¡Síguenos!

Real Madrid

Madrid. Resultado. Venganzas. In that order

Los silbidos a Bale no fueron muy inteligentes. No tiene mucho sentido cebarse con el jugador con más gol de todos sin que medie ninguna causa estrictamente futbolística.

Cuando Zidane dio la orden desde la banda para que Gareth Bale saltase al terreno de juego se produjo la primera de las pitadas que atronaron la gélida noche madrileña. En ese instante, la Real Sociedad colgó un balón al área y Willian José estuvo a punto de marcar el empate en un error clamoroso de la defensa blanca. Un gran sector del público, impertérrito, continuó focalizando su ira en la figura del delantero galés, que aún ni siquiera había entrado al terreno de juego.

Algunos llevamos mucho tiempo siendo muy críticos con Bale, hasta el punto de pedir su salida del club este verano. Fundamentalmente por dos motivos: por su bajo rendimiento deportivo en largos tramos de su etapa madridista, y, sobre todo y por encima de ello, por su actitud abúlica en el césped, que renunciaba a ejercer el liderazgo para el que se lo fichó y que invitaba a pensar que el galés jugaba su partido particular al margen de sus compañeros. Aquella imagen suya trotando en la última goleada sufrida en el Camp Nou, señalando con un punto de displicencia la subida de Jordi Alba en el primer gol culé, sin hacer siquiera amago de ayudar a un desbordado Nacho, sirve como metáfora no tanto de su aporte –ha dejado un puñado de goles importantes y varias jugadas de época— como de una mentalidad nociva para el colectivo. Y sin embargo…

Y sin embargo, la conducta del Bernabéu no tuvo motivaciones deportivas anoche, como demuestra que importasen más las represalias hacia el británico que el devenir del encuentro con el posible empate donostiarra. El castigo devenía del famoso affaire de la pancarta, sobredimensionado en las horas informativas tan difíciles de rellenar en los tediosos parones de selecciones. A mi juicio, resulta un punto curioso que quien se ha librado de más de un reproche justificado por su sospechoso rendimiento ahora “reciba su merecido” por una supuesta broma de mal gusto, cuya dedicatoria, por cierto, no está clara del todo.

Uno de los aspectos por los que el Madrid, a diferencia de lo que se suele vender, es el club con mayor potencial literario –poético, incluso— del mundo, es su tendencia a instalarse en el melodrama. El análisis de la deriva de cada temporada suele pivotar más en torno a héroes, villanos, énfasis, reacciones, y todo un crisol de relatos que se superponen al frío examen objetivo de la estructura del equipo y sus mecanismos. Como en las series de Netflix y HBO —acaso constituya otro signo de los tiempos—, la importancia de los personajes supera a la del propio argumento. Bale supone el enésimo secundario que siente el escrutinio repentino del foco, que solo admite, en aras del espectáculo, la subida redentora a los altares o la construcción de la pira definitiva.

Desde el punto de vista práctico, los silbidos de ayer no fueron muy inteligentes. Si en verano algunos pregonábamos que la famosa revolución de la plantilla madridista podía paliarse e incluso evitarse con dos buenas incorporaciones, una en el mediocampo (¿Valverde?) y otra en la delantera, no tiene mucho sentido cebarse con el jugador con más gol de todos sin que medie ninguna causa estrictamente futbolística.

De momento, los abucheos de ayer han tenido un efecto taumatúrgico: un porcentaje de detractores nos hemos vuelto a subir a su carro. Y aún diré más, cualquiera que conozca un poco los giros de la historia merengue estará convencido desde anoche de que el destino va a preparar un papel importante para Gareth Bale en algún momento del año. Confío en que, llegado el caso, lo celebremos. Todos.

Comenta

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Anuncio
Anuncio

Más en Real Madrid

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies