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Koke, durante el partido contra el Real Sociedad. EFE / JUAN HERRERO

Atlético

Como en Derry Girls

Lo más razonable es esperar para sacar las espadas o los piropos. Ni el Atlético es el equipo de la década ni estamos ante el enésimo fracaso (¿enésimo fracaso?) de Simeone.

El Atlético de Madrid ha perdido su primer partido de la temporada. Casualmente (o no), ha ocurrido tras quince días de fútbol de selecciones (por llamarlo de alguna forma), en un estadio en estado de efervescencia, (más o menos) nuevo, y que tiene una pinta magnífica. Lo hizo frente a un equipo que, básicamente, fue mejor. Esto último quizá debería bastar como análisis de lo ocurrido, aunque sé que los aficionados solemos demandar explicaciones algo más elaboradas. Especialmente para digerir las derrotas. Especialmente cuando la derrota no es algo habitual. Especialmente cuando el que anda por medio es Diego Pablo Simeone.

Complicada papeleta esa de adentrarse en los vericuetos tácticos de la dirección deportiva del cuadro colchonero. Es imposible salir indemne de ahí. En esta vida hay personas que generan empatía allí por donde pasan y otros que, mientras avanzan, van dejando bandos prácticamente irreconciliables. Simeone pertenece a este último grupo. Sus seis años de excelencia al frente del Atlético de Madrid han dejado un ejército de fieles que rara vez son capaces de ver fisuras en la concepción del mundo del entrenador argentino, pero también una cohorte de odiadores, casi profesionales, que lo culpan hasta del cambio climático. En el lado amigo y en el lado enemigo. Un ejército bastante activo de Abuelos Joe, ese personaje de la excelente Derry Girls que tiene tal obsesión y grado de ojeriza por el marido de su hija que se pasa el día criticándolo. Haga lo que haga.»Encontraré algo sucio en ti», dice. «Tengo a gente trabajando en ello».

El Atleti salió al césped de San Sebastián con las expectativa por las nubes. Nueve puntos de nueve disputados, parabienes en las descripciones de muchos de sus nuevos fichajes y un espíritu optimista en el aficionado. Uno echaba un vistazo a la alineación y, quizá condicionado por esa corriente de puristas del purismo que sobrevuela constantemente el universo colchonero, ensanchaba el pecho viendo a cuatro delanteros de inicio. Costa, Felix, Vitolo y Lemar. Fantástico. Parecía un supergrupo de música Pop; de esos que aparecen de vez en cuando intentando unir a figuras relevantes de grupos que ya son relevantes. El problema es que ese tipo de supergrupos rara vez funcionan.

El equipo madrileño aguantó apenas veinte minutos el empuje rival. Un equipo donostiarra que elevó el nivel de intensidad a cotas poco habituales en el paseo de Amara y que lo acompañó además con una interesante idea de fútbol equilibrado, vertical y dinámico. Enfrente, los de Simeone, fueron siempre a rebufo. Incapaces de recuperar la pelota y de construir algo decente con ella (para mí el gran problema de este equipo), se limitaron a contrarrestar las virtudes del rival. Con inconveniente añadido: no tenían en el campo los mejores jugadores para hacer eso.

En ataque, Lemar encontraba bien la posición, pero era incapaz de recibir, girarse y conectar. Al contrario, servía normalmente como inicio de las jugadas del rival. Vitolo conectaba con el equipo de forma tan esporádica que podríamos decir que no conectaba. Joao Felix, lento y quizá cansado, era la mejor baza para construir, pero perdía todas las batallas. Costa, ausente en lo que a juego se refiere, tampoco era capaz de sumar para el equipo. Koke y Saúl se perdían en el pozo del doble pivote; desatendidos en defensa, sometidos en ataque. Se echó de menos a Thomas, lo cual es curioso teniendo en cuenta que el ghanés no es un mediocentro de contención y que se supone que hemos fichado a dos jugadores para poder jugar ahí. Uno que, al parecer, salió en la segunda parte y otro que, de momento, es simplemente un nombre en la lista de convocados. Raro.

Simeone lo vio claro y reforzó el centro del campo en el descanso, pero el fútbol es tan caprichoso que fue justo en ese momento, tras la corrección táctica, cuando la Real Sociedad se llevó el partido. Podía haber ocurrido antes (lo había impedido Oblak), pero sucedió entonces y además de rebote. Una anécdota en el fondo, porque el cuadro txuri urdin llevaba tiempo siendo mejor. Dos minutos después, en el 60, los de Imanol cerraban el partido. El susto de Oblak (que tuvo que retirarse conmocionado) bloqueó la posibilidad de más cambios tácticos; aunque la idea que apuntaba, sacar a Arias por Trippier, tampoco parecía especialmente sugerente. No era el día. Se vio más tarde, cuando Vitolo, en boca de gol, tras la mejor jugadas de los rojiblancos en todo el partido, hacía internacional al bueno de Moyá.

Lo más razonable en mi opinión es esperar un poco para sacar las espadas o los piropos. Ni estamos ante el equipo de la década que vaticinaban algunos hace unas semanas, ni estamos ante el enésimo fracaso (¿enésimo fracaso?) de Simeone. Estamos ante un equipo en construcción, joven, con varios rotos para los que todavía no hay parche y con un montón de posibilidades que todavía no hemos visto.

Paciencia; y si no, yo en esto me apunto a lo que dice la hermana Michael en Derry Girls: «Si alguien se siente ansioso, preocupado o simplemente necesita hablar, por favor que no cuente conmigo».

Se hace llamar "escritor intruso", pero ya se está convirtiendo en escritor de cabecera. Alimentó un blog en torno al Atleti (“Y los sueños, sueños son”) desde 2007 a 2017 así como otros blogs clandestinos sobre música, cine, series y política. Además, es compositor, cantante, guitarrista y teclista de los 'Happy Losers'. También ha publicado discos en solitario bajo el pseudónimo de Lukah Boo. Entre otras rarezas tiene un título de Ingeniero Industrial firmado por el Rey.

1 Comment

1 Comment

  1. Che

    16/09/2019 at 09:25

    Al principio, euforia desmedida, llega el primer batacazo: Calma, no pasa nada. Si llega el segundo: Nervios, críticas del tipo; «nadie del equipo vale» (excepto los que hayan sido suplentes) y regocijo de la Caverna. Si no llega el segundo batacazo, volvemos al principio.
    Más que Derry Girls es el dia de la Marmota.

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