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Aficionados del Bury FC. PA Wire/PA Images / Cordon Press

Fútbol

Bury FC: 134 años de historia en la cuerda floja

El Bury FC, un histórico del fútbol inglés con 134 años de historia y dos FA Cup, está al borde de la desaparición por la inviabilidad económica de la entidad.

En las fechas en las que nos encontramos lo normal es que el mundo del fútbol esté pendiente de los últimos fichajes del mercado y del arranque liguero de la mayoría de competiciones del Viejo Continente. Sin embargo, en una pequeña población de poco más de 60.000 habitantes que se encuentra a orillas del río Irwell, al noroeste de Inglaterra, andan preocupados porque en unas horas puede desaparecer su club de fútbol: el Bury FC.

El Bury FC, que juega en la Ligue One (equivalente a la 2ªB en España), es un histórico del fútbol inglés, fundado hace 134 años y que cuenta con dos FA Cup en su palmarés. El club, con más de un siglo de historia, se encuentra a pocas horas de su desaparición. En los tiempos que corren se ha hecho del fútbol un voraz negocio en el que la mercadotecnia manda y, desgraciadamente, las finanzas dicen que el Bury FC no es un club viable. No es una situación que nos quede lejana; los aficionados españoles al fútbol todavía tenemos que lamentar la desaparición de históricos de nuestro país como el Logroñés o el Salamanca, al igual que los italianos lamentan la del Palermo. Al parecer, ni siquiera la todopoderosa economía de los clubes ingleses se salva de la quema. Será por el Brexit.

El principal culpable de la situación económica del club es Steve Dale, el propietario. Dale es un inversor británico que compró el equipo en diciembre de 2018 por la anecdótica cifra de una libra. Con el nuevo dueño llegaron las promesas de solvencia y saneamiento de cuentas, pero no fue así. No es que Dale no se haya hecho cargo de la deuda del club, sino que desde que él es el dueño el pasivo de la entidad ha seguido aumentando. Los jugadores no han visto una sola libra de su salario desde hace más de tres meses y el club no ha pagado el millón y medio que pide la English Football League (EFL) para poder afrontar los costes de la temporada. Según la resolución de la EFL, si quieren seguir vivos tendrán que depositar el dinero antes de las 23:59 del viernes.

A pesar de que el club tiene hasta esa noche para conseguir el dinero, las consecuencias de sus deudas empezaron hace semanas. La EFL sancionó al Bury por sus impagos, el equipo tuvo que empezar la competición con -12 puntos y hasta que no demuestren viabilidad económica no podrán inscribir jugadores. La situación es tan crítica que no han podido presentarse a ninguno de los cinco partidos que van de campeonato. Tampoco podrán presentarse al de este sábado, pues el equipo cuenta con solo ocho jugadores. Con respecto a esto, Jevans, presidenta ejecutiva de la EFL, ha asegurado que no se les permitirá aplazar más partidos.

Los habitantes de este municipio no comprenden cómo se ha podido llegar a esta situación. El pasado miércoles varios aficionados se acercaron al estadio del club, el Gigg Lane, para protestar e instar a los dirigentes del equipo a encontrar una solución que no conlleve la desaparición. En la puerta de las oficinas del estadio se podía ver a dos hombres que portaban un ataúd con una inscripción que rezaba: “R.I.P Bury F.C. 1885 ?”. Al otro lado de la puerta, una señora con pose serena y una mirada que arroja dignidad se mantenía esposada a una tubería. La mujer no era una aficionada cualquiera, sino que se trataba de Joy Hart, directora del club en la temporada 2014-15. La relación de Joy con el club no termina ahí, su padre, Les Hart, más conocido en el equipo como ‘Mr. Bury’, pasó 44 años en la entidad como jugador, gerente, entrenador y fisioterapeuta; además, la grada sur del Gigg Lane lleva su nombre.

La imagen parecía el cuadro de una oda a la desesperación. Joy Hart afirmó que necesitan “la ayuda de todos” o que si no “el viernes no volveremos a ser un equipo de fútbol”. Tampoco quiso desaprovechar la ocasión para hacer un llamamiento a la solidaridad: “Estoy apelando a todos los clubes del noroeste. Por favor, ayúdenos. A menos que alguien entre, estaremos muertos el viernes”. Un desesperado canto al altruismo de una mujer cuya familia es historia viva del club.

Los aficionados del equipo están completamente desolados. “No volver a ver fútbol en Gigg Lane sería una catástrofe”, dijo John Wiggins, un aficionado del Bury de 35 años. “Ver que el equipo se ha disuelto en verano ha sido horrible” explicó Jame Hoyle, quien ya ha presentado una petición con 7.000 firmas para que Dale acceda a vender el club a alguien que pueda hacerse cargo de la deuda.

Precisamente la venta de la entidad parece la única forma de salvar al histórico del fútbol inglés. El problema es que el que tiene que vender es el mismo que ha causado el desastre, y no se caracteriza precisamente por su presteza para solucionar los problemas por los que atraviese el equipo. Con el Bury FC caminando sobre el alambre, su dueño, que se parece más a un tiburón de las finanzas que a al dirigente de un club humilde, está intentando especular con el valor del equipo con la intención de obtener rendimiento económico de su inversión. Según publica el Daly Mail, Steve Dale pretende conseguir embolsarse dos millones de libras por la venta de un club por el que pagó hace menos de dos años una libra y que además se encuentra endeudado. Es evidente que la afición no entiende la postura del mandatario y se encuentra cada vez más enfadada, pero a Dale no parece importarle lo más mínimo. A pesar de la terquedad del dueño, según informa la BBC, habría cuatro ofertas encima de la mesa para adquirir el club. Al parecer una de ellas con un respaldo financiero que asegura poder salvar al club.

En principio el Bury tiene hasta las 23:59 del viernes para poner sus cuentas en orden si quiere seguir siendo equipo de la League One. Pero a pesar de que haya ofertas, incluso aunque de forma sorprendente se llegase a un acuerdo para la venta del club, parece imposible que las cuentas estén en orden en tan solo unas horas. Es por eso que Andy Burnham, alcalde de Greater Manchester (región en la que se encuentra Bury), ha pedido una prórroga a la EFL. El objetivo del político es conseguir “una extensión única basada en un acuerdo que se buscará activamente en un nuevo propietario”. En caso de que la EFL de su consentimiento, el Bury tendría 48 horas más, hasta el domingo a las 23:59. Hasta el momento no ha habido ninguna resolución por parte de la EFL, pero su presidenta ejecutiva, Debbie Jevans, ha asegurado que solo se atenderá la propuesta si el club consigue demostrar que hay una razón tangible para ello, es decir, negociaciones demostrables y realistas para adquirir el club. El Bury FC club está ahora mismo en parada cardiorespiratoria, ya traen el desfibrilador; esperemos que no sea tarde.

Vigués afincado en Madrid. Aficionado a los golpes en la cabeza y, por ende, también al motociclismo y al boxeo. Su primera bicicleta tenía motor y desde ahí ha ido in crescendo. El día que descubrió que no iba a ser ni el próximo Kevin Schwantz ni el próximo Muhammad Ali decidió dedicarse al periodismo. En sus ratos libres le gusta complicarse la vida y leer sobre filosofía y la Guerra Civil, probablemente a causa de algún traumatismo craneoencefálico.

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