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Ramiro Matamoros.

Periodismo

¿Quién se atreve a escribir la biografía de su padre?

Esta es la historia de Itziar que ha decidido hacer el regalo de su vida a su padre: Ramiro Matamoros, un ex repartidor de patatas Matutano que ganó muchas carreras populares. Su biografía: ‘Con los pies en el asfalto’.

Esta es una historia que se sale de lo corriente. Un libro al que podríamos darle un sobresaliente antes de leerlo. La idea en sí es prodigiosa: una hija que ha escrito la biografía de su padre y que la ha narrado, a su manera, durante 238 emotivas páginas. El padre es Ramiro Matamoros que, a día de hoy, es un hombre prejubilado de 62 años. Un tipo que en la década de los ochenta se hizo famoso por ser repartidor de patatas Matutano por todo Madrid. Pero antes en el servicio militar había descubierto que tenía talento para correr. Luego lo utilizó y ganó infinidad de carreras populares en aquellos años, carreras en las que, incluso, le premiaban con cajas y cajas de langostinos que él compartía con sus vecinos. Así era la España de antes.

Todo eso le hizo muy carismático y, si no recuerdo mal, le dibujó como un símbolo de lo imposible. Comía menús del día en cualquier parte de la ciudad. Aparcaba la furgoneta y se ponía a entrenar. Después de las carreras tampoco perdonaba la hora del vermut. Era imposible no encariñarse con él ni con su bigote. De hecho, en estos treinta años que han pasado, me parece que lo único que no ha cambiado en él es el bigote. El mismo bigote que entonces nos empujaba a distinguirle. El mismo bigote, en definitiva, que aún forma parte de su reglamento y que nos invita a recordarle y a decir ‘oh, sí, yo claro que me acuerdo de Ramiro Matamoros’ y hasta es posible que nuestros padres leyesen aquellas primeras entrevistas que le hicieron en el Diario Pueblo que dirigía Emilio Romero.

Itziar es otra cosa. Itziar es una de sus hijas. Una licenciada en periodismo que se ha atrevido a escribir la historia de su padre como nosotros podríamos atrevernos a escribir la historia de los nuestros. No pasa nada porque no sean famosos. Todas las historias merecen ser contadas. Pero nosotros no hemos tenido esa idea que sí ha tenido Itziar. Le podría haber regalado a su padre un millón de euros, pero no hubiera sido un regalo mejor que este. Yo he leído el libro y he leído a una mujer que ha puesto toda la literatura posible en el asador. Una muchacha que ha sabido llegar contando la historia de su padre. No sé cómo habrá sido ni estoy aquí para promocionar al libro. No conozco  al padre ni a la hija. Pero me parece que hay ideas que se venden solas: imponentes como todo lo que se hace con cariño.

Hay ideas que, efectivamente, nos recuerdan que existe algo más importante que la lógica: la imaginación. Hay ideas como la de escribir de tu padre, la de relatar épocas que tú no viviste o que eras muy pequeña cuando las viviste. Más que es un esfuerzo, creo que eso es un regalo que la gran mayoría de los padres merecen y que, en este caso,  nos trasladan a un currante de los pies a la cabeza. Un hombre que vino a la capital desde un pequeño pueblo de Ávila como Navarrevisca, de aquella extinta Castilla La Vieja que en los setenta ya empezaba a vivir el éxodo rural. Ramiro Matamoros solo fue una prueba más. Un hombre que llegó a Madrid sin formación, pero que aquí supo buscarse la vida. El destino compensa.

Pero insisto en que no estoy aquí para contar el libro. Ni siquiera para declarar si es bueno o malo, sino para descubrir maravillosas ideas o para hacernos pensar. Es la importancia de regalar sensaciones, de relatar a nuestros padres en vida lo que sentimos por ellos; de aprovechar la posibilidad de convertir los recuerdos en palabras escritas. No sé si todos tenemos esa capacidad. Pero Itziar Matamoros sí la ha tenido y me parece que nadie hubiese relatado como ella la historia de su padre. Si algo he aprendido de la vida es que las mejores emociones son las que quedan en familia.

2 Comments

2 Comments

  1. Abilio

    16/12/2019 at 18:06

    Yo si conozco al padre y a la hija y también te leído el libro. Coincido con casi todas tus valoraciones y si opino,que además de mostrarnos la vida
    de un atleta extraordinario, lo hace y de manera fidedigna de un navarrevisqueño sencillo, amable y sobre todo, muy buena gente.

  2. Toni

    18/12/2019 at 02:00

    Muchas gracias por este artículo no te lo digo como miembro de esa familia te lo digo porque me encanta cómo has expresado la idea de mi prima
    Los pelos de punta muchísimas gracias

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