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Rodrigo, Diego Costa, Koke y Griezmann celebran el primer gol del Atlético. imago/PanoramiC

Atlético

Este sí es el Atleti

Los rojiblancos remontaron el partido ante el Mónaco con goles de Diego Costa y Giménez, de cabeza. Koke vuelve a ser Koke y que Griezmann ya está aquí.

No sé si la Liga de Campeones es o debería ser la obsesión. La mía, desde luego, es Tom Hardy, pero eso lo dejo para otro foro. Lo que está claro es que la Liga de Campeones ha dado alegría (alegría) al corazón colchonero. El equipo ganó con solvencia ante el Mónaco pese a los titubeos iniciales. A veces no hay mejor bálsamo que un cambio de escenario, una salida de la rutina, respirar otros aires y ver otros mundos. Al Atleti le sentó de maravilla liberarse de la presión del fin de semana y se dejó llevar por la aventura del martes. No es mal camino para llegar vivo al 1 de junio, la fecha marcada.

Y eso que el partido no empezó bien. El Atlético salió bien colocado, combinando, con la cabeza mejor puesta que en los partidos de Liga y hasta le anularon un gol en la primera jugada del partido. Pero el Mónaco le empezó a ganar terreno hasta que en el minuto 18 Grandsir marcó tras una serie de catastróficas desdichas colchoneras: Saúl se confió donde nadie puede confiarse, en el borde del área, Falcao le robó el balón y pasó atrás, donde Correa no supo rechazar y dejó el balón a Grandsir en un batiburrillo de piernas de propios y rivales.

Gol y viejos fantasmas. Bajada de intensidad, malas colocaciones y susto vía tiro lejano de Aholou, que sólo se espantó con la mano milagrosa de Oblak (una más). Él es la constante del Atleti.

Él y Griezmann. El francés ha terminado el verano como el resto de mortales: con el fin de la Vuelta y el comienzo de la Champions. En Mónaco volvió a ser el de siempre y obra suya fue el inicio de la remontada: perfecto pase de primeras a Diego Costa, que ganó en el mano a mano y batió por debajo a Benaglio. Cuatro minutos más tarde, en el 35′, Grizi volvió a ganarle la partida a la defensa monegasca por la izquierda. Lástima que a Koke, que también ha vuelto, le rebañaran el balón en el centro del área.

El Atlético acariciaba el gol y éste llegó. Griezmann (sí, otra vez) forzó el córner (aunque la banda rojiblanca pidió penalti), Koke lo sacó y Giménez, en un salto estratosférico, se adelantó a Falcao y marcó. Remontada finiquitada y descanso.

El Mónaco salió a la segunda parte un poco como estaba su grada. Con ganas aparentes, pero con frialdad. Quizá la ebullición estaba en el Casino. El Atleti dominaba sin peligro y el partido sesteaba, lo que no suele ser buena noticia para los rojiblancos.

Quizá pensando en ello Simeone desde la grada y Burgos desde la banda movieron banquillo y salió Lemar en busca de la electricidad que le faltaba al partido. Y la chispa surgió en el 75′, con una combinación Koke-Griezmann que acabó con un centro a la olla del segundo que Lemar acarició, pero no llegó a rematar. Fue la ocasión más clara del Atleti para hacer el tercero.

Los últimos arreones del Mónaco no lograron doblegar a los colchoneros, que ganan su primer partido de esta Champions y alejan las dudas y temores de su mal inicio liguero. Ahora habrá que ver si las buenas sensaciones se trasladan al campeonato casero. El Atleti pensará en ello mañana. Después de todo, mañana será otro día. 

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