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Cristiano y Dybala celebran un gol con la Juventus | CORDON PRESS

Champions

Atlético, Juve y un lugar al que volver

Después de lo vivido por la Juventus en Madrid. Después de los años de blanco de Cristiano. Después de que Morata les llevara a una final. Después de las dudas del Atleti… Todos regresan al Metropolitano con el único deseo de volver.

Vuelven, pero todo será distinto. La ciudad es la misma, pero el campo es otro. La música suena igual, pero las sensaciones no remiten al dramatismo que susurra el abismo. El rival es un viejo conocido por lo que el morbo también estará presente. Porque regresa la Juventus a Madrid. Porque vuelve Cristiano a medirse con el que durante tanto tiempo fue su incómodo vecino. Porque reinician tanto bianconeros como colchoneros un viaje hacia la Orejona, esa especie de Santo Grial que se les ha negado a ambos tras alcanzar el último peldaño de la escalera. Allí anhelan volver y para eso, por si no lo habían adivinado ya, habrá que regresar al Metropolitano, allá por el mes de junio.

Hasta Turín se marchó Cristiano Ronaldo en verano en busca de un amor extraviado ya en Madrid, de tanto usarlo. Al norte de Italia encontró una familia y un equipo que ya era campeón (siete scudettos consecutivos). Una máquina competitiva que sumaba un arma de destrucción masiva con el luso. Cristiano encajó en el engranaje bianconero a la perfección por más que en sus primeros meses, partidos mejor dicho, se hiciera mofa con su falta de acierto con el gol. Eran los días que CR7 se adaptaba al Calcio y reconocía a unos compañeros que habían dado un brochazo negro a su antigua casaca blanca. Allegri supo encajarle en el once y crearle el hábitat definitivo para que su voracidad explotara.

Si el técnico italiano devolvió el reconocimiento europeo a la ciudad Piamontesa dando una vuelta de tuerca y de estilo a la herencia dejada por Conte, Ronaldo ha disparado la ilusión en el Juventus Stadium. Su luz ya es cegadora en la Serie A, donde comanda a la invicta Juventus y es el Capocannoniere dela Serie A (19 goles en 24 partidos). En el club mientras tanto se frotan las manos ante el impacto mediático y económico que ayudará a amortizar un fichaje de 100 millones, a lo que hay que sumar los 85 millones brutos en concepto de sueldo por cada una de las cuatro temporadas firmadas. Las acciones en bolsa del equipo propiedad de la familia Agnelli fluctúan al ritmo de las actuaciones de su estrella tanto dentro como fuera del campo. Capaz de subir un 32% tras anunciar su fichaje y de desplomarse un 17% cuando se reabrió el caso por presunta violación en Las Vegas. CR7 es el hombre franquicia en Turín, no solo para el club, también para la ciudad.

Dice Fabio Capello que el crack portugués “ha despertado al resto de jugadores de la Juventus”, como si la comodidad de la victoria sin brillo, del triunfo burocrático en los últimos scudettos les hubiera colmado el ímpetu competitivo. Como si la llegada de esta prima donna les hubiera contagiado con su ejemplo de atleta monacal, de futbolista voraz. A sus 34 años, el siete bianconero es una divinidad para una afición que necesita un paso más: volver a sentirse la más bella de Europa. Más aún después de haber sufrido en sus propias carnes aquella chilena celestial que ahora fantasean con repetir con el luso vestido de blanco y negro. En esa búsqueda de la belleza ideal la Vecchia Signora había recolectado un ejército no exento de calidad. Si Dybala era su estrella emergente, Pjanic ponía el rumbo y subía o bajaba las revoluciones del equipo según tocara. Arriba Mandzukic era el primero en ir a la guerra.

Para intentar encajar todas las piezas, Massimilliano Allegri ha dado varios volantazos. Cristiano llegó a la Juventus exhibiendo su potencial como rematador y el técnico italiano entendió que su equipo debía potenciar ese perfil de delantero centro cargando el área a base de centros laterales. Aunque el luso no terminaba de encontrarse totalmente a gusto siendo la referencia ofensiva más adelantada. Por eso Allegri se olvidó de su característico 4-2-3-1, para adoptar un 4-3-3 más flexible, en un once tipo que potenciara las virtudes de Ronaldo, Mandzukic y Dybala. El croata compensaría así los esfuerzos defensivos de CR7 y sería el encargado de fajarse con los centrales, también de cargar el área en primera instancia. Más tiempo han necesitado para entenderse Dybala y Ronaldo, ya que el argentino ha tenido que cambiar su rol, menos capital ahora, más lejos del área. Paulo se ha convertido en el escalón intermedio entre Pjanic, es decir la base de la jugada, y Cristiano, la finalización. En ese juego entre líneas, con menos espacio y con tiempo limitado para pensar, el argentino ha ido afianzándose y entendiendo mejor su nuevo hábitat. De la maximización que haga la Juventus de la asociación Dybala-Cristiano estarán buena parte de sus opciones de volver a reinar en Europa.

Quizá por este acoplamiento de figuras, la Vecchia Signora no ha sido capaz de exhibir todo su potencial en Europa esta temporada. De hecho ahí sí conoce la derrota y no se ha mostrado tan insultantemente superior como en el campeonato doméstico. Es cierto que la derrota en Old Trafford queda muy lejos (7 de noviembre) y en la visita a Suiza en diciembre (perdió 2-1 frente al Young Boys) ya tenía asegurado el primer puesto. Más cercano es el precedente de su reciente derrota en la Copa de Italia (3-0 ante el Atlanta) hace menos de un mes y ese sí parece un precedente más válido para los atléticos, por más que Chiellini solo jugara media hora por lesión y Bonucci se estuviera recuperando de la suya. La Mole Antonelliana turinesa, representado en los dos experimentados defensas llegan a tiempo al Metropolitano. Allegri podrá contar con todas sus piezas perfectamente ensambladas, a excepción de Khedira.

Y es que la batalla táctica entre dos maestros de la estrategia como Allegri y Simeone puede pasar esta noche más por el centro del campo que nunca. El técnico argentino medita a esta hora colocar a cuatro centrocampistas (Rodrigo, Thomas, Saúl y el recuperado Koke) para hacer frente a la sala de máquinas bianconera, habitualmente formada por tres hombres a los que se suman los apoyos de los laterales o las recepciones bajas de Dybala. Junto al indispensable Miralem Pjanic, los colchoneros deberán atar en corto a Matuidi o Emre Can. Su denominador común es la capacidad para ir y venir, para recorrer largas distancias con las que ofrecer desmarques y que su equipo gane altura. Esos esfuerzos también los hacen hacia atrás, para regresar y cerrar el carril central o hacer ayudas en banda. Si Allegri optara por Bentancur, la Juve intentaría amasar más el balón con el uruguayo cerca del bosnio Pjanic.

Si antes del sorteo y pese a las dudas mostradas en Europa la Vecchia Signora ya tenía porte de favorito claro al título, dos meses después esas sensaciones no han disminuido, incluso han aumentado. En este tiempo el Atleti se ha ido recubriendo con piel de cordero, pero nadie debería olvidar que el equipo del Cholo saca las garras en los torneos de eliminatorias. Incluso el disfraz de víctima le ha sentado mejor que el de favorito cuando el duelo era fraticida. Lo que está claro es que el encuentro es una final prematura, que descarrilará a uno de los pesos pesados de las últimas ediciones de la Champions, y seguirá alimentando la leyenda maldita con la Orejona de bianconeros o rojiblancos. Uno de los dos no podrá volver al epicentro de sus obsesiones.

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