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Mundial Rusia 2018

Bélgica gana una consolación que no existe

Bélgica venció a Inglaterra 2-0 y se llevó el Bronce en un partido que sobre todo valió para que los Diablos Rojos sigan presentando sus credenciales al mundo.

Les confieso desde el inicio la dificultad de esta crónica. No creo en la necesidad de este partido. No creo que haya que obligar a unos jugadores que han sido derrotados, que han tocado el sueño con las yemas de los dedos, que han estado tan cerca… a jugar tres o cuatro días después de tan tremendo revés. Final de consolación, la llaman. ¿Qué tipo de consolación es ser tercero de un Mundial? Decía Luis Aragonés: «Del subcampeón nadie se acuerda, ni existe». Imagínense del tercero. La nada. Pongan a prueba a sus amigos, apuesten con ellos y les aseguro una noche en la que no tendrán que sacar el monedero.

Pero aún así la FIFA mantiene este partido entre los perdedores de las semifinales para dirimir un Bronce que, quizá, ya no les interese ni a los que soñaban con el Oro. Y eso que en un principio ni Bélgica ni Inglaterra parecían estar destinadas a este último baile. Bélgica llegaba con el cartel de la eterna aspirante que nunca daba el paso definitivo para codearse con las mejores; Inglaterra ilusionaba, pero siempre se empequeñecía en las grandes ocasiones. Ambos equipos han superado sus fantasmas y el futuro puede ser esplendoroso.

Y pronto quedó claro cómo de prometedor es ese futuro. Bélgica, a los cuatro minutos, marcó un gol con el sello que los ha llevado tan lejos: el contragolpe. Salida endiablada, perfecto centro de Chadli desde la izquierda, Meunier recibe en el corazón del área y gol. Inglaterra no se amedentró, Kane lo intentaba, pero esta Bélgica es mucha Bélgica: Hazard hacía diabluras y con un nuevo contragolpe pudo llegar el segundo gracias a De Bruyne.

Fue entonces cuando los ingleses buscaron el empate como mejor han sabido en este Mundial, con el balón parado (¿se acuerdan de cuándo se menospreciaba la pizarra?). Trippier sacó de corner, Maguire, una vez más, remató, pero el balón iba blando y Courtois paró sin problemas. Seguía apretando el equipo de Southgate y Kane lo intentó, de nuevo, de cabeza.

Inglaterra, pese a dominar el primer tramo, se fue desinflando y cada vez que cogía el balón Bélgica los chalecos ingleses se tensaban. En una de esas arrancadas se lesionó Chadli, protagonista en el primer tanto, y entró Vermaelen. No acusaron el contratiempo los belgas, que prolongaron su superioridad hasta el descanso.

Southgate, en la reanudación, decidió que Rose ya había sufrido bastante ante un inmenso Meunier y que Lingard debía ser ahora el que lo frenara. Les adelanto que la caza al carrilero/correcaminos tampoco se completó. Además, el seleccionador apostó por Rashford (en lugar de Sterling) para cambiar la dinámica e ir a por el empate. Y lo consiguió. Al menos lo de la dinámica.

Inglaterra tenía una nueva cara y Kane pudo marcar en el 54′ si no se le hubiera escapado el centro de Lingard. Iban creciéndose los isleños poco a poco. Tanto que en el minuto 70 Alderweireld tuvo que salvar bajo palos un disparo de Dier. El inglés lo volvió a intentar a los dos minutos, esta vez de cabeza. Y Maguire remató una falta que tampoco vio puerta. Triple mortal del que Bélgica salió vivo. De milagro.

Pero cuando más dominaba Inglaterra, Bélgica se inventó una contra perfecta que deberán enseñar en las escuelas de fútbol: De Bruyne-Mertens-De Bruyne, centro de Mertens y Meunier la pone de volea. Sólo un portero con el ángel actual de Pickford podía detener ese potente disparo. Con los ingleses aún noqueados, el dúo De Bruyne-Hazard volvió a actuar. Pase medido del primero, que el segundo recibe y marca batiendo al meta inglés por debajo.

Bélgica ganó el Bronce y entrará en el cuadro de honor de un Mundial del que mañana se sabrá el ganador. No era una final, ni siquiera de consolación porque no puede haber consolación para una selección que estuvo tan cerca de la cima y se quedó en el campo base anterior. Lo que sí debe consolar a los belgas es el futuro que se vislumbra. El proyecto liderado por Roberto Martínez está empezando a dar sus frutos. Hoy son terceros de un Mundial, mañana…

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