¡Síguenos!

Opinión

Barça-Chelsea: un partido al revés

Por la calidad del equipo y por Messi se antojan algo escasas las tres Champions que ha ganado el Barça desde 2009, primera temporada de Guardiola.

Una aparente ausencia de lógica presidió el primer cara o cruz del FC Barcelona esta temporada. Era un partido venenoso, que podía echar por tierra meses de trabajo humilde y sensato, sin alzar demasiado la voz, pero firme y autoritario por eficaz. El Barça ha sido constante desde el verano, pero la temporada ha llegado a instancias mayores, eliminatorias a vida o muerte contra rivales de enjundia que no preguntan, huelen la sangre y muerden si pueden.

El club tiene cierta asignatura pendiente con ello, va camino de ganar su octava liga de las últimas once, pero ha sido apeado de la Champions en eliminatorias más veces de las que sugeriría su potencial. Por volcanes (Eyjafjallajokull, Islandia) que impiden viajar en avión (contra el Inter, 2010), confrontaciones que parecen tragedias griegas (Chelsea, 2012), primos demasiado incómodos (Atleti, 2014 y 2016) o rivales sañudos (Bayern, 2013 y Juventus, 2017), se antojan algo escasas las tres Champions desde 2009, primera temporada de Guardiola. Quizá el juicio sea injusto, el club estuvo casi cien años sin ganar ninguna, pero la calidad del equipo, haber ganado tantas ligas precisamente y tener a Messi, mejor jugador de la historia, pronosticaban un destino que no se está cumpliendo enteramente: no está siendo dominador en Europa.

No sabemos si Messi salió con esa idea o con la intención de desquitarse de varias noches durmiendo poco por el nacimiento de su tercer retoño, pero el astro mostró un colmillo bastante retorcido desde el minuto dos: gol. Dicen que su mayor decepción en el fútbol, final perdida del Mundial 2014 aparte, fue la eliminación en Champions 2012 precisamente contra el Chelsea, en la que falló un penalti y en la que el Barça tuvo tantas oportunidades claras de ganar que resultó demasiado cruel que no lo hiciera. Lloró en el vestuario tras el partido.

El miércoles decidió que no iba a llorar nadie salvo Ciro, que lo haría por cuestiones de edad, se entiende. Pocas veces se le ha visto tan determinado.

Ilógica fue también la alineación de Iniesta, que sorprendentemente llegó a tiempo y jugó sin incidencias, marcando la pauta con sutileza e iniciando una despedida postpartido que va a ser demasiado dolorosa de observar.

Tampoco era predecible la alineación de Dembelé en el partido más difícil del año, en una decisión valiente y optimista de Valverde, pero formó, jugó, colaboró en defensa, hizo un golazo que hizo desaparecer la cara de susto que tiene desde agosto y seguramente se marchó a casa sin enterarse de cómo acabó la cosa.

El Barça, que ha hecho del 1-4-4-2 algo flexible su garantía de orden y su sostén, puede empezar a considerar el 1-4-3-3 clásico si el francés sigue progresando adecuadamente.

Inopinado fue el desempeño del Chelsea, que hizo un partidazo poco previsible: fue espoleado por el tempranero gol de Messi y se lanzó a por el partido. Presión a todo campo, grandísimo nivel físico y táctico, buenas posesiones, agresividad y talento desbordante en Hazard y, sobre todo, Willian. Ha tenido mala suerte en la eliminatoria, los palos tampoco ayudaron. Si les llega a acompañar un buen delantero, podrían haber hecho mucho daño. Ya nos explicarán Conte y Morata sus desavenencias tan latinas.

También ilógico ha sido el devenir de los acontecimientos respecto a André Gomes esta semana. La humildad y grandeza del reconocimiento de su infierno personal le ha hecho ganar un cariño por parte de la afición que conviene que afiance con tres o cuatro pases buenos seguidos, no vaya a ser que se evapore, la fidelidad es escasa en estos tiempos. Si marca un gol, puede ser San Valentín de nuevo, el chico es guapo. Pero la ovación al ingresar en el campo fue hermosa y conmovedora, no lo vamos a negar. La humanidad de vez en cuando aparece entre los violentos latigazos de la alta competición.

El Barça, a remolque en el juego y a la contra, castigó al Chelsea como tantas veces ha sido castigado por este de esa forma en los últimos años. Con un marcador mucho mas desahogado que el partido jugado, se planta en cuartos con la sensación de que quizá esto pueda ser como dijo hace poco Guardiola: el favorito es el equipo que tiene a Messi.

Escritor madrileño autor de los libros 'Cosas que he roto' y 'Cómo pudo nadie dejarte escapar' se incorpora a la familia de 'A la Contra' en calidad de barcelonista académico, como su hermano Marwan.

Comenta

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Más en Opinión

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies