Y el nuevo Atleti se hizo adulto | Atlético de Madrid | A la Contra
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El Atleti arrolló al Borussia. / Foto: Eibner/Cordon Press

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Y el nuevo Atleti se hizo adulto

El Atleti que aterriza en el día después de enfrentarse al BVB lo hace en calidad de adulto: sabemos lo que es hoy y lo que puede llegar a ser

En Mostar, el corazón de la Herzegovina, los niños dejan de serlo cuando se atreven a tirarse al río desde lo alto del puente medieval que divide la ciudad. De la misma forma, cada nuevo proyecto de Atlético de Madrid deja de ser una promesa cuando el equipo es capaz de arrojarse de cabeza (y sin red) a un partido en el que puede salir despeñado. Los bosnios que emergen desde las frías aguas del río Neretva lo hacen en calidad de personas mayores. Así lo reconoce su propia comunidad. El Atleti que aterriza en el día después de enfrentarse al BVB lo hace también en calidad de adulto. No sabemos lo que será este equipo cuando en la próxima primavera nos topemos con el final de la temporada. Lo que sí sabemos es lo que es hoy y lo que puede llegar a ser.

Por mucho que ciertos ministros del Establishment quieran hacernos creer que el fútbol moderno es un espectáculo reglado y sin espacio para el romanticismo o las emociones sin refinar, existen equipos a los que esa fórmula, ideal para hacerse fotos o para vender crecepelo, no les funciona. El Atleti es uno de ellos. El colchonero se desenvuelve mucho mejor en eso de la fe irreductible, el legado, el sentimiento de comunidad, la fidelidad ilógica o huyendo de lo que parece más razonable desde el punto de vista de un tertuliano que vive de serlo. Es tan obvio que el que no lo quiera ver es porque tiene algún interés para no verlo. Cuanto más se separa de lo que para otros es normal, mucho mejor le va.

El partido contra el Dortmund no podía presentarse peor. Medio equipo lesionado y con todas las dudas del mundo respecto al juego, los fichajes, la personalidad, las posibilidades de mejora y hasta el sexo de los ángeles. Enfrente nada menos que el líder de la Bundesliga. Un equipo que no perdía desde hacía seis meses. Un equipo que le había destrozado quince días antes. Encima el Brujas le metía cuatro goles al Mónaco y se ponía a dos puntos. Algunos aficionados guardaban sus palos de selfie y hacían sus cuentas saduceas. Ya saben, esas en las que todo va a ser un drama. De esa forma, si luego se cumple, se quitarán de en medio para restregarte que ya te lo habían dicho. Si no se cumple tampoco les pasa nada porque todos ganamos.

Pero no. El Atleti se aisló del entorno, se abrazó a su esencia, encendió el Metropolitano con calor de aficionado (y no con leds), desempolvó esa personalidad que llevaba guardada desde el verano y se tiró al río. Y fue fantástico. Pasó por encima del equipo alemán como nadie había previsto. De la forma que nadie esperaba. Con los jugadores en los que nadie creía. Consiguió un resultado que se queda corto para lo que vimos en el césped y que deja lecturas muy positivas.

A nivel global el Atleti volvió a ser un equipo. Intenso, ambicioso, compacto, solidario y tácticamente perfecto. Simeone sabía que el punto débil de los alemanes estaba en su retaguardia y forzó a que el balón estuviese allí. Adelantando la presión y haciéndola asfixiante para que el Borussia no pudiese jugar en su línea de tres cuartos, que es donde es letal. Funcionó. La única ocasión que recuerdo fue un remate de cabeza, tras balón colgado desde la derecha, después de que los nervios del debutante Montero le hicieran resbalar. Oblak acabó el partido siendo un jugador inédito.

A nivel individual fue incluso mejor. El equipo volvió a tener laterales de primer nivel con un Juanfran desatado y un Filipe Luis recuperando su mejor versión. Descolgar a Saúl con Rodrigo y Thomas equilibrando el centro del campo fue una excelente idea que ojalá tenga continuidad. Gran partido de los tres. Y gran partido de Correa también. Una debilidad personal, ya saben. El argentino es uno de esos jugadores que se mete en todas las salsas. Las buenas y las malas. No mide y puede sacar de quicio a espectadores con reparos a salirse de la ortodoxia. A mí no. Prefiero jugadores así a otros que nunca toman riesgos. No me hagan dar nombres. Griezmann apareció cuando tenía que aparecer y Kalinic mantuvo el tipo. Los nuevos (Gelson y Vitolo) fueron capaces de sumarse al carro con cierta solvencia, pero me gustaría ver lo mismo en momentos en los que el viento sople en contra y no a favor.

El Atleti encarrila el pase a la siguiente fase de Champions (falta un punto) a la vez que sale del armario. Ahora ya sabemos lo que hay y cómo se consigue. Lo dijo el propio Simeone no hace mucho. Si se trabaja y se cree, se puede. Se estaba trabajando pero faltaba creer. Ahora lo que se necesita es seguir creyendo.

Se hace llamar "escritor intruso", pero ya se está convirtiendo en escritor de cabecera. Alimentó un blog en torno al Atleti (“Y los sueños, sueños son”) desde 2007 a 2017 así como otros blogs clandestinos sobre música, cine, series y política. Además, es compositor, cantante, guitarrista y teclista de los 'Happy Losers'. También ha publicado discos en solitario bajo el pseudónimo de Lukah Boo. Entre otras rarezas tiene un título de Ingeniero Industrial firmado por el Rey.

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