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Rodrigo celebra un gol que vale un punto y una clasificación. EFE

Selección

Dos buenas noticias: la Eurocopa y Fabián

Nos fue bien: estamos clasificados para la Eurocopa 2020, ese torneo que nadie sabe a ciencia cierta dónde se jugará. Nos fue bien porque empatamos en el tiempo añadido y eso proporciona una sensación muy similar a la victoria. La felicidad sería completa si no se hubiera lesionado nadie (los suecos rascaron a conciencia), pero De Gea se lastimó y tuvo que abandonar el campo. Ocurrió en el que estaba siendo, quizá, su mejor partido con España en los últimos meses, tal vez años. Hay gafes obstinados.

El gol de Rodrigo quedará como la imagen que nos resume, aunque ya sabemos que las portadas no suelen ser verdad. Al igual que contra Noruega, España fue un equipo a un paso de convencer y a un paso de decepcionar. Por momentos estamos cerca de algo grande, de ser el equipo que nos gustaría, de confirmar la renovación. Pero solo son momentos. Al rato, la Selección nos recuerda que sólo es un buen equipo, sin más, con debilidades varias y una fortaleza que se llama Fabián. Está feo señalar, y más feo aún concentrar en un solo jugador el mérito colectivo. Pero ya es inevitable. Lo del chico del Nápoles va más allá de un buen momento, o del rango de las promesas que tantas veces hemos visto. Contra Suecia no le recuerdo ni un fallo ni una mala decisión, tampoco un minuto de descanso. No es que pida la pelota constantemente (también lo hace Ceballos, aunque más pensando en el secuestro que en la posesión), es que Fabián siempre ofrece una salida.

Debo confesar que me distraje durante algunos minutos y me preocupó menos el triunfo que una posible lesión de Fabián. Llámenme loco, o cenizo, pero creo que los deportistas que van camino de ser figuras viajan desprotegidos en el último tramo hacia el estrellato. Entonces son vulnerables a cualquier desgracia. En lo alto, la fama otorga un halo de invulnerabilidad que no se disfruta más abajo. Manías mías, si quieren.

Poco puedo decir del resto del equipo más allá de Fabián. Durante bastante tiempo nuestro mejor futbolista fue De Gea, lo que es indicativo de nuestras dificultades para contener a los suecos, que son un equipo que empuja en sentido literal. Se esperaba más de Rodri en el mediocampo, mientras Thiago cumplió con nuestras nulas expectativas; es un jugador que se ahoga en sus propios gestos sin profundizar en nada. Arriba, Oyarzábal confirmó que le sienta mal el otoño y Gerard Moreno tampoco estuvo a la altura de su talento (mucho), si bien anduvo casi siempre cerca del gol.

Ya habrán detectado que todo lo anterior es un circunloquio para no parecer antipático. Lo esencial ya está contado. Estaremos en la Eurocopa, como viene siendo habitual desde que nos perdimos la edición de 1992. Y estaremos, toco madera, con el mejor futbolista que ha dado España desde la generación de oro. Se llama Fabián y ruego que alguien pague pronto su cláusula para convertirlo en estrella y, acto seguido, en inmortal.

Periodista, ciclista en sueños, cronista de variedades y cinéfilo (sector La La Land). Capitán del equipo para que le dejen jugar. Después de tantos años, sigue pensando que lo contrario del buenismo es el malismo. Fue subdirector del diario AS y colabora con El Transistor de Onda Cero. Ahora se lanza a esta aventura de 'A la Contra' porque cree que hay que hacer cosas. Y esta tiene buena pinta y le apetece mucho.

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