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Bale

Café Society

La decisión de Bale

Gareth nunca entendió ni el idioma, ni adonde había ido a parar.

Bale nunca fue uno de los nuestros. Aunque nos duela, su compromiso iba por libre, como su moño, a veces despeinado, a veces erecto. Gareth nunca entendió ni el idioma, ni adonde había ido a parar. El Real Madrid es una máquina que devora a todos aquellos cuya capacidad para asumir la realidad del club brilla por su ausencia. Ya lo sufrieron otros en sus propias carnes, tanto jóvenes promesas como estrellas consagradas. Su defensa utiliza un sprint y una chilena para pedir una tregua, o al menos, para retrasar la condena. Mientras, sus verdugos no se olvidan de varios años donde su capacidad para empatizar con la afición no ha existido. Sus maniobras han sido torpes, desconozco si por falta de interés o de buenos consejeros, y su rendimiento, más allá de actuaciones puntuales, insuficiente para un jugador de su categoría.

Muchos creyeron, y me incluyo, que de una costilla de Cristiano saldría un Bale construido casi a su imagen y semejanza, menos apolíneo, pero dispuesto a asumir el liderazgo y la mitad de los goles que el portugués se llevó consigo a Turín. Sin embargo, pocos entendieron que Bale es humano. Y galés. Pero Gareth no saltaría desde ningún balcón, habría que empujarle. Su pasión es medida, sus modales confusos y su intención ha sido más la de pasar desapercibido que la de ganarse un hueco en la memoria colectiva madridista. Entre el Bale de verdad y el de cera, por una vez, apenas notamos diferencias. Austero en emotividad, de gesto impertérrito y mirada perdida, Bale no ha sido lo suficientemente inteligente como para compensar su actitud huraña con sus dones —que los tiene y muchos— dentro del terreno de juego. Y ese contagio entre su cabeza y sus piernas bien vale un billete de ida.

Bale está dispuesto a seguir en el Real Madrid cuando empiece la pretemporada. El jugador galés no se ha despedido de sus compañeros y se aferra a sus tres años de contrato con el club blanco como a un clavo ardiendo, no entiendo si por orgullo o porque cree que merece una séptima oportunidad. Yo personalmente apuesto a que Bale disfrutará más el invierno fuera, que la primavera en Madrid. Aunque todos sepamos que, lejos del Real Madrid, la lluvia te suele calar hasta los huesos.

Periodista. Si suena Ella Fitzgerald, mejor. LaLaLandera. Tiene carácter, talento y, para colmo, nació cuando la mayor parte de nosotros ya teníamos media carrera hecha (o deshecha). Posee una gran habilidad para salir al corte en el fútbol y en la redacción, aunque es más de ponerla en la escuadra. Emperatriz de la batcueva.

1 Comment

1 Comment

  1. stockton

    23/05/2019 at 20:17

    Ni por orgullo ni por merecimiento, Irene, la razón es por la pasta. Recuerda que el año pasado fué el primero en pedir salir cuando se vió reforzado

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