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Simones Biles posa con la colección de medallas conseguidas en Stuttgart. EFE

Gimnasia

La reina del mundo

La estadounidense Simone Biles, de 22 años, suma ya 25 medallas en Mundiales, dos más que el bielorruso Scherbo.

La estadounidense Simone Biles superó este domingo el récord del bielorruso Vitaly Scherbo, hasta ahora el más laureado de la historia de la gimnasia, y se convirtió en la gimnasta con más número de medallas mundiales al ganar la número 25 en la jornada final del Mundial de Stuttgart (Alemania).

Biles, de 22 años y cuatro veces campeona olímpica, suma un total de 19 oros, 3 platas y 3 bronces, que dejan atrás el histórico registro de Scherbo en los Mundiales, 23 medallas entre 1991 y 1996: 12 oros, 7 platas y 4 bronces. Scherbo (47 años), toda una leyenda de la gimnasia, ganó en los Juegos Olímpicos de Barcelona 92, y en representación del Equipo Unificado, seis medallas de oro, un récord en la gimnasia que todavía conserva. Sólo los nadadores Michael Phelps (8) y Mark Spitz (7) han ganado más oros en unos Juegos.

La estadounidense se alzó con el primer oro del día en la barra de equilibrio: sumó 15,066 puntos, con los que aventajó a las chinas Liu, plata con 14,433, y Li, bronce con 14,300. Muy poco después logró su 25ª medalla mundialista en la final de suelo. Su absoluta superioridad quedó de manifiesto en la puntuación, 6,700 puntos sobre un máximo posible de 7,000. Biles se fue hasta los 15,133 puntos, que la sirvieron para alzarse con la victoria por delante de su compatriota Sunisa Lee, plata con 14,133, y la rusa Angelina Melnikova, bronce con 14,066 puntos.

El éxito de Biles demuestra que no tiene límites, aunque su carrera estuvo en riesgo. «La mayoría de vosotros me conocéis como una chica feliz, graciosa, enérgica. Pero últimamente me siento rota y cuanto más trato de apagar esa pequeña voz en mi cabeza, más alto me grita. Ya no tengo miedo de contar mi historia. Yo también soy una de las supervivientes que sufrió abusos sexuales por parte de Larry Nassar». Así reveló la gimnasta que había sido víctima del médico del equipo nacional de Estados Unidos, que acumula condenas por pornografía infantil y agresión sexual a menores que lo tendrán en la cárcel lo que le resta de vida.

Biles acusó directamente a todas las instituciones, en particular a la Federación de Estadounidense de Gimnasia (USAG), que, siendo conscientes de los hechos, no tomaron medidas inmediatas. «No, no fue mi culpa. No, no cargaré y no tendría por qué cargar con una culpa que le corresponde a Larry Nassar, la USAG y otros»,

Biles se recuperó de ese golpe igual que de niña se sobrepuso a un destino que parecía fatal. Sus padres eran adictos a la droga y fue adoptada por sus abuelos maternos. A los seis años se fue de excursión a un centro de gimnasia y comenzó a imitar a las gimnastas que allí practicaban, lo que no pasó inadvertido para Aimee Borman, desde entonces su entrenadora.

La carrera triunfal de Biles empezó en los Mundiales de Amberes de 2013, adonde llegó con 16 años y un único título: campeona mundial júnior de salto. Allí se impuso a la líder del equipo estadounidense, Kyla Ross, y a la campeona mundial de 2010, Aliya Mustafina, un portento de la escuela rusa y una de las mejores de la historia en las barras asimétricas. Biles sumó en Amberes tres medallas, oro en suelo, plata en salto y bronce en barra. 

El Mundial de Nanning (China) dio a Biles su segunda corona mundial. Superó solo por 448 milésimas a la rumana Larissa Iordache. El oro por equipos, en suelo y en barra, y la plata en salto redondearon su paso por China. Los récords comenzaron a caer en Glasgow, ciudad a la que los Mundiales viajaron en 2014. Biles se convirtió en la gimnasta más laureada en campeonatos del mundo al ganar oro por equipos, oro en el concurso completo, oro en suelo, oro en barra y bronce en salto.

La serie mundialista se interrumpió en 2016 para dar paso a los Juegos Olímpicos de RíoSimone llegó como una de las principales estrellas entre los más de 10.000 participantes y no defraudó. Con actuaciones sobresalientes en todas sus participaciones, se colgó cuatro medallas de oro (por equipos, individual, suelo y salto) y una de bronce (barra). Al volver a casa se tomó unas vacaciones y luego anunció que se regalaba un año sabático. Apareció en fiestas y entregas de premios, viajó, escribió su autobiografía, confesó que padecía TDAH (Trastorno por déficit de atención e hiperactividad) y desfiló por televisiones y alfombras rojas, siempre con la sonrisa en la cara y el dolor por los abusos de Nassar todavía escondido en el alma.

Por fortuna, el fantasma ya ha quedado atrás. El próximo desafío le espera en Tokio 2020. Allí puede convertirse en la tercera mujer en la historia (tras Latynina y Caslavska) capaz de revalidar el título olímpico, algo que no consiguió otro mito de la gimnasia, Nadia Comaneci, campeona en Montreal 1976 y subcampeona en Moscú 1980. A la rumana le quedará el honor de conseguir el primer diez en los Juegos, además de haber ganado nueve medallas olímpicas (cinco de oro), cuatro en Mundiales y doce en Europeos.

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