¡Síguenos!
Eddie Howe. CORDON PRESS

La Tribuna de Brian Clough

El Bournemouth, el Big Ben y el Parlamento

Mirad, niños, el Big Ben y el Parlamento”. La frase, que tendrá su lógica a su debido tiempo, la repetía Chevy Chase en una escena de National Lampoon’s European Vacation, película de 1985 que en España se llamó Las vacaciones europeas de una loca familia americana o algo similar. Chevy Chase conducía un coche en Londres junto al Big Ben y, acostumbrado a conducir como casi todo el mundo pero no como los británicos, queda atrapado sin saber cómo salir de allí, y repite una y otra vez: “Mirad, niños, el Big Ben y el Parlamento”.

Bournemouth no está cerca del Big Ben, ni siquiera está cerca de los alrededores de Londres —se localiza a unas dos horas hacia el suroeste desde Heathrow o Gatwick— y es tradicionalmente una ciudad de veraneo, con buena playa y la clásica zona de puerto recreativo inglés, y algo menos de 200.000 habitantes. Su club de futbol —que de esto se trata esta sección— ha sido el último en debutar en la Premier League, a la que llegó en 2015. Antes, en 2009, estuvo a punto de caerse de la estructura de la liga profesional. Una situación que también vivió el Swansea City, que también logró alcanzar la Premier League.

El problema del club galés fue fundamentalmente deportivo, pero el del Bournemouth fue económico. En 2008 estuvo a punto de desaparecer por una deuda de cuatro millones de libras y estuvo intervenido por administradores. De cara a la temporada 2008/09 La Liga Inglesa (EFL) pidió al club que demostrarse que tenía la capacidad de cumplir con su calendario y salir del proceso de administración antes de dejarle tomar parte en la competición; finalmente empezó la temporada con una sanción de 17 puntos. Incluso 10 puntos por detrás del penúltimo clasificado, Eddie Howe se hizo cargo del equipo y salvaron la categoría. La campaña siguiente se inició con cambio de propietarios —los actuales— y culminó con el ascenso a la tercera categoría, aunque Howe dejó el equipo.

Sin Howe al mando, el Bournemouth disputó un play-off de ascenso, pero la temporada siguiente cayó a la zona baja de la tabla y en octubre de 2012 volvió Eddie Howe, a quien no le fue bien en el Burnley. Ocurre con cierta frecuencia, y no sólo en futbol. Vas a una entrevista de trabajo y nada más llegar a las oficinas te das cuenta de que ese no es lugar para ti. Ni al Bournemouth le fue bien sin Howe ni a el entrenador fuera del club.

A partir de ahí el club progresó en el campo y en los despachos y finalmente logró ascender a la Premier League por primera vez en su historia en la temporada 2015-16. Sin embargo, el club fue multado con cerca cinco millones de libras por contravenir las leyes de Fair Play Financiero de la EFL (los gastos excedieron el limite por 38 millones de libras).

Howe fue fiel a la mayoría de sus jugadores y no hizo incorporaciones exageradas. El club invirtió con cautela y se fichó selectivamente. El equipo jugó un buen futbol, dadas sus limitaciones, y optó por mantener una filosofía de posesión y ataque en lugar de crear una fortaleza defensiva. La mayoría de los clubes, tras ascender, convierten su estancia en la Premier en un sufrimiento continuo, se trata de intentar no perder, tener la defensa bien junta, buscar un gol a balón parado. Lo sé bien, fui a ver al Hull City muchas veces. Es como ir a trabajar de lunes a domingo, sin parar, y en un trabajo que no te gusta.

Los aficionados del Bournemouth han visto, gracias al tipo de futbol propuesto por Howe, más victorias, algunas abultadas, pero también han recibió alguna goleada por valientes. Por seguir con el silogismo anterior, el aficionado del Bournemouth solo trabaja de lunes a viernes y además en algo que le gusta.

En ese momento el club entra en la rotonda y ve de cerca el Big Ben y el edificio del Parlamento británico, el Palacio de Westminster. Teniendo en cuenta el escaso aforo de Dean Court, unos 11.000 espectadores, y lo cerca que estuvo el Bournemouth de la desaparición, es lógico y comprensible que mantenerse en la Premier sea el objetivo de todos. Pero el Bournemouth no ha pasado apuros ninguna temporada, y cuando empieza la FA Cup, el primer fin de semana de enero, suelen tener suficiente margen de puntos sobre la zona del descenso como para intentar llegar un poco lejos, hacer lo que aquí llaman “a cup run”.

Siete clubes de la Premier no van a descender, ni la temporada que viene ni en las próximas décadas. El Bournemouth, como los restantes doce clubes de la Premier, tienen el descenso a tiro de un mal verano de altas y bajas y un par de lesiones a destiempo. Antes o después le va a llegar el turno, y será hora de evaluar el viaje. Algunos clubes, como el Wigan o el Swansea, dejaron buen fútbol y un trofeo cada uno. Otros, como el West Brom, pasan por la Premier, no dejan nada para el recuerdo y descienden. Eddie Howe y el Bournemouth viven en la rotonda, viendo el Big Ben y el Parlamento. Cada temporada reciben a los mejores clubes de Inglaterra y visitan sus campos, a veces hasta les derrotan (hubo un 0-3 en Stamford Bridge o una remontada express contra el Liverpool 4-3), pero incluso Chevy Chase consigue sacar el coche de la rotonda y seguir su viaje por Europa. Quizá pedirle al Bournemouth que viaje por Europa es mucho pedir, pero contentarse con acabar entre la novena y decimocuarta posición temporada tras temporada debe ser algo monótono y algún día querrás algo más.

Es una critica desde el deseo y la simpatía. Hace muchos años pasé en Bournemouth un mes estudiando inglés y me gustaría que el equipo tuviese por fin un trofeo en sus vitrinas. Ganar la FA Cup es muy difícil si los grandes se la toman en serio, pero con un sorteo agraciado se puede llegar a Wembley, y entonces es ya cuestión de un día. Cualquier club que no va a descender y tampoco va a ganar la Liga ni meterse en Champions debería intentar dar una alegría a su afición; clubes como Everton, West Ham, o Wolves deberían poner su esfuerzo en ganar la Copa. Matt Le Tissier, ex del Southampton, nunca jugó en segunda división, pero dijo que gustosamente hubiera cambiado tres o cuatro temporadas en segunda por haber ganado un trofeo con su club.

Pero clubes y entrenadores no lo ven así. Y Eddie Howe sigue conduciendo a sus jugadores y aficionados y mostrándoles el Big Ben y el Parlamento, con todo lo que queda por ver en el viaje.

Comenta

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Anuncio
Anuncio

Más en La Tribuna de Brian Clough

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies