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Música

Bnet rompe los pronósticos y se proclama campeón de Red Bull

El madrileño se marca un Dinamarca en la Eurocopa de 1992 y pasa de repescado a campeón. Gran nivel de hip-hop en el Wizink Center, que dejó patente que hay freestyle español de muchos quilates tras Arkano, Chuty y Skone.

Las cuatro grandes pantallas situadas en las esquinas del antiguo Palacio de los Deportes mostraban los porcentajes que, según votaciones por redes sociales, el público otorgaba de ganar la final nacional de la Red Bull Batalla de los Gallos a los dieciséis MC’s participantes en la competición. En la última posición, con un escaso 2%, aparecía Bnet. Y era lógico: no había logrado su clasificación a través del sistema de regionales y solo estaba allí por la ausencia de su compañero Barón.

El apoyo no debió aumentar cuando, en el sorteo de cruces, el joven rapero de la capital decidió poner su nombre cerca del gran favorito, Blon, con el que se enfrentaría en cuartos si ambos pasaban la primera ronda. Por si no fuera suficiente, Walls, el segundo en las apuestas, por la misma rama, sería su rival en unas supuestas semifinales, que finalmente se dieron. Nada de eso importó porque Bnet cumplió la máxima que tanto se dice en campeonatos de duelos directos: para llevarte el título, has de ganar a los mejores. Javier Bonet González (su nombre real), de 20 años y en su primera nacional de Red Bull, tuvo su día y se alzó con el título de mejor gallo nacional.

Los octavos de final arrancaron con problemas de sonido y con un formato pacífico: los raperos debían elegir un tema “social” e improvisar con él. Varios fueron los que escogieron el feminismo y la igualdad-respeto de una manera más abstracta. Ante la ausencia de sangre, los favoritos fueron pasando sin poner en excesivos apuros al jurado, que se dejó llevar por la inercia de rimas que en otras batallas con temática se podían haber escuchado de forma parecida. Hasta que llegó el Blon-Errecé, que podían haber sido perfectamente unas semifinales. Primera réplica del día y unos espectadores que empezaban a entrar en calor –este resultado se da cuando los cinco miembros del jurado no dan un ganador por mayoría simple–. Más chicos que chicas, más chavales-jovenzuelos que adultos pero también familias de padres e hijos juntos conformaron un divertido menú que contemplar. Errecé repitió el resultado que ya consiguió en la Nacional de 2016 y echó al gran candidato, que se retiró taciturno hacia los sofás de los participantes. Si supervivientes y vencidos suelen jalear con pasión las rimas más contundentes de la batalla que están contemplando, Blon ya no se levantaría de su asiento. El tiempo dirá si es su última participación en Red Bull. Mientras tanto, Bnet se deshacía sin mucho ruido del veterano Eude.

Tras una calamitosa experiencia el año anterior por la elección de formato, los cuartos de final tenían que cambiar sí o sí con respecto a 2017. La organización apostó por meter un instrumento junto a la base del bombo-caja característica del hip-hop, lo que resultó un acierto y generó mucho espectáculo. Habiendo más nivel que en la primera ronda, otra batalla será la que quedará para la historia. El BTA-Walls, repetición de la regional de Barcelona de este año, necesitó 16 minutos y dos réplicas para encontrar un ganador, que fue el mismo que en la Ciudad Condal. BTA, que cumplió 22 años, se fue por tercer año consecutivo en cuartos con el síndrome Bélgica antes de este último Mundial: dejando el mejor partido del torneo ante un rival fortísimo y desplegando mucho nivel. Ha de tener su momento en el futuro.

Mientras tanto Bnet, el Peter Schmeichel o el Brian Laudrup de esta historia –Michael no jugó la Eurocopa del 92’–, se cargó tirando de estilo al verdugo del gran favorito. El que hace un mes no sabía que el 13 de octubre estaría levantando a sus convecinos a través de rimas eliminó a Errecé en un enfrentamiento lleno de musicalidad, característica muy marcada en ambos gallos y en el que ayudó la incorporación de un instrumento extra en la base de rap, que en su caso fue un oboe.

El torneo llegó a semifinales con cuatro participantes que en Estados Unidos no hubieran podido ir a comprar alcohol para celebrar su posible éxito. Tirpa (19 años, campeón en Valencia) y Force (20, subcampeón en 2017) fueron por el cuadro que en el Mundial de Rusia tuvo España. El youtuber gallego fue Croacia y ganó con suficiencia para plantarse, por segundo año consecutivo, en la final de la madre de las batallas. La atención volvió a centrarse en el lado infernal del cuadro. Allí estaba Bnet, que por imperturbabilidad y color blanquecino de piel le podría pegar perfectamente ser nórdico, y Walls, el potro Mbappé que estaba cuajando el papel que de él se esperaba. Pero entre los objetos que debían sacar de un baúl para improvisar sobre ellos, algo se rompió: el aspirante a Gallo de Oro descendió su nivel y la sorpresa tomó el cielo por asalto. Sus rimas fueron mejores, también en la segunda parte de la ronda a ataques, y se llevó la victoria sin que hubiera atisbo de duda.

En la final, Bnet demostró con mayor fuerza lo que anticipó en las batallas anteriores: comodidad en el escenario –lo que él perseguía, como contó a A la Contra en la previa-, fluidez con la base y punchlines eficaces. Madrid también ayudó, conectando con su estilo y jaleando esta apuesta por una mayor complejidad en la estructura del verso improvisado. Force, por contra, vio cómo su ataque directo –el ariete que construye con su gran ingenio y que tantas veces le ha funcionado– esta vez no hacía mella en la muralla bien levantada por el arquitecto verbal Bnet. “La vida es muy injusta, capullo/ no he cumplido mis sueños y hoy voy a cumplir el tuyo”, le dijo el madrileño al coruñés para terminar de desnivelar la balanza. El jurado, que por primera vez en mucho tiempo en una competición no ha generado mucho debate en su elección ni en sus decisiones, emitió el voto esperado y confirmó la sorpresa mayúscula: Bnet era el campeón.

“Lo que yo voy a intentar es rapear como a mí me gusta y como hago en la calle, como rapeo diariamente”, apuntó el jueves el gallo ganador de la Red Bull España, que ha pasado de la calle, el banquillo o la grada, como prefieran, a la Internacional de Argentina. Las competiciones a veces no entienden de porcentajes o de lógica. Que se lo digan a B(o)net y a Dinamarca.

En la selva del periodismo, A La Contra me es un gran ecosistema donde habitar. No entiendo la vida sin deporte, así como tampoco sin historias. En este espacio intentaré contar las que piense pueden resultar interesantes, y hacerlo con estilo propio. Como Hornby, me enamoré del fútbol "tal como más adelante me iba a enamorar de las mujeres: de repente, sin explicación, sin hacer ejercicio de mis facultades críticas, sin ponerme a pensar en el dolor y en los sobresaltos que la experiencia trae consigo”

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