Borja Valero, el futbolista sensato - Internacional - A la Contra
¡Síguenos!

Internacional

Borja Valero, el futbolista sensato

Desde que llegó a Italia, ha dado lustre a una posición en desuso en el calcio, la del mediocentro organizador. Ahora en el Inter quiere devolverle su grandeza.

Cuando había encontrado su lugar, le llegó el reto de su vida. Mientras otros encaran la treintena con la desazón del que se aboca a un final anunciado, él tomó la pelota y a los suyos para demostrar que en Milán podía volver a reinar el buen fútbol. En ese tránsito también perdió. Perdió la tranquilidad y la belleza fascinante de Florencia, perdió una hinchada que le adoraba, que le saludaba bajo el apodo de Sindaco (alcalde en italiano) tanto dentro como fuera del campo. A cambio, ganó en competitividad y en aspiraciones. También, partidos como el de mañana ante el Barça, en el que el Inter de Milán de Borja Valero quiere volver a sentirse grande. Para eso llegó hasta el Giuseppe Meazza, para saborear la picaduras de la serpiente neroazzurra en las grandes noches europeas.

Atrás dejó una Fiorentina en la que fue alma mater, donde el juego ofensivo y atractivo de los viola hizo desviar la mirada al Artemio Franchi, contraculturales en un calcio arrasado por el dominio de la Juventus. Paulo Sosa le entregó los galones y él encajó como un guante en la ciudad de Da Vinci. “En la Fiorentina gusta mucho el buen fútbol y eso me ayudó a ser uno más desde el primer día. Además, la ciudad es preciosa. Pequeña, bonita, cómoda y, culturalmente fascinante”, explicaba Borja hace unos años. Cinco temporadas estuvo allí, cinco años en los que rompió estereotipos y dejó a un lado las reticencias que muchos le pusieron cuando anunció su marcha a Italia. Tanto que la Federación de aquel país rebuscó entre sus antepasados para nacionalizarle. No los halló. El prototipo de mediocentro que disfruta con el balón en los pies, dirigiendo los ataques de su equipo parecía no encajar en un fútbol como el italiano, aunque Borja lo resolvió con sencillez: “Este fútbol te obliga a ser lo más inteligente posible”.

Y un tipo listo como él supo ver la oportunidad del Inter, aunque ello supusiera añorar los paseos por las callejuelas del centro de Florencia o los atardeceres desde el Ponte Vecchio. Le esperaba la Scala del calcio y una oportunidad única de crecer, de la mano de un técnico como Luciano Spalletti que pidió expresamente al centrocampista español para comenzar la reconstrucción del Inter. Borja supo adaptarse nuevamente a los roles que le pedía su entrenador, ya fuera en el doble pivote o por delante de este jugando como mediapunta de ese 4-2-3-1 marca de la casa de Spalletti. Como mediocentro, donde suele jugar acompañado de Matías Vecino, antiguo compañero suyo también en la Fiorentina, es el encargado de iniciar el juego para que la jugada salga limpia de sus pies. Cuando el 20 neroazzurro se desenvuelve como mediapunta juega más liberado posicionalmente y busca recibir en zonas más adelantadas para filtrar balones entre líneas.

“El míster me pide que con balón intente verticalizar el juego para que se den unos contra uno. Y en defensa que esté ordenado tácticamente”, destaca Borja de Spalletti. Un técnico que según el madrileño es temperamental y al que le gusta tener todo bajo control. Eso incluye entrenamientos cargados de aspectos tácticos a desarrollar durante el partido, pero también hacerles entender el juego, que sus jugadores sepan por qué les pide eso. “Es un entrenador a la vieja usanza que intenta mantener las distancias para que la relación sea jugador-entrenador”, asegura Borja quien ya se ha acostumbrado a ese fútbol más físico y táctico que se encontró cuando llegó al país transalpino: “Para mí fue un cambio y había que tomarlo como tal para luego intentar hacer mi fútbol. Ahora, sin embargo creo que la Serie A tiene muchas influencias de diferentes entrenadores y te puedes encontrar diversos registros en los rivales”.

