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Real Madrid

Bale se exhibe en el Mundialito

Tres goles de Gareth Bale clasificaron al Real Madrid para la final del Mundial de Clubes que se disputará el próximo sábado (17:30) en Abu Dhabi y en la que se enfrentará al Al Ain, el equipo local, en busca de su séptimo título, el tercero de manera consecutiva. El hat-trick de Bale le coloca a un solo gol de los máximos artilleros del torneo en su diferentes denominaciones, Pelé y Cristiano Ronaldo, ambos con siete goles.

Cada vez resulta más evidente que Bale es un futbolista gourmet. Sus destellos suelen coincidir con partidos de proyección internacional, finales y alrededores. Su gol en la final de la Copa del Rey de 2014 ha quedado en la memoria, especialmente en la de Bartra. Fue su estreno en una final. Repitió en Lisboa, ya en la Champions, y el pasado mayo consiguió un doblete en Kiev, incluida la madre de todas las chilenas.

No vamos a comparar el rango del Mundialito con los torneos citados ni al Kashima Antlers con el Barça, el Atlético o el Liverpool. Así que debemos concluir que a Bale lo que le gustan son las conexiones vía satélite, saludar a las colonias que son o fueron. Desde el punto de vista deportivo, su exhibición es un atisbo de renacimiento en una temporada demasiado intermitente (cuatro goles en Liga y tres en Champions).

Sobre los japoneses poco se puede añadir que no se haya dicho en los últimos años. Un día lejano se propusieron jugar al fútbol y han llegado a ser competitivos, al menos en su entorno. Ahora se tienen que proponer ganar. Para ello necesitarán un punto de malicia del que carecen todavía, quizá porque su reverencial respeto al prójimo (excluyan a los yakuza y los afanes belicistas del siglo pasado) les impide desarrollar los recursos futbolísticos que se relacionan con el engaño y la picardía.

El primer gol de Bale se construyó a partir de una pared con Marcelo, que es donante universal. El resto lo hizo esa zurda que habría que manejar con permiso de armas. En su segundo tanto descubrió la conmovedora inocencia competitiva de Asia entera (excluyan ping-pong, bádminton, artes marciales y karaoke). Entre los surcoreanos Seung-hyun y Sun-tae provocaron un cataclismo que terminó en gol a partir de un balón retrasado sin mirar. En el tercero, Bale volvió a tener como cómplice a Marcelo y a su zurda de largo alcance.

Los japoneses salvaron honor con un gol y el partido se esfumó con una desmesurada sensación de alegría, quizá por el resultado pero probablemente por la Navidad. 

Periodista, ciclista en sueños, cronista de variedades y cinéfilo (sector La La Land). Capitán del equipo para que le dejen jugar. Después de tantos años, sigue pensando que lo contrario del buenismo es el malismo. Fue subdirector del diario AS y colabora con El Transistor de Onda Cero. Ahora se lanza a esta aventura de 'A la Contra' porque cree que hay que hacer cosas. Y esta tiene buena pinta y le apetece mucho.

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