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El Atleti no pasó del empate en Brujas. / Foto: ZUMAPRESS.com/Cordon Press

Atlético

Cuando falla el arranque

Lo bueno es que el Atleti estará en el bombo de Champions y que la siguiente fase empezará a jugarse en febrero

Comencemos por lo obvio: el Atlético de Madrid se ha metido en un lío. Es evidente que en los torneos condicionados por un sorteo arbitrario es difícil a priori saber cuál será la mejor situación para encarar el reparto de rivales, pero es igualmente evidente que pocas veces, como ocurre con la presente edición, ha estado más claro que la mejor opción pasaba por encabezar la fase de grupos. Si el equipo colchonero fuese uno de esos clubes que tiene la suerte de vivir al margen de las leyes universales de la estadística podríamos pensar de forma diferente. No es el caso.

¿Por qué ha ocurrido? No lo sé. La variedad y originalidad de explicaciones que pululan por el ciberespacio y el universo informativo es tan amplia que me lleva a pensar que no debe ser algo tan obvio. El debate es tan poliédrico que realmente la única explicación que descarto de raíz (y sin debate) es esa, muy de moda entre los enfadaditos de hoja perenne, que pasa por «el que ya sabes no tiene ni idea» o «el que ya sabes se está tocando los güevos».

Echando un vistazo a lo que ha sido la trayectoria del equipo de Simeone en la liguilla de Champions hay algo que parece claro. Los tres partidos en el Metropolitano se salvaron con suficiencia. Entre el bien y el muy bien. Los tres partidos fuera de casa acabaron mal. Entre el susto y el drama. Se sudó sangre para ganar al peor Mónaco de la década, se salió con el rabo entre las piernas de Dortmund y el equipo fue incapaz de hacer un gol en Brujas. El problema no es nuevo. Ocurre lo mismo en Liga. El partido de Bélgica se pareció demasiado a muchos otros partidos que el Atleti ha jugado este año a domicilio. Buen inicio, dominio aparente, incapacidad manifiesta para hacer un gol, aparición de fantasmas tras el primer estirón del rival, falta de personalidad para controlar el partido, miedo que provoca imprecisión, espesura en el juego, cambios de jugadores que tampoco funcionan y errores de bulto al ir a por el partido de forma desordenada a última hora. Al final, resultado mediocre y sensación de haber jugado mal.

Si me tengo que quedar con algo de todo lo anterior lo hago con la incapacidad manifiesta para hacer gol en el momento del partido en el que tienes que hacerlo (tres ocasiones claras en la primera parte). Creo que esa carencia es lo que condiciona el resto de carencias. Algo que quizá no sea nuevo (probablemente se ha dado, en mayor o menor grado, desde que Diego Costa se fue a Londres) pero que en la temporada actual, ante el aparente estado de hibernación de Griezmann, está alcanzando tintes dramáticos.

Si tu coche arranca siempre a la primera no tienes ningún problema el día que se te cala en mitad de la M-30. Si el arranque te falla de vez en cuando, el día que tu coche se para en mitad de una selva de vehículos pitándote te pones tan nervioso que eres incapaz de girar la llave. Eso es lo que le pasa al Atleti. A veces le falla el arranque y no sabemos por qué. Ellos tampoco lo saben. Mientras en el Metropolitano el equipo es capaz de suplir el déficit de certidumbre y personalidad apoyándose en el rugir de los tuyos, en campo ajeno no hay donde agarrarse. Los descosidos se ven más y la falta de confianza hace que las voluntades se encojan.

Hay más. Las lesiones. Sin duda. Que un equipo que basa su éxito en el rigor defensivo tenga que competir con todos su defensas lesionados es algo que no se puede obviar. Ayer jugaron Saúl (centrocampista) y Montero (del Atleti B) junto a un Godín que acababa de recibir el alta. El mejor fue Arias, que hace un mes no jugaba ni un solo minuto.

También hay jugadores que no están. Especialmente aquellos que deberían estar marcando la senda. Lemar continua sin hacer nada extraordinario y eso le convierte en un jugador más. Uno que no hace falta porque de esos hay muchos y además son más baratos. Vitolo tampoco termina de romper y creo que el mérito es básicamente suyo. Filipe no sabemos si sigue enfurruñado. Costa no está. Ni en sentido estricto ni en sentido figurado. Koke sigue buscando a Koke. Griezmann es actualmente una versión beta de Griezmann. No sé si se debe a estar fundido por el mundial, a estar obsesionado con su función de pasador y haber dejado aparcado el instinto goleador o porque simplemente está pasando una mala racha.

Lo bueno es que, con todo lo anterior, el Atleti estará en el bombo de Champions y que la siguiente fase empezará a jugarse en febrero. Sinceramente, no veo tan descabellado que de aquí a entonces el equipo acabe encontrando su mejor versión, gane en personalidad y mejore su confianza. Sinceramente, sería lo lógico.

Se hace llamar "escritor intruso", pero ya se está convirtiendo en escritor de cabecera. Alimentó un blog en torno al Atleti (“Y los sueños, sueños son”) desde 2007 a 2017 así como otros blogs clandestinos sobre música, cine, series y política. Además, es compositor, cantante, guitarrista y teclista de los 'Happy Losers'. También ha publicado discos en solitario bajo el pseudónimo de Lukah Boo. Entre otras rarezas tiene un título de Ingeniero Industrial firmado por el Rey.

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