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Feminismo

Más allá de un simple beso

A través de Claudia López Hernández, nueva alcaldesa de Bogotá, llega al poder un partido de corte progresista denominado Alianza Verde. Además, siendo lesbiana, representa a una minoría que lucha contra la homofobia, la discriminación, la desigualdad y la corrupción.

El pasado domingo 27 de octubre se llevaron a cabo en Colombia elecciones primarias con el fin de elegir gobernadores de 32 departamentos con sus correspondientes asambleas departamentales, alcaldes en 1.101 municipios con sus respectivos concejos municipales y ediles de las juntas administradoras locales. Sin duda, fueron unos comicios de trascendental importancia, no sólo por tratarse de la provisión de cargos de hegemonía territorial, claves en la articulación de la política nacional, sino porque son las primeras que suceden después de la firma de un acuerdo de paz, celebrado y al tiempo cuestionado, pese a que se llegara a un nuevo texto, después del plebiscito en el que la mayoría de los colombianos manifestaron su inconformidad con el acuerdo inicial.

No hay acuerdos perfectos y nunca hay vencedores en una guerra. Nadie dijo que lograr la paz, después de más de cincuenta años de guerra, sería cuestión de tomarse un café con el enemigo, pero pocos dimensionaron las dificultades que entraña el postconflicto. La realidad es que hay mucho dolor y surca el firmamento. En el tránsito que va de entender la letra chica del acuerdo a la puesta en marcha del mismo, el país sufre una polarización sin precedentes que en democracia se viene manifestando en los comicios. Muchos cambios se han dado en la política colombiana: los promotores del NO, que ganaron el plebiscito, recogen a los inconformes para elegir al actual presidente de la república y buen número de escaños en el congreso, con la propuesta de reformar los acuerdos. En la otra orilla, la guerrilla de ideas de ultraizquierda deja las armas y se convierte en un partido político que obtiene 16 escaños en el congreso, gracias al acuerdo. Imagínense lo que ha sido la convivencia de ambas vertientes en el seno de un parlamento deliberativo.

En este contexto, mucha expectativa había respecto a las elecciones regionales del pasado domingo, porque estaría en juego el rumbo que tomaría el país en medio de la polarización. Los resultados sorprendieron a todos porque invitan a pensar que “en surco de dolores, el bien germina ya”. Lo vivido es más que una frase del himno nacional. Es la señal de que nuestra democracia goza de buena salud. El bien está germinando con el surgimiento de proyectos políticos alternativos y la derrota en las urnas de las visiones extremas, que venían dilatando la tan anhelada reconciliación. Para muestra está el triunfo de la candidata Claudia López Hernández en Bogotá (ciudad dominada históricamente por hombres de elite). Bogotá fue fundada en 1538, en 1954 las mujeres pudieron votar por primera vez y sólo hasta este año (2019), una mujer ha sido elegida alcaldesa de la ciudad.

No es cualquier mujer la que llega al segundo cargo más importante de Colombia. Representa a esa ciudadanía libre, de origen humilde, hija de maestra de escuela publica, que lucha por estudiar para salir adelante, en contravía con un sistema machista, conservador y ortodoxo. A través de ella, llega al poder, en cabeza propia, un partido de corte progresista denominado Alianza Verde, guiado por ideas liberales centro-ambientalistas, en alianza con sectores de la izquierda. Pero además, siendo lesbiana, representa a una minoría que lucha contra la homofobia. Pues bien, Claudia, con un discurso fuerte contra la discriminación, la desigualdad, la corrupción y la violencia es un personaje A la Contra. Rompe con todos los esquemas de una buena vez y nos enseña que sí se puede. Que la libertad, la vida y la igualdad son bienes que debemos seguir defendiendo a toda costa. Y si el beso del marino y la enfermera fue la icónica imagen del cese de la segunda guerra mundial, el beso de Claudia y Angélica (su pareja) celebrando el triunfo hace lo propio. Es la foto de la transición. El registro de la vuelta al mundo de una Colombia A la Contra: pujante, diversa e incluyente, que firmó la paz y quiere reconciliarse ya.

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