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Morata celebra su primer gol con el Atleti. / Foto: Cordon Press

Atlético

Morata alarga la fiesta en el Metropolitano

El delantero se estrena con el Atleti y se gana definitivamente a su nueva afición. Los de Simeone se abonan al 2-0 y a las buenas sensaciones. El Villarreal rondó el peligro sin llegar a crearlo

Pocos equipos simbolizan mejor que los rojiblancos el estado de ánimo que es esto del fútbol. Hace una semana ganaba con más pena que gloria, pero vencía al fin y al cabo, al Rayo en Vallecas. El miércoles cogía el impulso y la inercia positiva que le deben guiar al final de temporada en el triunfo ante la Juventus. Cuatro días después la jarana continuó, con la gente aún hablando de la gesta de Champions e instalada de nuevo en el optimismo y confianza en los jugadores, sus jugadores, las tropas tocadas por la varita del Cholo.

El último en sumarse a filas ha sido el viejo anhelo del entrenador argentino, el del pasado que creaba controversia, el chaval que se crió rojiblanco y que luego cambió de acera. La afición del Atleti, algo recelosa, también es leal a lo que ve y lo que está observando desde la llegada de Morata han sido ganas y actitud, frenadas por árbitros de campo y de sala. Este domingo nada lo paró y por fin marcó en el estadio en el que se lo habían negado dos veces. Ya es apóstol Álvaro y tiene pinta de que será importante en todo lo que queda.

Y eso que el partido empezó con susto para los locales. Oblak hizo su milagro habitual, en la primera y única parada que tendría que hacer, a un tiro a bocajarro de Ekambi en el minuto 10. Solo dos después a Morata le dio por mandar a las mallas un balón ya con la jugada anulada segundos antes. No fue ni siquiera gol anulado pero podía haber sido interpretado como un mal augurio. Sin embargo, los madrileños ahora se sienten en vena y pensaron que habría más opciones. Así fue en el 22, con el del Chelsea haciendo a Asenjo trabajar abajo. Diez minutos después habría diana. Casi en una acción calcada a la anterior, tras una gran combinación colectiva, Morata esta vez sí la empaló adentro sin posibilidad de rearbitraje. Tras dos Varus Interruptus, el atacante se estrenó alejando de un pelotazo la ansiedad, la polémica y la rabia. Su gente, con la sensación de que el azar y las otras fuerzas estaban siendo injustas con él, celebró el tanto de su chaval agraviado, ese que en tres partidos ha conocido parte de lo que muchos consideran idiosincrasia colchonera. Los de Simeone llegaron al descanso desatados, rozando el segundo con Lemar y Koke. Por su parte el Villarreal, en una suerte que se repetiría todo el encuentro, rondaba la portería sin llegar a probar a Oblak.


Cuando no se cierra, se sufre


Bacca, que junto a Ekambi estaban creando peligro a Giménez y Savic, inauguró en el 55 la serie de tiros del Submarino que toparían con el pelotón de fusilamiento local. Estos chicos, por supuesto, reciben encantados los cañonazos, decididos tanto a guardar a Oblak como a su portería. Con los castellonenses volcados, se sucedieron las ocasiones más claras del Atleti para cerrar el partido. Las dos más evidentes las protagonizó Costa nada más salir por el aplaudidísimo Morata, mas como esto iba en ‘modo Juve’ la pelota se le lió entre las piernas para mandar las opciones al limbo. Giménez, y de nuevo Costa, tuvieron de cabeza el 2-0 que no terminaba de llegar. Calleja introdujo en el 75 todo lo bueno que tenía en el banquillo: Samu, Gerard Moreno y Fornals, pero la de mayor peligro la tuvo Mario Gaspar, cuyo disparo fue abortado por el futbolín humano que es a veces el ejército del Cholo.

Y en esa intranquilidad final, donde el tiempo corre caprichosamente según tengas que empatar o mantener, Saúl cerró el encuentro. El ilicitano, que se estaba marcando un partidazo, terminó una contra habilitada por Costa. El tiro del centrocampista fue picadito y Víctor Ruiz, en un mal cálculo de la caída, vio desde la línea de gol cómo el balón entraba. 2-0 y ya no había más que hablar.

El Villarreal salió del Metropolitano con el fracaso de una mala tarde, de un invierno malo que en primavera puede ser trágico. El Atleti continúa borracho de felicidad, esperando las nuevas citas a las que les inviten. Y al comienzo de la conga este domingo estuvo Morata. Parece que con intención de quedarse ahí delante. A los rojiblancos, y a su afición, ya les parece estupendo.

En la selva del periodismo, A La Contra me es un gran ecosistema donde habitar. No entiendo la vida sin deporte, así como tampoco sin historias. En este espacio intentaré contar las que piense pueden resultar interesantes, y hacerlo con estilo propio. Como Hornby, me enamoré del fútbol "tal como más adelante me iba a enamorar de las mujeres: de repente, sin explicación, sin hacer ejercicio de mis facultades críticas, sin ponerme a pensar en el dolor y en los sobresaltos que la experiencia trae consigo”

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