Otro de los cambios que ha vivido en primera persona fue el alimenticio. Los dolores de espalda que sufría le llevaron a visitar a varios especialistas que determinaron que el trigo no le hacía bien a su cuerpo, también se quitó los lácteos, el azúcar o la sal. A cambio ha aumentado las porciones de fruta y sobre todo la verdura, aunque suena a pecado capital vivir en Italia sin un buen plato de pasta que llevarte a la boca: “También me doy caprichos cuando tengo gula de algo en un momento dado, pero desde luego intento no hincharme”. Así ha conseguido bajar de peso, aunque nunca fue Borja un jugador tendente a engordar: “Me he dado cuenta de que cuanta más edad es mejor menos peso”. Ganarse un hueco en el mediocampo neroazzurro exige muchos kilómetros y algún que otro sacrificio.

Uno de esos jugadores con los que ahora comparte vestuario el madrileño es Mauro Icardi, el delantero centro del equipo con el que Borja se entiende muy bien. “Es un chaval muy normal dentro de toda la burbuja que es el fútbol. Un gran delantero que lo demuestra cada partido, está luchando por ser el máximo goleador y con sus goles nos ayuda a conseguir nuestros objetivos”. Más allá de su rendimiento a Borja también le ha sorprendido el carisma del argentino, capitán del Inter con 25 años: “Pese a su juventud ha asumido muy bien la capitanía y todo lo que representa para el club”. Y su influencia la refuerza a base de goles. Si hace un año decantaba el derbi della madonina con un hat trick, hace una semanas le valió un astuto movimiento en el área para ganar la partida a la defensa milanista y dar la victoria a los suyos en el último minuto: “Es nuestro referente, es el jugador franquicia del Inter, y en demasiadas ocasiones se le juzga de forma frívola sin conocerle” resume Borja.

Precisamente sobre la frivolidad que rodea al fútbol y a los futbolistas se ha mostrado siempre muy crítico el 20 neroazzurro: “A mí no me gusta que algunos futbolistas presuman tanto de sus millones. Lo respeto, pero no lo entiendo. Siempre intento tener mucho cuidado por la gente que puede sentirse ofendida por una foto o un comentario que puedas subir a una red social. Si te puedes permitir un avión privado, un coche de lujo o pasar unas vacaciones en un yate, hazlo. Pero con la que está cayendo hay que tener un poco de sentido común y respeto”, explicaba Borja en una entrevista a ABC en diciembre de 2015. Porque ese reflejo, en ocasiones distorsionado de la imagen del futbolista, es el que llega a los más jóvenes y no tanto el amor por la pelota. Un error para Borja: “Los jóvenes se fijan primero en las botas, el peinado o el coche que llevan los futbolistas antes que en el propio deporte. Me parece perfecto querer vivir del fútbol y, si es posible, vivir muy bien. Pero poner por delante todo lo extradeportivo antes que el propio fútbol en sí es un error”.

El que habla ahí es el padre de Álvaro y Lucía, los dos pequeños de la casa, de ocho y cuatro años respectivamente. El mayor, Álvaro, ha salido al padre en lo futbolístico, al menos en la pasión por el balón, a la que da rienda suelta con el equipo de fútbol de la Accademia Inter, en el que juega cada fin de semana. Además, ahora tiene a uno de sus ídolos más cerca: “Le encanta Cristiano, le imita constantemente” desvela Borja. Y eso que en casa de los Valero no se ve demasiado fútbol. Borja reconoce que le encanta jugarlo, pero desde el sofá no le apasiona tanto. Ahí prefiere sentarse para disfrutar del golf (en ALACONTRA relató su admiración por Jon Rahm) o de un buen partido de baloncesto, de NBA a poder ser. Y algo de esa fiebre debe estar contagiando a Álvaro, fan de los Lakers.

Aunque hoy el único balón que importará en la familia será el de las estrellas de la Champions. Para un madridista de cuna como Borja será un partido especial, una motivación extra. Más aún después de ser titular en el Camp Nou y no poder ayudar a los suyos a sacar algo positivo de la Ciudad Condal. En esta ocasión la recuperación de Nainggolan y a la apuesta por Brozovic como mediocentro que esta temporada está haciendo Spalletti le pondrá más caro su lugar en el once. Aunque Borja, experto y experimentado sabe que lo fundamental es aportar: “Hay jugadores muy buenos en el equipo y estoy contento con el rol que tengo. Me da igual un minuto que muchos si así ayudo. El movimiento más inteligente es no poner mala cara, discutir con el entrenador o hacer un gesto que pueda molestar a un compañero. Eso no te lleva a jugar más”, se sinceraba recientemente Borja en una entrevista en El País.

A estas alturas del partido, Valero demuestra que no solo conoce los recovecos del juego; también se le entiende todo cuando habla.

Comenta

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Anuncio
Anuncio
Anuncio

Más en Internacional

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies