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Diego Costa celebra su gol contra el Arsenal.
Diego Costa celebra su gol contra el Arsenal, que vale una final. CORDON PRESS

Europa League

El Atlético de Madrid saca billete con destino a Lyon

Diego Pablo Simeone llega a su quinta final europea con Diego Costa y Godín estelares.

Decía Simeone en la previa que este tipo de partidos se ganan “desde lo colectivo y con el corazón”. Desde lo colectivo lleva seis años el Atleti sumando y sumando triunfos, pero con el corazón partidos como el de ayer son los que marcan al aficionado rojiblanco. La necesitaba, la quería y la tuvo el Metropolitano esa primera gran noche que llevaba tiempo esperando para sumar al equipo de Simeone ese jugador que el Atleti no tuvo en Londres.

Otro jugador que no tuvo el Atleti en Londres fue Diego Costa, ese delantero que enamora solo con su pelea y presión constante al rival y que volvió loca a la defensa del Arsenal con esa batalla cuerpo a cuerpo en la que son pocos los que no salen perdiendo contra el hispanobrasileño. En el 6′ pasó por encima de Monreal y Koscienly y antes del descanso hizo lo mismo con Bellerín. En el otro área, el mejor jugador rojiblanco en la ida, Oblak, le cedió el puesto de guardián del muro a Godín, excelso en un partido en el que tanto por arriba como al cruce rozó la perfección. Cuando se hacen listas con los mejores centrales del mundo suelen dejar fuera al uruguayo. Volverá a entrar por enésima vez.

La estrategia era clara. Cerrar espacios por dentro para evitar la precisión en el pase de Ozil, y dejar la pelota al Arsenal para jugar por fuera. Equipo acostumbrado el de Wenger al toque exquisito en posesiones intrascendentes, no fue una excepción en su último partido en competición europea. Ayudaban aquí Lucas y Thomas, que vivieron pegados a los centrales casi todo el encuentro. No le gusta al ghanés el término medio. Volvió a jugar de lateral y volvió a repartir criterio y calidad en campo contrario mezclado con riesgos innecesarios en en el propio. De una anticipación de Thomas en el descuento de la primera parte llegó el 1-0 de Diego Costa en el 47′. Le llegó el balón a Griezmann, que asistió al de Lagarto. Seis goles llevaba hasta este partido el delantero, más responsable del nivel actual de Griezmann de lo que parece. Juntos no tienen nada que envidiar a las mejores duplas del continente.

En la segunda parte, mismo guión. Seguía peleando Costa. Seguía despejando todo Godín. Y seguía empujando el Metropolitano, que se cambió el look en modo vintage para vestirse de Vicente Calderón. Pidió el cambio a falta de diez minutos Diego Costa, pero antes le dio tiempo a pelear otro balón, disparar a puerta y volver a pedir el cambio como si protestase un gol mal anulado. Entró Torres, que pudo marcar en el 89′ en el que era también su último partido europeo con la rojiblanca ante su público. Pero no el último como rojiblanco. Le queda uno para intentar ganar, parece mentira, su primer título con su equipo de siempre. Y lo hará en Lyon. Lo hará en la quinta final europea a la que llega el Atleti de Simeone. Llegó en 2010, 2012, 2014, 2016, y ahora, en 2018. Siempre a pares. Como en el mus. Como Griezmann y Diego Costa. Como el Atleti y su afición. Siempre juntos.

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