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Atlético de Madrid - Borussia I CORDON PRESS

Opinión

La mirada del tigre

El Atleti no está bien. Sería muy necio negarlo. Y no es de ayer. No lo ha estado desde que comenzó la temporada.

Sacar lecturas constructivas después de recibir una goleada es como tratar de calmar los nervios y enfocar la vista después de recibir un puñetazo en la cara. Complicado. Lo que pide el cuerpo es buscar el confort del alivio rápido. Encontrar un culpable, lo más concreto posible, para soltarle un codazo. Me parece un comportamiento tan humano como inútil. Para eso ya tienen Twitter o las tertulias televisadas.

Levantando la vista de ese ombligo de cuatro goles que pesan como una losa, obviando el cuerpo de jota que te deja un repaso europeo de esa magnitud, me encuentro con alguna que otra paradoja. Si cogemos el primer cuarto de hora del Atlético de Madrid en el antiguo Westfalenstadion y lo juntamos con la primera media hora de la segunda parte, nos salen 45 minutos de fútbol bastante bueno. Probablemente los mejores del equipo en lo que va de Champions y puede que de temporada. ¿Cómo puede ser que coincidan a la vez el mejor juego con la mayor derrota encajada en la era Simeone? Pues porque los partidos deben verse como un todo. Diseccionarlos en minutos buenos, porcentajes de posesión o nivel estético, suele ser un ejercicio tramposo que busca, como mínimo, desviar la atención. Para lo bueno y para lo malo. Para mí, la derrota del equipo colchonero se explica apuntando a esa bulimia mohína del final de la primera parte. La misma que lleva arrastrando cíclicamente desde que ganó la Supercopa de Europa. A eso y a la acuciante, terrorífica y preocupante falta de gol del equipo. Hay quien dice que además faltó suerte. Puede ser, pero yo me inclino más por pensar que se ha perdido el Mojo. La Mirada del Tigre.

Los lectores que hayan nacido en el siglo pasado (y los que recuerden a Clifford Luyk) sabrán de lo que hablo. Lo que Apollo le estaba queriendo decir a Rocky Balboa después de perder un combate con Clubber Lang en Rocky III no es que estuviese acabado sino que ya no veía esa ambición, esa personalidad, esa intensidad y eso fuego que lo había llevado hasta allí. Yo tampoco se lo veo al Atleti actual. Cuando hace años el equipo estaba dentro de su área en Munich, en unas semifinales de Champions, defendiéndose frente a un Bayern que lo acosaba con los ojos inyectados en sangre, los aficionados colchoneros estábamos convencidos de que se iba a sacar el partido. No sé decirles por qué. Ayer con un Atleti volcado en la segunda, pasando por encima del BVB y Saúl rematando a la cruceta, la sensación era la contraria. Lo que decían las caras de los jugadores era que se iba a perder.

El Atleti no está bien. Sería muy necio negarlo. Y no es de ayer. No lo ha estado desde que comenzó la temporada. Le pese a quien le pese. El estado de forma de los jugadores mundialistas está cercano a la ruina. Los futbolistas clave no aparecen. Las rotaciones desesperan más que suman. Los nuevos fichajes sólo han servido (de momento) para crear dudas que antes no existían. Ni siquiera Simeone parece tener claro hacia dónde tiene que apuntar el equipo. Siendo preocupante, me parece secundario respecto a otros aspectos que me asustan mucho más y que no sé si son causa o consecuencia. La sorprendente falta de personalidad en momentos clave del partido. La inseguridad constante que transmite el equipo con el balón en los pies. También sin él. El poco brillo que emiten los jugadores más brillantes. E insisto, la acuciante falta de gol.

El nuevo debate patrocinado por los medios oficiales parece apuntar ahora a Rodrigo como solución a todos los males. No podemos caer en esa trampa saducea. El canterano es un jugador excelente. No tiene que demostrar nada a nadie. La prueba de que hasta Simeone lo piensa es que lo colocó de titular cuando sólo llevaba quince minutos en la disciplina rojiblanca. Algo inédito. Su presencia (o no) en el once de Alemania responde a criterios tácticos que gustarán (o no), pero que son respetables. Thomas es el mejor jugador de la plantilla para salvar la primera línea de presión sin soltar el balón. Creo que jugó de titular por eso. Una opción que puede salir bien o mal, pero que es una decisión plausible. ¿Qué el sacrificado podía haber sido Koke o Saúl pero ellos nunca lo son? En eso estamos de acuerdo.

Recuperar el norte no es cuestión de vudú o de suerte, sino de trabajo y de personalidad. Estoy seguro de que la psicología científica tiene un nombre mucho más técnico para el Mojo, la Mirada del Tigre o como le quieran llamar. No es magia sino capacidad. No es superstición sino talento. No es duende sino poderío mental. Y eso es lo primero que hay que recuperar. Las cabezas. Aunque después haya que pensar también en meter gol.

Se hace llamar "escritor intruso", pero ya se está convirtiendo en escritor de cabecera. Alimentó un blog en torno al Atleti (“Y los sueños, sueños son”) desde 2007 a 2017 así como otros blogs clandestinos sobre música, cine, series y política. Además, es compositor, cantante, guitarrista y teclista de los 'Happy Losers'. También ha publicado discos en solitario bajo el pseudónimo de Lukah Boo. Entre otras rarezas tiene un título de Ingeniero Industrial firmado por el Rey.

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