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Belén Rueda, en la presentación de 'No dormirás' | Moviementarios

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“Que la gente se ría en una película de terror es lo peor que te puede pasar”

Belén Rueda estrena No dormirás, una nueva película de terror, e insta a valorar el género en territorio nacional: “España es la leche en películas de terror; creo que ahí se pondría una medallita”.

Profesionalidad: característica de la persona que desempeña un trabajo con pericia, aplicación, seriedad, honradez y eficacia. Sinónimo: Belén Rueda. Lleva desde primera hora de la mañana promocionando su nueva película, y lo que le queda… Son las dos de la tarde y se sienta con A LA CONTRA para hablar de su nueva película: No dormirás. Viene cojeando, se ha chamuscado el pie izquierdo con agua hirviendo de una infusión. El resultado del accidente es cuanto menos llamativo y, al mismo tiempo, doloroso; pero no le impide hacer su trabajo. Belén Rueda tiene un discurso y sabe cómo empatizar con quien tiene delante.

Participa, de nuevo, en una película de terror. Y ya van unas cuantas: El orfanato, Los ojos de Julia o El pacto, que estrenará próximamente. “Soy aficionada al género, pero todavía hay algunas que no me atrevo a ver. Por ejemplo, El exorcista no la he visto. Qué fuerte eh, ¿verdad? Me da mucho miedo, a lo mejor por eso las hago bien, es que me da pavor. Cuando estaba haciendo El orfanato vi El resplandor, pero cuando llegaba a la parte de la bañera no podía más”.

El cine de género producido en España funciona. La última en hacerlo fue Verónica, de Paco Plaza, responsable de la saga REC. Incluso el actor más taquillero del momento, Dwayne The Rock Johnson, ha sucumbido a una película de terror española de bajo presupuesto, disponible en la plataforma digital Netflix. “Te va a sonar un poquito prepotente, pero España es la leche en películas de terror. Sales y es impresionante el respeto que tiene todo el mundo por los creadores españoles. Te lo prometo. Han puesto el cine de terror arriba. Creo que España ahí se pondría una medallita. Lo hablaba con Jota (Bayona), han aprendido la técnica de los americanos, pero tienen la esencia del cine europeo, que es contar pequeñas historias y hacerlas grandes”.

No dormirás, dirigida por Gustavo Hernández, es una película de personajes oscuros. El final, en palabras de Belén, es “poesía pura”. Habla de la entrega, de perder la cabeza, de la vida y la muerte. “Lo más difícil en terror es no hacer esperpentos. Los guiones bien escritos tienen dos realidades: la de lo tangible y la de la mente. Tienen que tener una explicación real. Es la clave para que el espectador se sienta identificado. He estado en una sala de cine viendo una película de terror y la gente se ha reído. Yo me quería morir. En un estreno de una película. Es lo peor que te puede pasar”.

Esta vez encarna a una directora teatral despiadada e impasible que explora los efectos de la vigilia sobre un grupo de actores que ensaya para una nueva obra. Hay personajes que, como el de Alma, ya vienen dados. “Se rodó en un orfanato en una época de dictadura abandonado, con lo cual, comparado con el terror que se vivió allí, la película es un juego de niños. Había tanta humedad que chorreaba el agua por las paredes, como si el sitio llorase. Llovió muchísimo. Hay una psicosis en todo, algo extraño. La mente empieza a imaginar cosas que no son”.

La máxima de Alma es que sin dolor no hay creación y el dolor nos acerca a lo sublime. “Por eso a mí me cuesta tanto meterme”. Alma utiliza a los demás para llegar a determinados lugares. “Confunde todo y tiene una maldad que no es necesaria”. Es férrea y está obsesionada con la excelencia y el máximo realismo de los actores. “Dicen que cuanto más exigente es el maestro, mejor te salen las emociones. Yo no lo creo. Al final, acabas loco perdido y no consiste en eso. El director más duro es aquel con el que no te has entendido. Es horrible porque sufre el uno y el otro. Suele sufrir más el actor. El director siempre tiene a alguien que le está dorando la píldora”.

“A mí me ha pasado que me han cambiado la secuencia de rodaje en el mismo momento. Te cabreas. Pero estás gastando energía y cuando vas a actuar no estás al cien por cien. Si el personaje va de odio, te va bien, pero si no, estás jodido. No te deja crear, te bloquea”.

Pero Alma no tiene nada que ver con Belén Rueda. Tampoco en la obsesión por alcanzar, cueste lo que cueste, el éxito. “He tenido a mi familia por delante del éxito en esta profesión. Es que además, ¿qué es el éxito? El éxito es ser feliz con lo que tienes, no el tener mucha taquilla. Es una gozada que te lleguen proyectos y poder elegir, que no todos lo pueden decir, pero ¿qué es el éxito? Estos dos últimos años he trabajado como una bestia y ha habido momentos en los que físicamente no podía más. Me daba un jamacuco. Y ¿para qué? El éxito es poder compaginar una cosa y la otra”.

Sus compañeros de rodaje Eva de Dominici, Natalia de Molina y María Zabay solo tienen palabras de admiración para su colega de profesión, ganadora de un Premio Goya por Mar adentro. “Lo pienso en cualquier faceta de la vida: si te subes a un tren, te subes con todos porque si no, eres un lastre. Si todos vamos a favor de obra, todo va mejor. Es importante que se cree una conexión entre nosotros y tienes que hacerla en poco tiempo. En la vida real, harían falta años o meses para tener esa complicidad”.

De Dominici, que encarna a la protagonista, y Belén no se conocían de antes, solo de la lectura de guion y el director les pidió que improvisasen una de las escenas. “Gustavo me dijo que le apretase, que no tuviese miedo. Lógicamente, estaba nerviosa. Lo normal. Fui superdura con ella, hasta que la hice llorar. Tuve que decirle que era el personaje, que no era yo”.

“Todos tenemos dentro amor, odio, alegría, tristeza, depresión, positivismo… Pero según tu personalidad, desarrollas más unos u otros. Los actores tenemos el deber de mantener todas esas teclas vivas. Algunos quieren llegar hasta el extremo. Si interpretan a un asesino, ¿se tienen que cargar a alguien?”.

¿Serías capaz de matar a alguien por salvar la vida de quien quieres? “Bueno, sí, ponte una pistola en la mano y quítale la vida a alguien. Una cosa es lo que veamos en las pelis… pin pan pun. Si veo una pistola real, me cago. Quitarle la vida a alguien no está bien, me da igual si lo merece o no”. ¿Pero dónde está el límite entre la realidad y la ficción? “Sobre eso, nunca olvidaré una cosa que me dijo Guillermo del Toro: ¿Qué es verdad, lo que tú puedes tocar o lo que esa mujer está viviendo como real?”. Lo que quiere decir que el mundo real tal y como lo conocemos no existe. Está científicamente comprobado que nos lo inventamos cada día porque tiene que ver con nuestras percepciones. La realidad es bastante tenue y se mezcla con esa parte de nuestra cabeza que no controlamos. Aunque, al mismo tiempo, la realidad es la ficción más comúnmente aceptada. Aspecto que aborda No dormirás.

Periodista vigués. No trabaja en el Daily Planet, ha estado en el decano de la prensa nacional y ahora va A la Contra, buscando siempre la mejor opción. Colabora con Radio Marca. Su debilidad no es la kryptonita, sino la Cultura y el Deporte, pero en el buen sentido. No vive en Smallville. Su nombre no es Clark Kent, tampoco es Superman, solo es periodista.

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