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Barcelona

Todo lo que Bojan nos enseñó y no aprendimos

La irrupción de una nueva perla culé, Ansu Fati, recuerda a historias pasadas. La presión y los desafíos siguen aumentando para el joven de 16 años. La Federación es la última en poner su granito de arena.

Aquel era un Barça crepuscular. Un equipo que emitía señales de hastío y que no terminaba de encontrar el rumbo después de haber alcanzado la cúspide. Las estrellas permanecían pero ya no brillaban, más preocupadas de regatear entrenamientos que rivales. Por eso su aparición fue un soplo de aire fresco en un vestuario donde olía demasiado a cerrado. Bojan Krkic ya había debutado en un amistoso con el Barça (ante el Al-Alhy, en marzo de 2007) cuando volvió del Mundial Sub-17 y se hizo un hueco en el equipo de Rijkaard. La historia parece repetirse peligrosamente con Ansu Fati, la última perla de La Masía, nacionalizado de manera express para que juegue desde ya con España. En un nuevo intento por acelerar los procesos y quemar etapas a golpe de click, Ansu puede pasar del Mundial Sub-17 para aterrizar directamente en la Sub-21. De verdad, ¿no hemos aprendido nada?


El nuevo Messi


De Bojan sí teníamos noticias antes de su aparición en el primer equipo. De hecho, el joven de Linyola sigue siendo el máximo goleador de las categorías inferiores del club. Jugó en todas y en todas destacó aun jugando con niños mayores que él para acelerar su progresión. Con 16 años, cuando ya jugaba en el Juvenil A, Frank Rijkaard se lo llevó a Egipto. El Barça de Ronaldinho, Deco y Eto’o había comenzado a dispararse en el pie y mientras Messi se enzarzaba con las lesiones, la ascensión de Bojan parecía otra carta para adelantar el futuro. Seis meses después y tras guiar a la Selección Española a la final del Mundial Sub-17 de Corea del Sur —en la que el propio Bojan no pudo jugar por una injusta expulsión en semifinales—, Krkic debutaba de manera oficial con el Barça. Era septiembre de 2007 y el canterano azulgrana se convertía en el tercer jugador más joven de la historia del Barça en debutar en Liga. Tenía 17 años recién cumplidos.

Tres días después debutaba en la Champions League y, al igual que ocurrió después, la primera vez que pisó el Camp Nou Bojan entró en el campo sustituyendo a Leo Messi. Un guiño del destino que parecía abrir de par en par las puertas del futuro. Del Barça de Ronaldinho y Deco al de Leo y Bojan. Una sensación que se agigantaba con cada actuación del delantero. El 21 de octubre, con 17 años y 51 días se convirtió en el jugador más joven de la historia del Barcelona en marcar con el primer equipo en Liga. Un mes después se estrenó en el Camp Nou, con gol ante el Recreativo de Huelva. En Champions su primera diana se retrasó hasta abril de 2008, cuando dio la victoria a los azulgrana con un solitario gol en el Veltins Arena. Tenía 17 años y 217 días. Para entonces Bojan ya era el nuevo Messi, cuando Messi todavía no era Messi. Las prisas en el fútbol no son nuevas.

La Bojanmanía se desató en este país después de que Krkic acabara su primera temporada en el primer equipo del Barça con 10 goles. Antes, incluso, el Seleccionador Sub-21 Iñaki Sáez había recomendado su convocatoria con la absoluta para evitar que fuera reclamado por Serbia (su padre era serbio aunque Bojan no disponía de la doble nacionalidad). El 1 de febrero de 2008 la perla culé era convocada para el amistoso frente a Francia. Pero Bojan nunca jugó ese partido. Unas horas antes tuvo unos mareos que le hicieron caerse de la convocatoria. Ni siquiera estuvo en el banquillo.

No era la primera vez que le ocurría: «Los mareos eran constantes, no había un momento en el que me encontrara bien. Me medicaba constantemente, pero especialmente cuando iba a los entrenamientos y a los partidos. Entre la concentración y las pastillas lograba ser fuerte en esos momentos«, reconocía en 2016 Bojan en una entrevista a los compañeros de Marca.

El siguiente contratiempo llegó justo antes de la Euro 2008. Luis Aragonés se puso en contacto con el joven delantero para incluirlo en la lista pero Bojan declinó la convocatoria por motivos personales. Lo que se escondía detrás de esos motivos personales eran las crisis de ansiedad que llevaba sufriendo toda la temporada: «Tengo miedo de ir a la Selección y que en el viaje o en algún momento con mucha gente me pase algo. Además voy solo y no me veo con fuerzas de afrontar esta situación», fue la respuesta que Bojan dio al entonces seleccionador y que confesó tiempo después. Ni siquiera la intervención de Puyol, quien le aseguró que estaría pendiente de él durante todo el torneo fue suficiente.

