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Copa América

Brasil, campeón sin despeinarse

Brasil ganó su novena Copa América (Uruguay tiene 15 y Argentina 14) al vencer a Perú por 3-1, en un partido que tuvo como protagonista a Gabriel Jesús, el delantero de 22 años del Manchester City. Suyo fue el segundo gol y suya la asistencia para que Everton hiciera el tanto que abrió el marcador. Tanto foco quiso acaparar que fue expulsado por doble amarilla en el minuto 69. El chico ya tiene un lugar en la historia: en 103 años de torneo ningún jugador había marcado, asistido y visto una roja en la final.

Al final se impusieron la lógica y el talento. Para emular el Maracanazo hacía falta fútbol y personalidad y Perú es un equipo que no anda sobrado de virtudes. Que haya sido finalista dice mucho de su tesón, pero poco del fútbol sudamericano. No olvidemos que en la fase de grupos perdió 5-0 contra los anfitriones. El resumen es que Brasil se ha proclamado campeón sin ser exigido y sin que sepamos cuál es su verdadera altura.

En principio, la tentación es hablar de un Brasil discreto, por no decir mediocre, un equipo en el que Dani Alves (36) sigue siendo un jugador fundamental. Sin embargo, resulta de mal gusto menospreciar al campeón cuando todavía está bajo el confeti. Lo evidente es que Brasil pierde magia sin Neymar, aunque algunos se han empeñado en declararlo un jugador tan radiactivo como el plutonio.

Perú salió mejor que Brasil y terminó igual. Su problema (el fundamental) es que es un equipo muy alejado del gol. Para conseguirlo necesita cien intentos (quizá mil), mientras a los brasileños les basta con un par de aproximaciones. Así llegó el primer tanto. Gabriel Jesús nos recordó que no hay ganzúa como un regate y su pase fue rematado en el segundo palo por Everton. El segundo gol nació de una ocurrencia del barcelonista Artur. Primero sentó a un jugador con un quiebro de cadera y a continuación se lanzó a por la defensa peruana; justo antes de ser interceptado, entregó a Gabriel Jesús.

Perú igualó a uno con un penalti de Thiago Silva y la alegría le duró exactamente cuatro minutos. En el fútbol también hay clases y son más evidentes en Maracaná.

Un penalti discutible sirvió para que Brasil sentenciara la final y se curara las heridas de los últimos años, incluida la cornada de Alemania (1-7) en su propio Mundial. Que disfruten, pero que no se engañen. Los dragones existen, pero ya no viven en América.

Periodista, ciclista en sueños, cronista de variedades y cinéfilo (sector La La Land). Capitán del equipo para que le dejen jugar. Después de tantos años, sigue pensando que lo contrario del buenismo es el malismo. Fue subdirector del diario AS y colabora con El Transistor de Onda Cero. Ahora se lanza a esta aventura de 'A la Contra' porque cree que hay que hacer cosas. Y esta tiene buena pinta y le apetece mucho.

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