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Atlético

Correctivo en Alemania

Abultada goleada del Dortmund al Atlético (4-0). Duro golpe para los colchoneros, que no tuvieron ni gol ni suerte. Griezmann y Lemar, desaparecidos.

En el fútbol muchas veces el marcador no es un espejo de la realidad y eso fue lo que le pasó al Atleti en su partido en Dortmund. Cuatro goles en contra y ninguno a favor es un correctivo para un equipo que fue de mucho a casi nada en la primera parte, pero que en la segunda mitad revivió, aunque no tuvo ni suerte ni gol. Si los palos de Saúl y Correa hubieran ido dentro… Si Lucas hubiera desviado bien el balón en el primer gol de los alemanes… Pero como pensar en los what if hace más daño que la propia realidad (véase La La Land) lo mejor es relatar los hechos tal y como sucedieron. Suyas son las conclusiones.

Porque el hecho es que la primera parte fue un continuo ir de más a menos del Atlético. Los rojiblancos (aunque hoy, fuera en Europa, volvía a tocar la indescriptible camiseta azul) salieron a por el partido, controlando el tempo y teniendo el balón. En los primeros 15 minutos pasaba lo que quería Simeone: contención en el medio y frenar la velocidad y la verticalidad del Dortmund. Pero tras ese primer cuarto de hora el Atleti se deshizo como un azucarillo en el café. Empezó a vacilar en el minuto 21, cuando Witsel avisó con un tiro lejano tras una serie de combinaciones de su equipo en el borde del área que ningún colchonero fue capaz de despejar. El Atleti respondió con un brillante pase largo de Lemar a Diego Costa que el delantero no pudo dar de primeras y que se quedó en nada. De ahí al final de la primera parte el Atleti desconectó por completo del partido.

Porque como el hecho es que el Atleti menguaba en la misma proporción que el Dortmund se agigantaba, al final pasó lo que tenía que pasar: el gol de los alemanes. Fue en el 38 y el autor, Witsel… con la ayuda de Lucas. El belga, en la frontal del área, mandó un fuerte disparo a puerta y Lucas intentó despejarlo, pero en vez de eso tocó el balón levemente, lo justo de mala fortuna para desviarlo y confundir a Oblak, que no estaba preparado para esa trayectoria. El esloveno hace milagros, pero esto ya hubiera sido aquello de convertir el agua en vino.

El hecho es que el gol ni frenó al Dormund ni envalentonó al Atleti, que tuvo minutos de no saber ni por dónde venía la pelota. De hecho en el 42 el equipo de Renania pudo aumentar la ventaja: Lucas dejó sin marca a Zagadou, que remató sólo molestado levemente por Saúl… Lo necesario para que no rematara con claridad. Peligro pasado y un Atleti rogando por un descanso que, al fin, llegó.

Porque el descanso fue balsámico para el Atlético. No sabemos si hubo cholina en el vestuario. Lo que sí es seguro es que la entrada de Rodrigo en el campo, que formó doble pivote con Koke, y el mayor empuje ofensivo de los rojiblancos cambiaron la cara al equipo y al partido. Saúl adelantó su posición y suyas fueron las ocasiones: una de ellas (minuto 52) golpeó tan fuerte en la cruceta que el bullicioso Signal Iduna Park tembló y enmudeció. Fueron minutos de noqueo de los alemanes, que sólo despertaron en el 66′, cuando Filipe salvó a los suyos cortando un balón que iba directo a Reus.

Porque el Atlético controlaba, pero sin gol. Griezmann estaba desaparecido en el campo, a Costa no le llegaban balones y Lemar sólo había tenido el destello del pase largo en la primera mitad. Simeone buscaba mordiente con la entrada de Correa, aunque para ello quitó a Saúl, el mejor y más peligroso jugador del Atleti en la segunda mitad. Tampoco tuvieron suerte los rojiblancos, porque cuando intentaban edificar el empate les llegó otro gol en contra. En el 73′ Juanfran no tapó el pase atrás de Achraf y el balón llegó a Guerreiro, que remató a placer.

Porque aún quedaban otros dos goles que traerse a Madrid: el tercero de Sancho aprovechando una contra y el cuarto de Guerreiro, de nuevo, tras error de Filipe. El golpe era tremendo y el equipo estaba desarmado.

Porque el hecho es que el Atleti pensaba traerse el camino a octavos encarrilado y ahora la clasificación sigue estando al alcance (Mónaco y Brujas empataron), pero el primer puesto se complica. El hecho es que en vez de eso se trajo cuatro goles en la mochila (derrota más abultada de la era Simeone) y la preocupación por una falta de acierto que empieza a ser endémica. Toca despertar, toca recuperar. La Real espera… Y no dentro de mucho.

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