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Atlético

De muñecos y de humanos

Y no, no es lo mismo que te empaten en el minuto 90, que remontar un 0-2 en casa, contra la Juventus de Turín, en ese mismo minuto.

No es lo mismo dejar a alguien a que alguien te deje a ti. No es lo mismo llegar a un nivel salarial concreto subiendo o bajando respecto al que tenías anteriormente. No es lo mismo que tu vaso se vacíe hasta la mitad o que se llene hasta ese mismo sitio. Y no, no es lo mismo que te empaten en el minuto 90, que remontar un 0-2 en casa, contra la Juventus de Turín, en ese mismo minuto; por muchos fichajes que hayas hecho y por muchos pájaros imaginarios que tengas en la cabeza. Habrá quién no esté de acuerdo conmigo y se agarre a la fría certeza de la pérdida de puntos o a cualquier otro dato de irreprochable exactitud (goles encajados, tiros a puerta en jugada, errores varios…). Muy lícito todo ello, pero yo no me apunto a esa corriente.

No, porque me cuesta entender las dinámicas entre personas, algo fundamental en deportes de equipo como el fútbol o la vida, atendiendo exclusivamente a datos ponderables. No, porque no creo que sea tan fácil. Donde alguno ve muñecos del Pro Evolution Soccer yo intento ver a seres humanos. Para bien y para mal. En la Play Station, los muñecos no hablan entre ellos; allí gana en velocidad el muñeco que tiene más puntos en ese parámetro. En la vida real no es así porque, para bien o para mal, tu compañero puede ser un imbécil, o un vago, puede que haya dormido mal, o lo mismo se ha enamorado de ti. Los equipos de fútbol rara vez son la suma de sus individualidades particulares. A veces es más y a veces es menos. Ahí está la clave y el secreto. Por eso no siempre gana el mejor. En el Atlético de Madrid, que es lo que es gracias a ser un equipo, lo saben muy bien.

Eso sí, el de esta temporada es (todavía) un equipo en construcción. Han pasado partidos suficientes como para no verlo. Uno que no sabemos si será niño o niña, militar o arquitecto, pero que aguanta de momento en ese rodillo imparable que es el día a día de la competición. Podemos intuir que si Diego Costa acaba siendo Diego Costa, Joao Felix acaba siendo lo que parece y conseguimos encontrar una combinación en el centro del campo (que hoy no parece evidente) que aúne equilibrio, fuerza, creación y dinamismo, lo que salga tendrá muy buen pinta. Por la misma razón, podría ocurrir todo lo contrario.

Jugar contra la Juventus de Turín siempre es difícil. No sólo es un equipo con una plantilla poderosa y equilibrada sino que suele estar bien entrenada. Sabe atacar y sabe defender. Sabe dominar y sabe sufrir. Tiene solidez y también tiene jugadores que ganan partidos. Visto desde ese punto de vista, tiene mérito la primera parte del equipo de Simeone porque jugó de igual a igual; incluso dominó el encuentro en muchos momentos. En esos 45 minutos quedó claro que Thomas es titular. Sin ser realmente su posición, es probablemente el mejor mediocentro de referencia que la plantilla tiene ahora mismo. No sé si eso es bueno o es malo, pero parece el único jugador capaz de recibir, girarse y caminar hacia delante sin necesitar para ello el mismo tiempo que dura un capítulo Chernobyl.

Lo que siguió sin funcionar, desgraciadamente, fue la creación de juego. El equipo tiene unos laterales excelentes, pero la producción ofensiva no puede reducirse a colgar balones desde las bandas con la defensa rival defendiendo en estático. En esa parcela, en la de crear, naufragan, de momento, un Lemar que todo lo que hace bien no sirve para nada; un Koke que, queriendo estar en todos los sitios, acaba por no estar realmente en ninguno (y que tiende últimamente a ralentizar el juego); y un Joao Felix que pasa demasiados minutos desconectado del partido.

La segunda parte podría haber sido igual, pero la Juventus tiró de calidad y metió un golazo. Dos, en realidad. No tuvieron muchas más ocasiones (tuvieron bastantes menos que el Atleti), pero los italianos no perdonaron. Es decir, hizo lo que hacen los equipos que aspiran a ganar la Champions.

En ese punto es precisamente donde empieza la parte más alegre de toda esta historia. La remontada. Un hito quizá engañoso, porque llegó en una fase de cierto caos, pero un hito lo suficientemente interesante como para pensar que hay algo más detrás. Uno puede agarrarse al espíritu, las ganas, el ambiente, y qué narices, también la presencia de jugadores como Vitolo y Herrera. Es (muy) difícil de entender que el primero no sea titular. Respecto al segundo, me da que se ha ganado ya para la causa. Demostró que está para competir por ser importante. Hay jugadores y sus parámetros parecen altos para un juego de simulación. Ahora hay que hacer un equipo con ellos.

Decía Simeone que necesitan tiempo para ello. Estoy de acuerdo. Lo que no sé es cuánto tiempo necesita, ni cuánto tiempo estará dispuesto a otorgarle el Sanedrín de los exigentes. Personalmente quiero ser optimista. Quizá por eso, lo mejor sea dejar trabajar tranquilamente a la gente y quedarse en el hoy y en el ahora. Empate contra el máximo rival del grupo de Champions y a por el Celta. No hay más.

Se hace llamar "escritor intruso", pero ya se está convirtiendo en escritor de cabecera. Alimentó un blog en torno al Atleti (“Y los sueños, sueños son”) desde 2007 a 2017 así como otros blogs clandestinos sobre música, cine, series y política. Además, es compositor, cantante, guitarrista y teclista de los 'Happy Losers'. También ha publicado discos en solitario bajo el pseudónimo de Lukah Boo. Entre otras rarezas tiene un título de Ingeniero Industrial firmado por el Rey.

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