Hoy sabemos que Bojan paró por salud, porque no podía más, porque la presión le estaba devorando por dentro. El fútbol se había convertido para él en una pesadilla. Su valentía fue dar un paso al lado, por más que entonces algunos miserables dejaran entrever que renunciaba a representar a España. «Me mató que se dijera que renuncié a la Selección Española (…) aún tengo esa cicatriz», dijo en otra entrevista a The Guardian. Su prometedora carrera todavía conoció días de esplendor bajo la batuta de Guardiola, incluso terminó arrebatándole el puesto de titular a Ibrahimovic al final de la temporada 2009/2010. Aquel gol suyo en la recordada semifinal ante el Inter de Mourinho pudo haber cambiado su destino, pero el gol fue anulado por mano previa.

La irrupción de Pedro, el fichaje de David Villa y sobre todo la apuesta por Leo Messi como falso 9 terminó arrinconando al de Linyola, quien decidió al final de la temporada 2011 abandonar el FC Barcelona. Comenzó entonces un peregrinar por el fútbol europeo que le llevó a jugar en el Calcio, la Premier League, la Bundesliga, la Eredivisie y de nuevo de vuelta a La Liga, antes de emprender la aventura americana en el Montreal Impact. Solo en el Stoke City alcanzó cierta estabilidad.


Ansu ¿y el valor de la experiencia?


En estas últimas semanas la irrupción estruendosa de Ansu Fati ha devuelto a nuestras vidas el recuerdo de Bojan. En primer lugar porque el joven de 16 años ha pulverizado gran parte de los récords que poseía Krkic, y en menor medida porque el ambiente que se respira en Can Barça remite por momentos a la Barcelona de 2007, con un equipo acomodado y un proyecto carente de respuestas. Todo ello macerado con las ausencias de Messi que han provocado que el club vuelva a colgar sobre las espaldas de un juvenil. El niño ha respondido al desafío con la inconsciencia propia de los 16 años, cuando uno no repara en las consecuencias.

Su impacto no ha pasado desapercibido en Las Rozas, donde tras sus primeras actuaciones se activó un plan para nacionalizarle. Ansu, como ya se contó aquí, lleva desde los 7 años viviendo en España, pero todavía no había debutado ni siquiera en las categorías inferiores del combinado nacional. Su caso remitía al de otro antiguo canterano culé, otro niño prodigio, Munir el Haddadi, a quien se nacionalizó y convocó a toda prisa para adelantarse a Marruecos, impidiéndole así que tiempo después pudiera disputar un Mundial con los del norte de África, de donde es originario su padre. En el caso de Ansu, nacido en Guinea Bisáu, el rival era Portugal. Y el motivo de tanta celeridad es el próximo Mundial Sub-17 que se inicia a finales de octubre en Brasil.

Ocurre que el Barça lleva semanas mostrando su disconformidad ante una posible convocatoria de su nueva perla. Si Ansu atiende la llamada de España Sub’17 se perdería hasta cinco partidos, incluido El Clásico frente el Real Madrid. Y desde la Federación Española han deslizado que quieren al chico para la Sub-21 para probar ahí todo su potencial y, de paso, que siga saltándose etapas. Valverde iba en la misma línea en su última rueda de prensa: «Me gustaría que estuviera más tiempo con nosotros. Si va con la sub-21 sería en el parón de selecciones, pero si va con la Sub-17, estaremos más tiempo sin él. Al final, cada uno mira su beneficio». Lo que resulta evidente es que nadie piensa en lo que es mejor para Ansu y sí en seguir exprimiendo a la gallina de los huevos de oro.

Así que Ansu, aquejado de molestias en el tendón de la rodilla derecha  y baja para el partido frente al Getafe, podría debutar con España en categoría sub-21 con una Eurocopa en el horizonte. Valverde ya ha reconocido que cuenta con el jugador para el primer equipo y que no bajará al B, mucho menos al juvenil. Las reiteradas ausencias de Messi en este inicio de temporada, la falta de acoplamiento de Griezmann, un desacertado Luis Suárez o el siempre disperso Dembélé han conformado el escenario perfecto para que la aparición de Ansu nos ciegue a todos, sobre todo a los que le reclaman ya en el once titular. Olvidamos que tiene 16 años y que las expectativas siempre corren más rápido que el balón. Antes que Ansu ya hubo otros Fati, lo que no hay son más Messis, bien haríamos todos en dejar de buscar replicantes.

 

 

 

 

 

 

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