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Barcelona

No me chilles que no te veo

Barcelona y Real Madrid andan tan ensimismados el uno con el otro que se olvidan de mirarse a sí mismos y la autocrítica brilla por su ausencia.

Pistas: El Valencia marcó el gol de córner en el primer minuto del partido en Mestalla. El Alavés ganó de córner en el último minuto del partido en Mendizorroza. El Real Madrid lleva cuatro partidos consecutivos sin marcar contando el de Champions en Moscú, el Barça cuatro seguidos sin ganar en la Liga, con tres empates y una derrota en Leganés. Después del sopapo blanco en Vitoria, los azulgrana se van medio satisfechos por un empate ante el Valencia, segundos en la Liga detrás del Sevilla y con un punto más que el conjunto de Lopetegui.

¿Título de la película? No me chilles que no te veo.

El Barcelona se ha instalado cómodamente en la mediocridad en el campeonato doméstico después del subidón de Wembley en el que Messi hizo un partidazo ante un Tottenham diezmado por las lesiones. Había tantas ganas de subirse al carro que los culés lo hicieron en tromba, pero en la realidad de la Liga los de Valverde fallaron de nuevo y han desperdiciado una ocasión de oro para hacer sangre justo antes del parón de selecciones. A la vuelta les espera el líder, el Sevilla, el Inter y el Real Madrid, que ha entrado en barrena.

Andan tan ensimismados el uno con el otro que se olvidan de mirarse a sí mismos y la autocrítica brilla por su ausencia. No hay más que fijarse en el discurso de dos capitanes. Sergio Ramos dijo el sábado: “Vamos por el buen camino pese a los malos resultados”. Gerard Piqué salió ayer en la zona mixta de Mestalla para soltar: “Me siento muy bien físicamente, el día del Leganés cometí un error muy grave, pero hay mucha gente que me tiene ganas y me está esperando. Gente que me la tiene guardada. Que aprovechen y salgan de la cueva, que les toque un poco el sol. Cada vez que hay un gol es culpa mía”.

La decepción por la falta de grandeza, de ambición, de discurso, de fútbol, de juego, de los dos grandes de la Liga por mi parte es inmensa. El Madrid no le mete un gol ni al arcoíris y el Barça sobrevive gracias a Messi mientras ya ha encajado nueve goles en ocho partidos de Liga, los mismos que en las 20 primeras jornadas de la campaña pasada.

Ni Lopetegui ni Valverde han ofrecido tampoco argumentos convincentes al chuchurrido estado de sus equipos en este comienzo de temporada. Que si las dinámicas, la mala suerte del gol en el primer o el último minuto, las lesiones… Ni los cambios les funcionan. No hay reacción desde el banquillo. El conformismo de puertas afuera es bestial y se olvidan que si alguno de los dos hubiera estado mínimamente fino ya le habría dado una estocada importante al otro en octubre. Pero nada, ahí están, jugando a las películas y escondiéndose en las excusas. Un ciego guiando a un tuerto.

A estas alturas el asunto no es esperar al 28 de octubre, a las 16:15 de la tarde cuando ambos se vean las caras en el Camp Nou para descubrir quién es el mejor, sino el menos malo.

Periodista. Feminista. No me toques las palmas que me conozco. Optimista por obligación, sigo pensando que me tocará el Euromillón. 25 años de profesión. Empecé en Marca cubriendo el Madrid con Mendoza y me vine a Barcelona con el Barça de Laporta. He vivido más Copas de Europa que Gento. Y qué bien me lo paso aunque no haya visto nadar a Phelps o correr a Bolt en vivo y en directo. Canto fatal, pero no me rindo. Porque el que canta, su mal espanta.

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