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Morata debutó con la camiseta del Atleti ante el Betis I CORDON PRESS

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Canales impide que el Atleti aproveche el tropiezo del Barça

El centrocampista cántabro anota, de penalti, el único tanto del encuentro (1-0). Se rompen dos rachas: los verdiblancos ganan a los colchoneros por primera vez desde que Simeone y Setién están en los banquillos y los madrileños pierden de nuevo cinco meses después. Los rojiblancos se quedan a seis puntos del FC Barcelona.

Después de que los culés se dejasen dos puntos el sábado en el Camp Nou, de lo que más se hablaba sin embargo, motivado por la llamada ‘tormenta de Clásicos’, era de la posible lesión de Messi. Antes de que el Atleti saltase al campo, era más comentado el debut de Morata que la posibilidad de colocarse a tres puntos del líder. Al Betis le cogió este partido con el subidón de la Copa, entre la alegría de lo conseguido y el sueño de lo que se puede lograr. En ese ruido mediático y guirigay de pensamientos, donde los del Cholo mejoran pero parece que con el horizonte especialmente fijado en la Champions, los locales se llevaron la victoria en un choque entre dos conjuntos más preocupados en general por otros torneos que por la Liga.

El encuentro no transcurrió dentro de los parámetros esperables según la filosofía marcada de los dos clubes, pero rotundamente sí de atender la coyuntura. El Betis, regulando esfuerzos, dejó a Lo Celso en el banco y tuvo menos la posesión que en partidos anteriores (acumuló un 76% el año pasado en este mismo partido). El Atleti, por su parte, está empezando a crecer sobre la pelota gracias a dos centrocampistas con jerarquía (Rodrigo y Thomas) y las dos mariposas francesas que se mueven entre líneas (Griezmann y Lemar). Lo que ha dejado de ser noticia hace tiempo es la vulnerabilidad de los colchoneros a balón parado, donde ya además casi no crean peligro. Oblak regaló en el minuto 2 la que sería la parada de la contienda, quizás de la jornada, a un cabezazo de Feddal a la salida de un córner. El 95% de los porteros no hubiesen parado ese testarazo, pero el esloveno está a otro nivel. Al más alto, concretamente. No hubo en realidad más ocasiones claras en la primera mitad. Las telas de araña instaladas en el centro del campo, que solo dejaban dar pases cortos, abortaban todas las intentonas. Morata tuvo la otra más despejada, pero no peligrosa, de esos primeros 45 minutos. El ex del Chelsea condujo bien un contragolpe, en el que se asoció con Griezmann, para disparar flojo y centrado cuando estaba solo. Había dos buenos equipos sobre el campo, pero las oportunidades no llegaban.


Del posible penalti al penalti tonto


Buscando profundidad por la izquierda y ante el temor de la expulsión de un Arias amonestado, Simeone dejó en el banco al colombiano por Filipe, mandando a Juanfran a su lado natural. Los rojiblancos, al mismo tiempo, adelantaron la presión hasta portería rival. A un equipo ADN Barça, como es el Betis de Setién, eso no le cambia el plan, evidentemente. Pero sí que hace que los corazones se encojan o aceleren, según sean los colores. Las recuperaciones rondando el área sevillana se acumulaban y en una de esas Feddal tocó la pierna de Morata antes de rebañar el balón. La jugada parece penalti pero no un error manifiesto, por lo que el VAR no rectificó el criterio de Medié Jiménez. Lo que sí vio con nitidez el colegio catalán fue una mano de Filipe Luis, que pareciera quisiera impedir un choque con Vitolo. Lo que no hace es corregir que el esférico no le dé en el brazo. Canales, el chico maravilla renacido, lanza con tranquilidad a la izquierda de Oblak, que roza el balón. 1-0, minuto 64, y el Atleti se metía en muchos problemas.

Casi lo arregla dos minutos después Griezmann, que mandó la pelota al palo desde el mismo sitio que esta mañana Rosales ha anotado para el Espanyol. La rosca hacia adentro no fue lo suficientemente dentro. Ahí se murieron las opciones rojiblancas, que posteriormente puso otras dos naves (Vitolo y Kalinic) sin generar ningún gran susto en la hinchada local. Tocaba apretar y los segundos en la Liga apretaron, pero sin colmillo. Cierto peligro rondaba en el ambiente pero no llegó a haber ningún tiro realmente peligroso después ni ninguna intervención de Pau. Tampoco de Oblak, que vio cómo el partido era dormido por el temple de Canales, la sabiduría de Joaquín y el ímpetu de Kaptoum.

Pitó el árbitro el final y el Villamarín estalló junto a sus jugadores. Era un agradecimiento por lo vivido y una inyección de ánimo para lo que viene. Lo que le viene al Atleti es el sábado el Real Madrid, que podría llegar al Wanda Metropolitano a dos puntos. El Barça, mientras tanto, se marcha hasta los seis. Tierra de nadie, ojos en varios frentes y un febrero que pinta a determinante. Canales empezó marcando el ritmo.

En la selva del periodismo, A La Contra me es un gran ecosistema donde habitar. No entiendo la vida sin deporte, así como tampoco sin historias. En este espacio intentaré contar las que piense pueden resultar interesantes, y hacerlo con estilo propio. Como Hornby, me enamoré del fútbol "tal como más adelante me iba a enamorar de las mujeres: de repente, sin explicación, sin hacer ejercicio de mis facultades críticas, sin ponerme a pensar en el dolor y en los sobresaltos que la experiencia trae consigo”

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