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La Tribuna de Brian Clough

Brexit: el Enredo Electoral

“Debe ser la primera vez que un líder de la oposición no quiere elecciones”, acusaba Boris Johnson a Jeremy Corbyn tras otras tres derrotas en el Parlamento. Es difícil imaginar que algún otro Primer Ministro haya tenido un debut tan sonrojante. Boris Johnson había perdido inicialmente el control de la agenda parlamentaria, que le obligaba a leer la propuesta de ley de Hilary Benn por la que el Reino Unido no podría salir de la Unión Europea sin acuerdo el 31 de Octubre, obligando al Primer Ministro a solicitar una prórroga.

La propuesta Benn aún no es ley, pero ha ganado las votaciones necesarias hasta el momento. Así llegaron la segunda y tercera derrotas de Johnson ante el Parlamento: primero aceptar la lectura de la propuesta, después presentarla ante la cámara de los lores. Mientras los lores debatían y votaban de nuevo a favor de la proposición, Boris Johnson presentaba su propuesta de elecciones anticipadas para el 15 de octubre. Para ganar esa votación necesitaba dos tercios del Parlamento, pero la abstención del partido laborista hizo el resultado imposible. Cuarta derrota para Johnson. Y aunque no perdió en el Parlamento, alrededor de la 1 y media de la mañana hora británica la cámara de los lores aceptó la proposición de Benn. Volverá al Parlamento y se espera que la Reina la firme en los próximos días, convirtiéndose así en ley.

Será entonces cuando Corbyn empiece a contemplar un adelanto de las elecciones. Su instinto, según los comentaristas políticos, es aceptar el reto, pero el partido quiere ser más prudente y han aconsejado esperar hasta que la propuesta de Benn se haya convertido en Ley. Desde el partido laborista existe una lógica desconfianza (no hay que ir mucho más lejos en sus comportamientos; basta con visitar la sibilina suspensión del Parlamento) hacia la figura de Johnson y creen que podría perseguir su Brexit duro durante el periodo electoral y de transición gubernamental, si la hubiera. En cualquier caso parece que las elecciones son inevitables de una manera u otra.

A Boris Johnson le crecen los problemas. Su propio hermano ha dimitido como ministro y MP (miembro del parlamento) según dice, dividido por su lealtad entre la familia y el país. Algunos de los MP despedidos han comentado que se presentarán a las elecciones como independientes, lo cual restará votos al partido conservador. Mientras algunos MP más moderados piden a Johnson que reconsidere los despidos, otros han pedido que los ratifique y garantice que no habrá marcha atrás.

Las reacciones ante los sucesos del día 4 han sido recogidos de diferentes maneras por la prensa. La más progresista ha utilizado la palabra “cornered” (arrinconado) en la mayoría de los casos, salvo el único tabloide de izquierdas, el Daily Mirror, que simplemente dedica a Johnson el titular “el peor Primer ministro”. Los tabloides más sensacionalistas y fascistoides han recogido perfectamente el mensaje de su amo, Boris Johnson. En el debate para convocar elecciones usó el verbo “chicken out” (huir como una gallina) para referirse a la actitud de Corbyn. “Chicken” (gallina, cobarde) ha sido el titular dedicado por esos tabloides a Jeremy Corbyn. Boris Johnson ha sido siempre su favorito (o el de sus propietarios) y jugarán un papel clave en las elecciones. Estaremos preparados para todo tipo de atrocidades, que no verdades, en sus portadas.

Al lado progresista no le queda más remedio que ser igual de contundente, pero con sus armas. Insistiendo en que el ayudante de Johnson, Cummings, siempre dijo que habría que hacer un segundo referéndum para que el publico pudiese votar el resultado del acuerdo. Michael Gove, otro notable anti-Eu del partido conservador, siempre sostuvo que el Reino Unido no dejaría la UE sin acuerdo en ninguna circunstancia. Los números desde el referéndum explican claramente que la economía del Reino Unido ha sufrido.

La Reina firmará la proposición de Benn para convertirla en Ley y después disolverá el Parlamento para dar paso al periodo electoral. Es probable que a estas alturas se pregunte por qué sus antepasados aceptaron la corona de Inglaterra y lo feliz que sería viviendo en Alemania, bajo una república parlamentaria. Los británicos afrontarán un nuevo proceso electoral en el que, de nuevo, los planes del Brexit dominarán los manifiestos de los partidos. Empecemos por los más sencillos:

—SNP (Partido nacionalista escocés): Son partidarios de la UE y un resultado favorable a Johnson y el Brexit duro acelerará un nuevo proceso independentista. Generalmente los conservadores no obtienen diputados en Escocia y el SNP pacta con el partido laborista.

—Plaid Cymry (partido nacionalista galés): Es pro-Brexit pero con acuerdo.

—DUP (Unionistas norirlandeses): Son los socios del partido conservador desde que May no obtuvo la mayoría absoluta. Son ultraconservadores, antiaborto y anti-matrimonio homosexual.

—Brexit Party: Como indica su nombre, son totalmente favorables al Brexit duro. Son la amenaza de los conservadores más extremos, pero también de votantes laboristas que “compran” las portadas de los tabloides.

—Verdes: Tienen poca representación pero entienden que la legislación europea es más favorable al medioambiente que la propuesta por el gobierno conservador.

—Liberales Democráticos: Perdieron mucho peso jugando a ser partido bisagra y colocando a David Cameron en el gobierno a costa de su propio programa electoral. Su postura inequívocamente europeísta les ha otorgado el perdón de muchos votantes. Pueden absorber los votos de los laboristas y conservadores más partidarios a la permanencia en la UE.

Los partidos principales no pueden permitirse una postura demasiado clara en cuanto al Brexit. Boris Johnson quiere hacer llegar un mensaje de que, para negociar favorablemente, debe haber amenaza de dejar la negociación sin acuerdo, una postura que no toma la UE. Johnson está seguro de que la UE también se rendirá a sus pretensiones con tal de llegar a un acuerdo. Una postura agresiva en cuanto al Brexit puede empujar votos hacia los liberales o los independientes, pero una postura suave llevará votantes hacia el Brexit de Farage.

El partido laborista cuenta entre sus filas con gente favorable al Brexit. Hull, la ciudad donde vivo, vota únicamente Laborista o Liberal, aunque el partido del Brexit ha ganado adeptos. La ciudad votó a favor del Brexit al 67%, y son votos que el partido laborista no puede perder. Debe hacer llegar claramente el mensaje de que la legislación comunitaria es más favorable al trabajador que la legislación conservadora fuera de la UE. Los conservadores nunca van a cuidar de la clase trabajadora. Así, Corbyn maneja las opciones de salir de la UE con pacto o convocar un segundo referéndum.

Pronto tendremos respuestas. O simplemente más preguntas, como en Enredo.

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