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Fútbol

Brasil & Barça: alta traición

Hay un curioso paralelismo entre quienes fueron dos de los máximos exponentes del fútbol espectáculo, Brasil y el Barça: ambos traicionaron al Dios del fútbol y, por ello, están siendo duramente castigados.

En sus inicios la selección de Brasil/el Barça era poco más que una buena selección/un buen equipo que había conquistado algunos títulos internacionales como la Copa América/la Recopa de Europa, pero a quien se le resistía el título mayor: el Mundial/la Copa de Europa. Una inesperada derrota en una final que jugaba en casa marcó para siempre a sus viejas generaciones de aficionados con una palabra maldita que apenas se atreven a pronunciar: Maracanazo/Steaua.

Pero supo resurgir de sus cenizas y de la mano de Pelé/Cruyff apagó para siempre los complejos conquistando por fin el Mundial en 1958/la Copa de Europa en 1992 con un fútbol que captó la atención del mundo.

Años después dio un paso más allá: no solo ganó sino que convenció y se convirtió en uno de los referentes de la historia del fútbol: ese Brasil del 70/Barça de 2009 con un lateral derecho llamado Carlos Alberto/Dani Alves que vivía subiendo y bajando la banda, un mítico centro del campo con Gerson, Tostao y Rivelino/Busquets, Xavi e Iniesta y como guinda del postre el mejor jugador de la historia: Pelé/Messi. Por si fuera poco, coronaron su oda al fútbol con una goleada mítica ante su eterno rival: 4-1 a Italia/2-6 al Real Madrid. Si uno piensa en el mejor fútbol que ha visto nunca, probablemente se le venga a la cabeza ese Brasil del 70/Barça de 2009.

Se habían acabado las urgencias históricas y, sin embargo, con un fútbol que volvía a enamorar a todo el mundo, otra inesperada derrota contra un equipo defensivo y contragolpeador como la Italia de 1982/el Chelsea de 2012, que a la postre fue campeón, le hizo dudar de su modelo: el adalid del fútbol espectáculo cayó en el fatídico resultadismo.

Se acabó el buscar jóvenes talentos, se comenzó por blindar la defensa y el medio del campo pasó a un segundo plano: la calidad de su jugadores de ataque, como Ronaldo, Rivaldo o Ronaldinho/Messi, Suarez o Neymar, le fue suficiente para seguir engordando su palmarés internacional. Pero el Mundial de 2002/la Champions de 2015 se le atribuye bastante más a Ronaldo/Messi que a un entrenador como Scolari/Luis Enrique que nunca habría soñado con tan altas cotas de éxito. Por supuesto, siguieron lloviendo títulos en forma de Copas América y Copas Confederaciones/Ligas y Copas pero ya era evidente que los resultados tapaban un fútbol que no enamoraba. Los casos de corrupción y chanchullos que implicaban a varios de sus dirigentes, algunos de ellos encarcelados, imputados o bajo sospecha, tan sólo eran una muesca más en el haber de quienes definitivamente apostaron por un modelo basado más en los beneficios económicos que en los futbolísticos.

Sus históricos rivales europeos empezaron a ganar Mundiales/Champions y ni siquiera aquella vergonzante goleada en semifinales, recibiendo siete goles a manos de los alemanes en el Mundial 2014/la Champions de 2013, les abrió los ojos. Algunos la justificaron con la lesión de la máxima estrella del equipo. Sin embargo, las últimas y merecidas eliminaciones en cuartos de final del Mundial/de la Champions no hacen sino reafirmar cuánto se ha ido alejando de aquel fútbol que enamoró a varias generaciones.

Se hace difícil entender que jugadores de dudosa calidad como Fred, Jo y Dante/Douglas, Digne o Yerry Mina hayan vestido la misma camiseta que Ronaldinho/Ronaldinho. Pero cuando el talento se empieza a agotar y uno prefiere apostar por el resultado a corto plazo comienzan los verdaderos problemas: ni Dunga ni Tite/ni Martino ni Valverde parecen haber entendido que la clave de aquellos éxitos se basaba en un fútbol más de toque y movilidad que de contragolpe. En la calidad más que en el físico. Ninguno parece querer ver que no se puede aspirar a ganar un Mundial/una Champions teniendo de titular a Paulinho/Paulinho. Que Coutinho y Arthur/Coutinho y Arthur hubieran sido grandes jugadores en aquel Brasil/Barça anterior a Pelé/Cruyff pero que, por comparación con lo que vino después, son un síntoma de lo lejos que quedó aquel modelo. Y que, si en vez de apostar por un joven talento como nuevo eje del centro del campo recurres a Fernandinho/Arturo Vidal, un buen jugador pero ya con más de 30 años y en clara decadencia, sólo queda recurrir a la sabiduría de quien fue uno de los mejores centrocampistas de la historia: Bernd Schuster y su mítico “no hace falta que dises nada más”.

Una vida de extremo a extremo: de los secarrales de Castilla a la húmeda yunga tucumana. De Perico Alonso a Messi. De la ingeniería al cine. De la A de Argentina a la Z de Zambia.

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