El debate se creo fuera, pero el club tuvo que salir al paso, contestando, probablemente, más a los ajenos que a los propios. Mientras tanto Simeone seguía trabajando.

Trabajo y esfuerzo, eso que el Cholo no negocia. Porque así ha llevado al Atleti a donde lo ha llevado. Porque es el único camino que conoce. Porque es el de los éxitos. Trabajo, esfuerzo y calma, tercer variable de la ecuación. Como demostró en San Mamés. El once estuvo marcado por las ausencias obligadas por las lesiones, no por la intención de señalar culpables. El equipo salió concentrado, muy colocado y estructurado, no en tromba para demostrar que la falta de potencial que se percibió en Turín fue transitoria. Porque la Juventus es pasado, porque el presente (y futuro) es la Liga y ya sólo queda quedar lo más arriba posible. Y para eso hay que sumar, con tranquilidad. Y partido a partido, claro. Cuanto antes se despejen los nubarrones italianos más claros serán los pensamientos.

Enfrente estaba el Athletic, que salió tan concentrado, tan colocado y tan estructurado como su rival. Y tan cuadriculado estaba el partido que hubo que esperar hasta el minuto 35 para ver acción de verdad en las áreas. Entonces apareció Oblak (que sigue siendo muro y esloveno), que salvó de la red un tirazo de Ibai, que ya lo había intentado al inicio del partido con un tiro lejano y con un doble remate errado en el 25′.

El Atlético tras el susto siguió a lo suyo. Salió con tridente, aunque Griezmann se colocó en la banda derecha. Las ocasiones no llegaban fruto de las imprecisiones y la falta de continuidad en el juego. Rodrigo mandaba en el centro del campo tanto para recuperar como para crear y fue en sus botas donde nació la oportunidad colchonera más clara de la primera parte. Rodrigo robó y pasó rápidamente a Thomas, que vio espacio y dio el balón en pase largo a Griezmann. El francés buscó rematar, pero Yeray llegó, cortó la jugada y dejó la pierna. No lo vio Latre (Jaime), pero los expertos dicen que fue penalti, aunque no es una jugada que pueda ser revisada por el VAR. Cosas.

En la segunda parte, el Atlético salió con más alegría y se centró menos en la pizarra y más en marcar goles, que al final es de lo que va esto. Por fin interactuó el tridente, que para eso estaba, y tras un error en el centro del campo de los vizcaíanos Griezmann condujo hasta el borde del área, pero el francés se equivocó de socio y pasó a Diego Costa en vez de a Morata, que estaba en mejor posición de disparo. Agua.

Siguieron intentándolo los rojiblancos, con un Athletic que dio un paso atrás. El empate se pudo decidir con un posible penalti sobre Morata que el VAR revisó y no desestimó. Y las tablas siguieron.

Hasta el gol de Williams. Tremendo error de Giménez en la línea de tres cuartos, que intentó regatear a Córdoba y acabó perdiendo un balón que recogió Raúl García para pasárselo de nuevo a Córdoba, que avanzó ante una estática defensa colchonera y tiró cruzado hacia Williams, que sólo tuvo que recoger y marcar. 

La reacción colchonera vino desde el banquillo: entró Correa y salió Juanfran. Órdago. Pero no fue suficiente porque en el 85′ el Athletic sentenció. Pase interior de Ibai y remate de Kodro, que hacía sólo un minuto que había entrado en el campo. El disparo dio en Giménez, que desvió la trayectoria lo suficiente para pillar descolocado a Oblak.

Este equipo no necesita una revolución, mucho menos una que deba empezar por el banquillo. Pero los males persisten: sin solidez defensiva y sin pólvora arriba. El partido no fue la fórmula que curó la herida de Turín. Dejemos que cicatrice durante el parón de selecciones. Con trabajo, esfuerzo y calma. Y partido a partido, claro.

 

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