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Las siete vidas de Benzema

Ante un equipo en proceso de recuperar la identidad perdida —si es que algún día la tuvo—, a Karim le quedan ganas de ponerse panza arriba y darnos un poco de espectáculo.

Parece que es necesario que el Real Madrid se encuentre en fase terminal para que Karim Benzema saque a relucir todo su potencial. Aunque sea demasiado pronto, es justo reconocerle a Karim sus méritos en una temporada donde, a priori, parece que las buenas noticias van a brillar por su ausencia si una flor no lo remedia. De hecho, puede que esté llenando nuestro vacío existencial, al menos, hasta que el jardín de Zidane vuelva a dar sus frutos o hasta que a Hazard se le quite la vergüenza. Fui muy crítica con Benzema hace tiempo porque la vagancia que ahoga el talento me genera mucho desasosiego, pero a estas alturas, es posible que Benzema sea el único motivo por el que sacrifico cualquier otra actividad para sentarme enfrente del televisor y sufrir gratuitamente. Benzema lleva tiempo siendo clave porque su cabeza y sus piernas se han puesto de acuerdo. El francés nos mantiene la cama caliente.

El partido ante el Sevilla fue la prueba fehaciente de que es mejor tener un coro bien entonado que varios artistas preocupados únicamente por sus solos. Fue la primera vez esta temporada en la que se aprecia a lo lejos la figura de un equipo. Sin aspavientos, el Madrid se fue del Pizjuán con dos victorias, la que le sitúa como colíder de La Liga —quién lo diría—, y la moral, que ya le permite sacar la cabeza de la madriguera tras la hecatombe parisina. Era necesario subir las revoluciones, lo pidió Zidane, y el Madrid estuvo a la altura ante un equipo robusto que tuvo el machete entre los dientes y pidió guerra. Los partidos ante el Sevilla siempre queman, pero esta vez, los blancos supieron andar descalzos sobre las brasas, neutralizaron el ímpetu sevillista con mucho orden y salieron ilesos de la trampa con el orgullo por las nubes.

Estén atentos a Mendy, que sin hacer mucho ruido puede convertirse en el mejor fichaje que ha hecho el Real Madrid esta temporada. En ataque no se le pueden pedir grandes hazañas, pero defensivamente es un muro infranqueable. Hazard todavía tiene que deshacerse de la camisa de fuerza, pero suma trabajo en la medular —junto a un James muy comprometido con la causa—, improvisación en el uno contra uno y una insistencia por entenderse con Benzema que le dará al Real Madrid muchas alegrías. Ante un equipo en proceso de recuperar la identidad perdida —si es que algún día la tuvo—, a Karim le quedan ganas de ponerse panza arriba y darnos un poco de espectáculo. El Madrid ha vislumbrado cuál es el camino, y si no se desvía, la inercia puede cambiar. Teniendo en cuenta cómo pintaba la cosa no hace tanto, poco más se puede pedir.

Periodista. Intento de guionista, así que escribo mucho, aunque no siempre bien. Si suena Ella Fitzgerald, mejor. Deporte. Cultura. Viajes. Me bato en duelo con cualquiera por defender a Batman y 'La La Land'. Viví dos años en Buenos Aires y por eso tengo mucha paciencia. Subdirectora de A La Contra. Emperatriz de la batcueva.

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