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El saudí Alí Al-Namer posa con Julio Álvarez para A la Contra.

Fútbol

Aventuras y desventuras de un saudí en el fútbol español

Nueve jugadores saudíes llegaron al fútbol español el pasado 21 de enero. Un mes después ninguno ha debutado y la aclimatación no es sencilla

El pasado 21 de enero saltaba la noticia. Gracias a un acuerdo con LaLiga desembarcaban jugadores saudíes en el Villarreal, Leganés, Levante, Rayo Vallecano, Valladolid, Numancia y Sporting de Gijón. Todos en calidad de cedidos hasta final de temporada.

Ha pasado un mes, y tan solo Alí Al-Namer, jugador del Numancia, ha debutado en su equipo. Eso sí, lo hizo en un partido amistoso a puerta cerrada contra el Burgos. Días antes de ese debut Julio Álvarez, capitán del equipo soriano, contaba esto a A la Contra sobre su nuevo compañero de vestuario: «Alí es un chico estupendo. Muy abierto y muy alegre. Todas las mañanas cuando llegamos a entrenar nos espera con una sonrisa para darnos los buenos días. Ya lo hace en un perfecto castellano«.

Para Álvarez «el idioma es la mayor de las barreras. Él apenas habla inglés. Así que castellano imagínate… ni rastro. Es un problema, ya que vaya donde vaya tiene que ir con su traductor. Cuando llegó, el club nos informó de que se trataba de un acuerdo deportivo con LaLiga. Así que el vestuario lo acogió como uno más. Fue muy fácil porque somos un grupo muy normal y Alí maneja perfectamente los códigos del fútbol».

Para la plantilla de Numancia no ha supuesto un choque cultural porque «nosotros tenemos ya aquí a Munir, nuestro portero. Y en muchos aspectos tienen hábitos y costumbres parecidas. Ellos no se pueden duchar desnudos y no pueden incluso llevarse las típicas chanclas a la ducha.  Alí es uno más. Está con nosotros en el vestuario y respeta nuestras costumbres al igual que el grupo respeta las suyas». Como curiosidad Álvarez revela que el saudí es un jugador «buenísimo de ping-pong. Todas las mañanas jugamos un rato».

«Futbolísticamente es un jugador muy interesante. Técnicamente es bueno y un portento físico. Pensé que le costaría muchísimo más aguantar el ritmo, pero todo lo contrario. Quizá lo que más le cuesta es a nivel táctico«, afirma el capitán que acaba confesando que «ha sido el invierno más duro que he pasado desde que estoy en Soria. Así que imagínate Alí».

Al Mousa, jugador del Valladolid.

A pocos kilómetros de Soria, en Valladolid, aterrizó Nooh Al-Mousa, en palabras de Javier Moyano, capitán del Valladolid, «un tipo estupendo. Siempre está feliz y sonriendo. Se le ve muy contento«. Nooh está muy adaptado a la ciudad «a pesar del frío», según Javier. El grupo le está ayudando mucho, aunque el mayor problema, como en el caso de Alí, es el idioma. «Dentro del campo hablamos en inglés para hablar de las posiciones y de las cosas tácticas, aunque a veces se despista un poco. Ahí quizá es donde más se le nota, aunque también en el aspecto físico», afirma Moyano.

Por lo demás no ha tenido ningún problema de adaptación más allá de alguna comida, pero no es el primer jugador con el que se encuentra que tiene ese problema. El capitán reconoce que «es un jugador de buen pie y aunque al principio le costó un poco coger el ritmo hoy está totalmente adaptado».

Salem, jugador del Villarreal.

Es el día a día de unos jugadores que llegaron a España para alistarse en unos equipos en los que no han tenido oportunidades a día de hoy. Algunos ni siquiera se ejercitan con el primer equipo del club al que han llegado, como Abdullah Al-Hamdan, que disfruta de las playas de San Lorenzo y no del frío de Soria. En Primera solo hay tres futbolistas. Salem, en el Villarreal, Fadah en el Levante y Al-Sheri, en el Leganés. Los tres trabajan con los primeros equipos, pero ninguno ha tenido todavía oportunidad de estrenarse oficialmente en una Liga aún demasiado competitiva para las prestaciones del fútbol saudí.

Nadie conoce las condiciones de los contratos. Nadie sabe tampoco quién les paga el sueldo, pero algunos como Alí o Nooh se están adaptando y los compañeros los consideran uno más del grupo. Salvando las barreras idiomáticas y culturales.

Gallego y lucense, que no es poca cosa. Organiza una cena o un banquete de boda con los ojos cerrados. Es un 5 contundente en La Chopera. Su agenda se agradece, casi tanto como esa sonrisa eterna que le puebla la cara a cualquier hora. Es dueño de la mejor colección de calcetines del universo. Prometido con Irene García, a pesar de no haber visto La La Land.

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